Análisis

Fernando Pérez: “Santa Cruz en primavera”

Estamos en septiembre, ya la primavera se anunció con las primeras lluvias. El campo reverdece y las flores reventaron sus capullos, todo se llena de color. Es que estamos de fiesta, es el aniversario de Santa Cruz. Te despiertan en la madrugada el intenso aroma de los jazmines que cultivaste cerca de tu ventana y el canto divino de los tordos que se apoderaron de la palmera que hay en tu jardín. Sales a la venta de la esquina a buscar la leche y el pan del desayuno y te encontrás con las vecinas arrastrando todavía el resto de sueño, conversando con murmullos mientras esperan su turno para recoger el pan que inunda el ambiente con ese aroma de recién horneado. Pasan presurosas mujeres y hombres jóvenes rumbo a la parada de micros, dentro de ellos se apretujarán y algunos terminarán con el resto de sueño en sus asientos. Son los que van a trabajar en las escuelas, hospitales, fabricas, talleres, mercados, se cruzarán con los que vuelven del trabajo nocturno, después de haber desplumado y despresado cientos de pollos, o haber terminado la guardia nocturna en algún condominio, hospital o fabrica, con los meseros y barman de los karaokes, con los adolescentes que terminaron de descargar con sus carretillas los camiones de verduras en el abasto o con los camioneros que descargaron ganado y buscan el desayuno de tujuré con leche, tojori con empañadas fritas o unos calditos de pata, de nervios o lo que fuera para despejarse de la larga jornada nocturna, volverán tal vez con el taxista que hizo el riesgoso turno nocturno.

Más tarde los que tienen auto propio se movilizaran hasta su oficina, a la universidad, al banco, al comercio donde trabajan, a iniciar una jornada más de construcción. La actividad será atronadora y febril. Las computadoras, las máquinas excavadoras, las grúas, los vendedores ambulantes y los de los comercios sumarán sus voces a este gran concierto de gente haciendo marchar el día y la gran máquina de construir esta realidad económica.

Después, antes de que enciendan las luces de la ciudad, ya los artistas estarán pintando murales, escribiendo poemas o ensayando danzas y teatro, o música barroca, para desplegar su arte en las plazuelas como la Callejas o manzana uno. O quien sabe en el cambodromo, con cientos de miles de espectadores, desplegando en un gran desfile de bailes de todas las regiones, con músicos de bandas de viento, con coreografías y disfraces muy elaborados. Todo un despliegue de creatividad de estos jóvenes y mayores que festejan la vida. Estos rostros son Santa Cruz. Gente morena, venida de las culturas de los pueblos indígenas de los llanos y la Amazonía, del altiplano, de los valles, gente rubia nacida aquí o en tierras lejanas, pero ahijada por esta gran familia cruceña.

Al final, todos nos volveremos a encontrar en la Fexpocruz, en la peregrinación al santuario de la mamita de Cotoca, o para hacer bendecir nuestro auto nuevo, en el corso de carnaval o en el mercadito para comer un majadito de pato, un picante de gallina con chuño, para tomarnos un café con arepa, o un zomó frio a la hora del descanso a media jornada. Nos encontraremos en el estadio para desgarrarnos alentando a nuestros equipos invencibles, Oriente y Blooming. Eso somos. Eso es Santa Cruz, una cultura que se recrea permanentemente porque no está muerta, una economía pujante que esperamos se reparta en beneficios para todos. Santa Cruz es la gente, que sueña, que construye el futuro, que ama, que ríe y festeja la dicha de trabajar en esta tierra prodiga y bella.

Felicidades Santa Cruz en tu aniversario.

Fernando Pérez

Encargado del Área Pedagógica de IRFA Santa Cruz