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Gualberti: Cardenal soportó ataques por sus denuncias sobre narcotráfico y corrupción

El cardenal Julio Terrazas recibió amenazas y ataques, por sus denuncias sobre el narcotráfico, la corrupción y la justicia amañada, de grupos mezquinos e interesados e ideologías totalitarias, relató en su homilía el monseñor Sergio Gualberti, en la despedida al religioso.

En la ceremonia hubo una multitudinaria presencia de feligreses y religiosos. A las 17.30 empezó la ceremonia eucarística de cuerpo presente, en el atrio de la Catedral Basílica de San Lorenzo, donde se congregaron los familiares, los obispos del país y la comunidad de la Iglesia católica, además de autoridades nacionales y departamentales, para dar el último adiós al Cardenal.

En la homilía, Gualberti destacó su vida espiritual como servidor de Cristo, su trabajo pastoral denodado para que el pueblo de Dios crezca en la unidad y la comunión como un urgente testimonio y servicio en un mundo enfrentado. El Cardenal falleció este pasado miércoles a las 19.15, tras una larga enfermedad producto de una infección pulmonar, diabetes y problemas renales.

A mediados de año, le intervinieron quirúrgicamente, aunque tuvo leves mejorías poco a poco su salud se fue deteriorando. El monseñor Gualberti hizo énfasis en su convicción por la justicia y el privilegio de servir primero a Dios. “Dichosos ustedes cuando los insultan, los persigan y mintiendo digan toda clase de mal contra ustedes por mi causa, su compromiso indefectible y constante a favor de los últimos y de su dignidad.

Su denuncia (sobre) el narcotráfico, la corrupción y la justicia amañada provocó reacciones de personas y grupos promovidos por intereses mezquinos e ideologías totalitarias no le ahorraron amenazas y ataques”. Los mensajes de la autoridad religiosa siempre incomodaron a los gobiernos de turno. Sucedió durante la resistencia a las dictaduras, protegió a los líderes sindicales durante la dictadura de Luis García Meza, jugó un rol preponderante durante la recuperación de la democracia. S

e puso al lado de los trabajadores frente al modelo neoliberal y reprochó la relocalización de los mineros. También se distanció del presidente Evo Morales por sus denuncias respecto al crecimiento del narcotráfico, la inseguridad ciudadana y la falta de independencia de la justicia. Sus opiniones fueron duramente respondidas por voceros del Gobierno, que lo calificaron de derechista y hasta de proimperialista.

Frente a los ataques, en 2013, el cardenal Terrazas respondió de esta manera: “Podrán declararnos la guerra, podrán insultarnos, podrán decirnos que callemos, podrán gritar que nosotros no tenemos derecho a decir una palabra en el país, pero quien camina con nosotros es el Dios de la vida que quiere que nuestras vidas no sean estropeadas por nadie y que tiene que ser vida para libertad y para poder vivir en justicia y en paz”.

Pero el Cardenal no se calló porque pudo más el valor de Dios, dijo el Arzobispo. “Se buscaba amedrentar y acallar al profeta, la voz de los sin voz, so pretexto que la iglesia tendría que estar encerrada en la sacristía, pero él no se calló porque en él pudo más la fuerza y el valor del Dios de la vida y la verdad. Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Gualberti dijo que sus intervenciones tenían la única preocupación de alertar y orientar a la conciencia desde el evangelio de nuestra sociedad marcada por tantos signos de muerte y promover una convivencia justa y pacífica entre los bolivianos. En su lecho durante su larga enfermedad el prelado dio siempre ejemplo de fortaleza espiritual y que pese a su estado desde su postración siempre estuvo cerca de Cristo a través de sus plegarias y oraciones.