Análisis

¿Evo contra el imperio?

Mi principal informante, además de mi natural olfato periodístico es mi comadre Macacha quien se nutre en los mercados de La Paz como el mercado Rodríguez y otros donde trabajan casi todos sus clientes, a quienes les presta dinero a medianos intereses que cobra semanalmente.

Por esos motivos me alarmé cuando esta mañana me sopló en el oído con aires de misterio y preocupación: “He sentido olores de guerra contra los capitalistas de Wall Street y me preocupa mucho pensar en lo que haríamos si triunfamos en esa contienda”.

Abrí mis orejas más de lo acostumbrado y solicité a mi pariente espiritual que desembuchara todo lo que sabía, no para meter más leña en la hoguera sino para evitar un conflicto tan horroroso.

La perspicaz cholita cochabambina me recordó que hace pocas semanas nuestro presidente Evo en una urgente reunión que agrupó a varios presidentes de América del Sur fue el más duro de todos en atacar a Estados Unidos, acusando a esa potencia de tratar de desestabilizar al presidente de Venezuela señor Nicolás Maduro.

Macacha me recordó que nuestro intrépido Evo protestó porque el más alto funcionario diplomático calificó a esta parte sur del continente como “el patio trasero de Estados Unidos”, vieja frase acuñada y repetida desde hace varias décadas.

Llevado de su primer impulso, el audaz presidente nuestro que no teme a nadie comenzó a difundir por la cadena estatal de radio que Estados Unidos se encontraba gobernado por Satanás y que un olor a azufre se percibía en nuestro continente.

Traté de restar importancia a los comentarios de una emisora de propaganda gubernamental, pero mi pariente espiritual me dijo que a continuación nuestro “príncipe valiente” se refirió a la posible designación e intercambio de nuevos embajadores entre ambas “potencias”, asegurando que tal caso es lejano pues tal asunto es lejano aún, siendo más probable que fuera cortada toda relación y que se estaba estudiando hasta la expulsión de Usaid por intromisión en problemas y asuntos bolivianos. La cholita de Quillacollo me dijo que todo este proceso culminaría en una guerra contra el imperio norteamericano comandada por el ministro de la Presidencia señor Juan Ramón Quintana, quien había recibido formación militar dentro de un plan militar de los Estados Unidos.

La unión de todos los elementos que me explicó mi comadre podría parecer fantasiosa para algunos, pero no para todos porque algunos políticos criollos son más que fantasiosos y sus planes siguen cumpliéndose.