La Paz

Gobernantes deben seguir ejemplo del Buen Pastor

Lo ha asegurado, Mons. Eugenio Scarpellini, obispo de la Diócesis de El Alto, a tiempo de comentar el pasaje del Buen Pastor correspondiente al cuarto domingo de Pascua.
“Es la realidad que vivía Jesús en su tiempo y puede ser la descripción de muchas situaciones actuales en la vida social y política, en la vida de familia y también en la Iglesia.

Es la manera, a veces, con la cual los jefes de las naciones, de los pueblos se relacionan con su gente. Una relación a veces de dominación, a veces de explotación como quien saca leche, lana y comida de las ovejas.
A estos malos pastores, Jesús los define “asalariados”, que solo están por dinero o por intereses personales y no les importa las ovejas. Todo eso es fruto del egoísmo humano que lastimosamente perdura en el tiempo y es difícil extirparlo.

Las ovejas que Jesús cuida y no permite que se pierdan, escuchan su voz y lo siguen. Son los discípulos, que encontrados por Jesús, escuchan su Palabra, se dejan guiar, aprenden del maestro porque lo reconocen como “camino, verdad y vida” y como quien les hace vivir ya desde ahora la alegría de su Reino.
Son los discípulos, que por seguirle a Jesús “vienen de la gran tribulación”, se han mantenido fieles en las adversidades, en las críticas; no se han resignado frente a la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad. (cfr DyN 10). Son los que han puesto su vida en la “sangre del Cordero”, en la Pasión del Señor y por eso ya “no pasarán hambre ni sed porqué el Cordero, Jesús, será su pastor y los conducirá a fuentes de aguas vivas” (cfr Ap, 7, 14)

Son los discípulos que imitando a Jesús se hacen también pastores, capaces de escuchar atentamente y acompañar con compasión los gemidos de la gente; capaces de tocar las heridas de la pobreza; son capaces de dar un sentido de Resurrección, de esperanza plena a las situaciones dramáticas de los hermanos porque, estos, son los herederos del Reino del Padre, son parte del gran pueblo que Jesús ha reunido a su alrededor con su muerte y resurrección”.