Beni

Felicitación a los sacerdotes benianos Maximiliano Noe y David Gómez  por sus 25 años de sacerdocio

En las bodas de plata sacerdotales de Maximiliano Noe Valverde y David Gómez Rosales , monseñor Julio María Elías ha hecho esta linda dedicatoria:

 

Siempre he considerado que la visita del Papa San Juan Pablo II, Sembrador de Justicia y Esperanza, a nuestra ciudad de la Santísima Trinidad, el 14 de Mayo de 1988, para su encuentro con los misioneros y las minorías étnicas de Bolivia, ha sido para nuestra Iglesia en el Beni una verdadera bendición y un impulso para tomar en serio la pastoral vocacional.

En su homilía en la Eucaristía, que presidió en el aeropuerto de nuestra ciudad capital del Beni, y en la que manifestó que las vocaciones sacerdotales y religiosas son una preocupación constante de la Iglesia, se dirigió a los padres de familia con estas palabras: “No digan que no a Dios cuando suscita de entre sus hijos una vocación al sacerdocio o a la vida religiosa. La Iglesia en Bolivia necesita familias generosas, de las que provengan abundantes vocaciones apostólicas y misioneras, de modo que el Evangelio llegue a todos los rincones del país y trascienda sus fronteras”.
Hasta esa fecha, nuestro Vicariato Apostólico del Beni contaba con el único y primer sacerdote diocesano nacido en estas tierras benianas: P. Adam Bravo Mendoza, quien fue ordenado sacerdote por Mons. Carlos Anasagasti el 14 de enero de 1967.

El 4 de junio de 1995, en la solemnidad de Pentecostés, Pascua del Espíritu Santo, en el Palacio de los Deportes de Trinidad que se preparó como un verdadero templo y que acogió miles de fieles, recibieron la ordenación sacerdotal los, hasta esa celebración, diáconos Maximiliano Noe Valverde y David Gómez Rosales.

Fue mi persona, junto con el entonces obispo auxiliar Mons. Manuel Eguiguren, quien impuso las manos sobre quienes, después de 28 años sin otros sacerdotes diocesanos nativos del Beni que el P. Adam Bravo Mendoza, mostraron que la vocación sacerdotal de hijos de esta tierra beniana es un verdadero don de Dios que va haciendo visible que nuestra Iglesia del Beni, además de su condición católica -universal- va adquiriendo un rostro beniano.

Por eso, la celebración de los 25 años de ordenación sacerdotal de los PP. Maximiliano Noe Valverde y David Gómez Rosales , por más que la estemos viviendo en una situación de cuarentena por la pandemia del coronavirus, es verdaderamente festiva, centrada en la Eucaristía, sacramento de nuestra fe en el que anunciamos la muerte de Jesucristo y proclamamos su resurrección mientras esperamos su venida gloriosa, que es el centro de la vida del sacerdote y que, junto con los sacramentos de la Penitencia o Confesión y de la unción de los enfermos, sólo los sacerdotes los pueden administrar en la Iglesia.

Teniendo presente las Bodas de plata sacerdotales de los P. Maximiliano Noe Valverde y David Gómez Rosales, y, como felicitación y homenaje a ellos, no sólo pongo dos vídeos de su ordenación sacerdotal, sino que copio lo que dice el biógrafo de San Francisco de Asís, Fr. Tomás de Celano, en la Vida segunda, 201, sobre la veneración de nuestro Seráfico Padre a los sacerdotes:

“Quería que se tuvieran en mucha veneración las manos del sacerdote, a las cuales se ha concedido el poder tan divino de realizarlo (sacramento del cuerpo del Señor). Decía con frecuencia:

“Si me sucediere encontrarme al mismo tiempo con algún santo que viene del cielo y con un sacerdote pobrecillo, me adelantaría a presentar mis respetos al presbítero y correría a besarle las manos, y diría: “¡Oye, San Lorenzo, espera, porque las manos de éste tocan al Verbo de vida y poseen algo que está por encima de lo humano”.

Monseñor Julio María Elías

 

Felicidades padre Noé

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Felicidades padre David

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