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Entrevista a quemarropa con Mons. Roberto Flock, nuevo obispo auxiliar de Cochabamba

“¿Un Obispo Gringo en Bolivia?” Mons. Roberto Flock nos concede una entrevista a quemarropa.-  Tal vez algunos de nuestros lectores no estarán de acuerdo con el título de esta noticia; pero después de leer esta entrevista situarán esta frase como una de la anécdotas que nos narra el nuevo obispo auxiliar de Cochabamba, Mons Robert Herman Flock.

Después de leer esta entrevista, que Mons. Flock nos ha concedido amablemente, podemos asegurar que ya no lo volverán a “ver con los mismo ojos” porque podremos decir que lo conocemos un poco mejor.

En esta entrevista concedida a Información de la Comunidad, Mons. Robert nos ha sorprendido por su cercanía, honestidad y agilidad en las respuestas; por ejemplo cuando nos cuenta “tuve algunas dudas fuertes antes de ser ordenado Diácono porque quería mayor certeza sobre mi vocación, quizás esperaba una señal.” Este nuevo obispo nos revela que en sus años de juventud “acompañaba al equipo de lucha libre, como asistente del entrenador, y otras actividades” pero también era profesor de religión.

Llegó a Santa Cruz como en una aventura de cinco años sin imaginar que su vocación sacerdotal lo ha consagrado a esta tierra boliviana por muchos años más.

Leyendo la entrevista – amigo lector de Infodecom – quedará sorprendido con la claridad de ideas cuando Flock revela que “hay parroquias en las que se dedican a multiplicar misas para el ingreso económico en lugar de formar comunidad”, que “la baja de vocaciones obedece a los cambios sociales que se viven en toda Bolivia y América Latina”. Y con la misma claridad le hemos preguntado si viniendo de Santa Cruz a Cochabamba no ha sentido que le han cambiado las preguntas cuando ya tenía las respuestas; y si aprenderá a hablar quechua.

Finalmente, también este joven pastor nos cuenta el uso asiduo y efectivo de las redes sociales; y su percepción de la pastoral de la comunicación para no estar “cada loco con su tema” sino más bien formar al pueblo de Dios para ser testigos y misioneros.

Iniciemos con un par de preguntas y respuestas simples.

          Una película que recomendaría ver: “La Misión” y “Señor de los Anillos”

          Una canción que le gusta: “Esperamos cielos nuevos” (es uno de 50 títulos míos)

          Una persona que ha marcado en su vida: P. Eduardo Penchi (Parroquia La Santa Cruz)

          ¿Robert o Roberto? “Robert” para documentos, “Roberto con amigos”, “Bob” con mi familia y mis amigos en los Estados Unidos

          El último libro que ha leído: “Command and Control”, sobre los accidentes con armas nucleares en los Estados Unidos y los esfuerzos para evitarlos desde la creación de la primera bomba nuclear hasta ahora.

CONOCIENDO A ROBERT FLOCK

1.¿Cómo se presentaría usted ante una audiencia que no lo conoce? ¿quién es Roberto Flock?

Cuando la audiencia es desconocida, me presento como “Mons. Robert, Obispo Auxiliar de Cochabamba”. Con frecuencia indico que trabajé 25 años como misionero en la Arquidiócesis de Santa Cruz, antes de ser nombrado Obispo. No siempre revelo que soy de los Estados Unidos, me gusta ver si pueden adivinar mi país de origen ya que muchos no pueden captar mi acento, suponen que soy de algún país de Europa.

Cuando saludé al Papa Francisco en la audiencia de la Plaza San Pietro, el 26 de Junio de este año, le dije de entrada que era Auxiliar de Cochabamba, pero de origen de los EEUU. El me respondió en tono de chiste: ¿Acaso aceptan a un Obispo Gringo en Bolivia? Hasta ahora tengo que decir que sí. Y en Cochabamba hasta con devoción como parte de la religiosidad de este pueblo.

Al decir: “Soy Obispo”, no solamente me refiero a un trabajo o función en la Iglesia, sino también a mi identidad, aunque es una dimensión nueva para mí. Se me ocurre pensar que el momento en que fui consagrado Obispo, cambió la definición de Obispo, porque ahora me incluye a mí, como también a todos los demás hermanos que han sido elegidos durante la historia.

La Iglesia, por cierto, ofrece muchas orientaciones sobre las responsabilidades como pastor y sucesor de los Apóstoles instituido por Jesús. El Señor, quien me eligió, también es mi Creador y en todo momento sigue formándome y llamándome al seguimiento fiel de Jesús para esta misión. No se puede separar la misión de la persona.

2.Hablemos de su familia. ¿Extraña su familia, papás, hermanos y hermanas?

Soy del estado de Wisconsin, una zona agrícola no muy alejada del Río Mississippi. Mi familia tenía una finca lechera a poco más de un kilómetro de la Iglesia parroquial. La leche era enviada a una cooperativa para hacer queso. Somos 11 hermanos de los cuales soy el quinto y único con una vocación religiosa. Mis padres han fallecido, mi padre hace 15 años, mi mamá hace 2 años y medio. Tengo ya 27 sobrinos, algunos de ellos ya tienen sus hijos. Viajo anualmente a mi tierra para ver a mi familia, mis amigos y mi diócesis de origen, que es La Crosse.

3.¿A qué edad y cómo nació su vocación?

Asistí al colegio parroquial, todas las profesoras eran hermanas religiosas “Franciscanas de Adoración Perpetua”, asistíamos a la Santa Misa todos los días. Recuerdo que en los primeros días del primer año, cuando tenía apenas cinco años, el párroco nos visitó y preguntó quiénes íbamos a ser sacerdotes. Toditos los varones levantamos la mano, seguramente soy el único que recuerda ese día.

Recibí la primera comunión a los 7 años el 8 de marzo de 1964, al año siguiente (3º de Primaria) empecé a servir en la Misa como monaguillo, justo cuando la prédica de la Misa cambió del latín al inglés y el sacerdote empezó a celebrar de cara a la gente.

Fui confirmado en 5º de primaria por un Obispo misionero que trabajaba en el África. Como leía bien, las Hermanas me pusieron a hacer lecturas en la Misa en 6º de primaria, un año antes de lo normal. Terminado los 8 años de primaria, entré al seminario menor después de una visita del director vocacional. Tenía 13 años, nos habían repartido una tarjeta en la que nos preguntaron si teníamos deseo de ser “sacerdote”, “religioso”, “casado” u “otro”. Yo, sin pensar, había marcado “sacerdote”.

Me gustó el seminario, las Misas eran muy vivas y más íntimas que en la parroquia, los sacerdotes y profesores eran buenos conmigo, tuve algunos buenos amigos. Perseveré y tuve la bendición de estudiar Teología en el Seminario Americano en Roma. Llegamos allí con Juan Pablo I y un mes después presenciamos la elección de Juan Pablo II. Fueron años de grandes desafíos por estar lejos de casa y con estudios muy exigentes, pero también de grandes bendiciones por la experiencia de la Iglesia y de Europa, y de pasar un verano en Tierra Santa.

Roberto Flock recién ordenado sacerdoteFui ordenado Diácono, al final del tercer año de mi formación en Teología y un año después fui ordenado Sacerdote. Luego pasé otro año más en Roma para concluir la Licenciatura en Teología Bíblica en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esos años, jamás pensé en ser misionero. Mi meta era el sacerdocio. Tuve algunas dudas fuertes antes de ser ordenado Diácono porque quería mayor certeza sobre mi vocación, quizás esperaba una señal. Pero un día de esos, me di cuenta de los signos permanentes de mi vocación, tenía un deseo profundo que no podía explicar, además tenía la capacidad para hacerlo y la aprobación de mis formadores. Pero sentí también que el Señor respetaba mi libertad, entonces decidí seguir adelante. Mi ordenación diaconal fue el 30 de abril de 1981 en la Capilla del Seminario en Roma, después fui ordenado Sacerdote el 9 de julio de 1982 en la Catedral de la Diócesis de La Crosse, Wisconsin.

4.¿Cómo y por qué terminó en Bolivia?

Al regresar a la Diócesis de La Crosse, en julio del 1983, fui asignado a una parroquia progresiva en Marshfield, Wisconsin, poblado bastante católico de 20 mil personas, y al mismo tiempo a un colegio católico de secundaria como capellán y profesor de religión. Tuve que aprender a enseñar, pasé al otro lado del escritorio después de una vida como alumno. Era bastante difícil al inicio, pero con la ayuda de otros más experimentados, iba desarrollando los diferentes cursos y aprendí a manejar mi aula.

La vida del colegio acaparaba casi todo mi tiempo, además de lo académico y espiritual, acompañaba al equipo de lucha libre, como asistente del entrenador, y otras actividades. (En los EEUU los alumnos están 8 horas en clases y luego tienen las actividades deportivas y otras extra-curriculares.) También enseñé cursillos bíblicos en la parroquia.

Después de dos años, me nombraron párroco (sin dejar mis otras responsabilidades) de una parroquia rural, debido a que el anterior párroco anciano sufrió un infarto. Iba unas cuatro veces por semana para las Misas, reuniones y catequesis. También enseñé un curso de biblia para el programa diocesano del Diaconado Permanente, participé en una comisión del Sínodo Diocesano y en un programa de Pastoral Sacerdotal.

En medio de esto, me pidieron tomar clases para acreditarme como profesor según los requisitos estatales, para que el mismo colegio tuviese su acreditación. Aunque me gustaba estar con los jóvenes, al mismo tiempo tenía ganas de estar con universitarios, y miedo de quedar como administrador de un colegio (que típicamente eran sacerdotes en mi diócesis). En un momento solicité ser asignado a una de nuestras parroquias universitarias y en otro de volver a estudiar para sacar el doctorado en Teología Bíblica. Me negaron estos pedidos, entonces hice durante dos veranos estudios de pedagogía, y logré sacar la certificación estatal como profesor de religión. Pero de los cinco años que enseñé, fui certificado solamente el último.

Durante el primer verano estudiando la pedagogía, conocí al P. Eduardo Penchi, que era párroco de nuestra misión en Santa Cruz de la Sierra, en la parroquia de “La Santa Cruz”. Unos años antes había conocido al P. José Walijewski, quien había iniciado nuestra misión allí en el 1956, el año que yo nací y el año que P. Eduardo fue ordenado sacerdote. Un año más tarde, P. Eduardo envió una carta al Obispo, con una copia a uno de nuestros ex misioneros, solicitando el envío de un nuevo misionero, porque el P. Luis Wozniak, había decidido retornar a La Crosse después de la visita del Papa Juan Pablo II, programado para el año siguiente. En la carta, indicaba que debería ser alguien capaz de adaptarse a la cultura, aprender el idioma, trabajar con jóvenes y enseñar Biblia. Me di cuenta que me describía. Unas líneas más abajo, sugirió específicamente a dos posibles candidatos, uno de ellos era yo.

Sentí una atracción inmediata a la posibilidad. Pensé que la experiencia de Bolivia y de los pobres, sería un buen complemento de aquello que tuve por cinco años en Roma, y que 5 o 6 años en Santa Cruz podría ser una buena aventura. Poco después, solicité al Obispo ser asignado a la misión en Santa Cruz y después de medio año de consultas, finalmente accedió. Llegué a Santa Cruz el 13 de julio del 1988. Después de 10 semanas en el Instituto de Idiomas de Maryknoll para fortalecer mi castellano, (que venía mezclado con italiano) empecé a trabajar en la Parroquia de La Santa Cruz.

En marzo del año siguiente, Mons. Luis Rodríguez me nombró Asesor de la Pastoral Vocacional, cargo que cumplí durante 11 años. En 1990 con la apertura del Seminario en Santa Cruz, empecé a enseñar los cursos de Introducción a la Biblia e Introducción a la Teología. Simultáneamente enseñé cursos de Biblia y de Moral en la Facultad de Ciencias Religiosas de la Universidad Católica en Santa Cruz.

Después de 8 años en Santa Cruz (1996), había hecho preparativos para retornar a los EEUU, e incluso se había nombrado un sacerdote para venir en mi lugar. Sin embargo, no me sentí bien de mi decisión, que era más por haber cumplido mi “aventura” que por ilusionarme con algo nuevo. Comuniqué mis sentimientos al Obispo de La Crosse (el actual Cardenal Raymond Burke) y me permitió quedarme en Santa Cruz, donde después fui nombrado Vicario Episcopal de la nueva Vicaría San Lorenzo y Secretario Ejecutivo del II Sínodo Diocesano de Santa Cruz. El año 2000 fui nombrado párroco de “La Santa Cruz” y el año 2003, Vicario General de la Arquidiócesis de Santa Cruz.

 

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 (La foto es del año 2009, es la última foto de todos los hermanos incluyedo la mamá de la familia. De derecha a izquierda: Atrás: mamá “Ramona”, “Shiho Koshikawa” (había vivido con la familia durante un año como alumna de intercambio de Japón en el 1983-1984), Tony, Kitty, Roxane, Mary Jo. Delante, Roberto, Mark, Tim, Jenny, Lisa, John & Bill. Todos en orden de edad (con excepción de Shiho)

DE SANTA CRUZ A COCHABAMBA

5. Usted tenía una pastoral muy fructífera en la Arquidiócesis de Santa Cruz. cuando usted tenía todas las respuestas como párroco en Santa Cruz, le han cambiado las preguntas enviándolo a Cochabamba. ¿Está de acuerdo?

En Santa Cruz siempre había trabajado en equipo, en la Parroquia, en la Pastoral Vocacional, en el Sínodo y en el Arzobispado. Entonces no es preciso decir que “tenía todas las respuestas” sino que participaba en un discernimiento permanente en comunión con la Iglesia local y mis colaboradores. El trabajo en Equipo y en Comunión, aunque requiere invertir mucho tiempo en reuniones de toda clase, ayuda muchísimo para acertar en las decisiones pastorales y para apoyarse mutuamente en el trabajo. En la pastoral la eficacia y la eficiencia significan descubrir la voluntad de Dios para la vida de la Iglesia. Los reinos construidos a solas no son de Dios.

En Cochabamba compartimos preocupaciones de la Iglesia Latinoamericana y de Bolivia, pero el caminar de esta Iglesia es diferente como también es la realidad del pueblo por las diferencias de cultura. Por ejemplo, frente a la mayor pobreza y sus consecuencias, la obra social de la Iglesia es mucho mayor que en Santa Cruz, pero al igual que allí, necesitamos mayor empeño en la formación de discípulos misioneros de Jesucristo.

Poco a poco voy empapándome más de la realidad, conociendo a los demás agentes de pastoral y con ellos comprendiendo el caminar de esta Iglesia. En el fondo “las preguntas” son las mismas: ¿Cómo evangelizar mejor y responder como Iglesia a nuestros desafíos? Durante los años en Santa Cruz, con el liderazgo de Cardenal Julio, buscamos hacer juntos un camino y un rostro propio de la Iglesia cruceña. En Cochabamba, se siente una creciente inquietud para lograr un proceso parecido, pero no hay duda que esta Iglesia tiene otro rostro, tanto por la mayor cultura indígena, la mayor pobreza de la gente, especialmente en el campo y la mayor variedad de comunidades religiosas y misioneras.

La pregunta nueva es ¿Cuál es mi rol como Obispo Auxiliar en esta Iglesia? Yo comparto mi parecer con los nuevos equipos en los que participo sabiendo que, muchas veces, mis ideas necesitan ajustarse a esta nueva realidad. El Papa Francisco nos invita en toda la Iglesia a confiar más en la sensibilidad de los laicos para encontrar nuevos caminos de evangelización.

6.En el contexto de la Iglesia en Cochabamba, ¿cuál es su proyecto personal al que piensa dedicarle más tiempo?

Por el momento es conocer cada vez mejor a los agentes de pastoral, las comunidades parroquiales y la historia de esta Iglesia. Ahora enfrento una avalancha de novedades y personas. Requiero tiempo para familiarizarme con todo esto, recordar nombres y comprender procesos. Tengo asignadas algunas responsabilidades pero con excepción a enfrentar algunas urgencias por situaciones muy particulares, no he diseñado un proyecto pastoral. Quisiera contribuir más a la formación de los agentes de pastoral.

7.¿Qué extraña de Santa Cruz?

Extraño los equipos pastorales de mi Parroquia y de la Arquidiócesis y extraño las Misas vivas con la Iglesia llena casi todas las noches.

8.¿Aprenderá a hablar quechua?

A pesar de lo mucho que he estudiado idiomas en mi vida, soy un poco pesimista en este tema. Por un lado, el Quechua tiene muy poca relación con los otros idiomas que he estudiado y por otro lado es difícil dedicar los bloques de tiempo que se requiere para aprender bien un idioma. Espero llegar a poder celebrar la Misa de manera coherente.

MONS. FLOCK COMENTA LOS DESAFÍOS PASTORALES EN LA IGLESIA LOCAL DE COCHABAMBA

9.¿Puede indicarnos 3 desafíos que Ud. tiene como obispo con sus sacerdotes y con la porción del pueblo de Dios que se le ha confiado?

El primer desafío es conocer mejor a los sacerdotes, especialmente a los diocesanos para apoyarles en su vida y su vocación. Tenemos gente muy buena, pero también hay muchas fragilidades que ponen en peligro la fidelidad y eficacia pastoral del clero y su felicidad como personas y presbíteros.

Creo que necesitamos, con ellos, promover un proceso de “conversión pastoral” como exigen Aparecida y la Misión Permanente en Bolivia, para ser una Iglesia que vaya formando auténticos discípulos y misioneros de Jesucristo. Hay parroquias en las que se dedican a multiplicar misas para el ingreso en lugar de formar comunidad. No tenemos acuerdos asumidos sobre la preparación y celebración de los sacramentos, mucho menos en función de la misión. (Donde hay más bautismos hay menos catequesis: Quillacollo). Aunque algunos dirían que tenemos una pastoral demasiado “sacramentalista”, mi intuición es que muchos “católicos” no captan lo más esencial de los Sacramentos como inserción en el Misterio Pascual. Por eso hay mucha dificultad por ejemplo con el Matrimonio. Por otro lado falta una economía transparente y suficiente para que se dediquen a la misión en vez de la búsqueda de dinero, etc. Nuestra dependencia de las donaciones desde afuera y de las propiedades y rentas es preocupante.

Estamos queriendo solidificar la formación de los candidatos al Diaconado Permanente y a los ya ordenados que son muy significativos en Cochabamba. Aunque hay muchas ofertas para la formación en Cochabamba, las circunstancias de ellos requieren cierta creatividad para brindarles una formación buena; tendremos que distinguir a los provenientes y destinados a las zonas rurales de los de la ciudad para que puedan tener una formación teológica más profunda. Lo mismo vale para los catequistas y otros laicos.

Observo muchos “vicios litúrgicos” y yo mismo siento la necesidad de una mayor formación litúrgica para celebrar y promover una liturgia que sea experimentada como encuentro personal y comunitario con el Señor resucitado, sin que violemos las normas litúrgicas de la Iglesia.

Aunque los nuevos misales y leccionarios están vigentes desde hace dos años, la mayoría de las parroquias y comunidades religiosas de Cochabamba no cuenta con ellos (ya no hay para comprar). En parte es un problema económico, pero también se evidencia que este asunto no es sentido como prioridad.

10.Si bien la Iglesia no está llamada a sustituir el papel del Estado en cuanto a brindar los servicios básicos a la población se refiere, sin embargo su accionar responde a las necesidades evidentes en las diversas áreas: salud, educación, promoción humana, etc. ¿Cuál es el nivel de relación o coordinación que se tiene con las instancias públicas cochabambinas? ¿Existe algún convenio de entendimiento mutuo de trabajo en las áreas mencionadas?

Observo que por lo general hay buenas relaciones de la Arquidiócesis de Cochabamba con las autoridades civiles, tanto de la ciudad como en los diversos municipios e instancias rurales. Esto es fruto de esfuerzos conscientes para desarrollar estas relaciones, muy necesarias, considerando la inmensa obra social que protagoniza esta Iglesia. Hay convenios en algunas áreas, incluso uno recientemente firmado para acciones conjuntas contra el consumo de drogas. Sin embargo, no conozco todavía todo lo que hay en esta área.

Estamos por realizar la Telemaratón un trabajo que es compartido con instancias privadas hace más de 20 años. Este año la Telemaratón irá a beneficiar la atención a niños que padecen cáncer y mejorar la infraestructura para su atención en el Hospital Viedma que pertenece al Departamento. Por otro lado, gran parte del trabajo de la Iglesia en el Área de educación, salud y hogares se rige por convenios a nivel nacional y todo esto está en proceso de reformulación, no sin muchas dificultades, desde que el Movimiento al Socialismo entró al Gobierno.

11.Desde su percepción a cerca de la obra social que realiza la Iglesia, las congregaciones, los agentes pastorales, los laicos en la Arquidiócesis de Cochabamba, ¿cuáles son las fortalezas y en qué áreas cree que se debe profundizar el trabajo?

Mi conocimiento de las obras es todavía superficial. Hay que reconocer el trabajo sacrificado que hacen muchísimas personas y congregaciones. Lamento que en el CERECO (Centro de Rehabilitación de Cochabamba) una mala administración hubiera provocado deudas y pérdida de prestigio, pero creo que es una excepción. En todo caso, considero que tenemos que asegurar en todas las instancias que no haya vulnerabilidades por descuidos administrativos. Por otro lado, con el “proceso de cambio” del país protagonizado por el gobierno y también por la multiplicación de servicios privados, a veces más eficientes y actualizados, es bueno evaluar a cada obra para que invirtamos nuestros esfuerzos y limitados recursos donde más falta hacen.

12.Cómo enfocaría la Pastoral desde el pedido del Papa Francisco que la Iglesia sea cercana a la gente (en la vivencia con la feligresía, la administración de los sacramentos, y la planificación pastoral). En Cochabamba como tantas otras partes de Bolivia, la religiosidad popular es muy profunda.

El Papa Francisco está en plena sintonía con las conclusiones de Aparecida y las exigencias de la Misión Permanente. Hace falta retomarlas y familiarizarnos con ellas en la Arquidiócesis de Cochabamba.

Necesitamos establecer un proceso de diálogo y discernimiento entre los sacerdotes, los agentes de pastoral y los mismos feligreses. Es tiempo de que los consejos pastorales sean bien constituidos y tomados en cuenta de manera seria. Cochabamba vive un proceso de consolidación de las Vicarías pastorales (foráneas) que puede contribuir mucho en este sentido. Recién se realizó la primera “Expo-Iglesia” de la Arquidiócesis de Cochabamba, bien organizada, para dar a conocer mejor todo lo que esta Iglesia es y hace. Al compartir nuestras experiencias y conocernos mejor, podremos descubrir y aprender unos de otros, y dar curso a aquellas iniciativas que dinamicen la vida de la Iglesia.

Las prácticas de religiosidad popular, especialmente la fiesta de Urkupiña y los otros santuarios marianos que mueven a cientos de miles de personas, son propicias para acompañar al pueblo, con el objetivo de evangelizar y promover una espiritualidad cristiana cada vez más auténtica.

13.La baja de las vocaciones sacerdotales tanto religiosas y religiosos es eminente. ¿Cómo tendría que la Iglesia asumir para promover más vocaciones?

La baja de vocaciones obedece a los cambios sociales que se viven en toda Bolivia y América Latina: mayor secularización de la sociedad, peor desintegración de la familia y la lucha para el cambio social al margen y hasta contra la Iglesia. Todo esto y lo que dice Aparecida 12[1] explican la falta de vocaciones, que representan la salud de todo el “ecosistema eclesial”.

Además de las actividades propiamente vocacionales (pastoral juvenil, pastoral universitaria, pastoral familiar, pastoral educativa, oración por las vocaciones, testimonio de buenos sacerdotes) la salida de la crisis vocacional está en la eficacia de la Misión Permanente y la formación de “Discípulos Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos, en Él, tengan vida”. Por otro lado se requiere que nuestro pueblo valore las exigencias de las vocaciones sacerdotales y religiosas (obediencia, pobreza y castidad) y que sea capaz de asumirlas, serán los “discípulos misioneros” más auténticos y maduros.

https://fbcdn-sphotos-b-a.akamaihd.net/hphotos-ak-prn2/1385641_646173272093668_1708783241_n.jpg14.Acerca del papel de la mujer religiosa o laica en el contexto de la Obra de la Iglesia ¿Qué rol debería cumplir? ¿En qué roles considera que la mujer es imprescindible?

El Papa Francisco ha dicho que las mujeres deben tener un mayor rol en la toma de decisiones en la Iglesia y no solamente en el trabajo pastoral y social. Significa que integren los consejos y también puestos administrativos que no requieren de ministros ordenados. Sería interesante incluir algunas Religiosas y Laicas en el Consejo Episcopal, por ejemplo. Sospecho que con más poder en las decisiones económicas, tendríamos una economía eclesial más sana.

 MONS. FLOCK ES MUY ACTIVO EN LAS REDES SOCIALES Y POR ESO CONVERSAMOS CON ÉL SOBRE ALGUNOS TEMAS DE COMUNICACIÓN

15.Usted es muy activo en las redes sociales, tiene 2 perfiles de Facebook. Cuáles son las potencialidades y los riesgos de estas nuevas tecnologías?¿Invitaría a otros pastores a estar presentes en las redes sociales?

En un encuentro del clero de mi diócesis de origen (La Crosse, Wisconsin), el Vicario del Clero nos aconsejó a tener mucho cuidado con las fotos que colocamos en el Facebook, especialmente sin son de niños, porque podrían ser interpretadas como indicios de pedofilia o algo similar. En el curso para Nuevos Obispos, que asistí recién en Roma, dijeron que no debemos tener miedo a las nuevas tecnologías de comunicación, y que en cualquier medio, siempre ser prudente y siempre decir la verdad. El Papa Benedicto XVI ha pedido que aprovechemos estos medios.

Como Obispo tengo que ser más cuidadoso para evitar malos entendidos y anticipar el efecto de las comunicaciones, pero por supuesto debemos aprovechar todos los medios a nuestra disposición.

No todos tenemos que ser expertos en su manejo, pero debemos tener una capacidad básica y saber valernos de los que saben, especialmente de los jóvenes para quienes es su ambiente natural. Por otro lado, es mucho más difícil y costoso armar una estación de radio o de televisión o hacer impresos, pero cualquiera puede aprovechar el internet, que al fin de cuentas va integrando todos los medios de comunicación social.

Dado que las redes sociales representan una democratización de la comunicación -cualquiera puede poner su mensaje, su video, su parecer- necesitamos reflexionar sobre cómo podemos tener mayor repercusión para la misión de la Iglesia.

Perfin de Roberto Flock en Facebook

El uso de las redes debería ser practicado y orientado en los Seminarios y casas de formación pero hay que enfrentar con mucho realismo los posibles vicios (pornografía, ideologías anti cristianas, etc.) y promover su uso positivo y evangelizador. Tenemos que combinar creatividad con autenticidad cristiana para no ser “cada loco con su tema” y más bien formar al pueblo de Dios como tal.

16.¿Qué desafíos tenemos en la iglesia local de Cochabamba a nivel de comunicación?

Tenemos que lograr una comunicación que pueda competir con la cacofonía del mundo actual con un contenido sólido y formador de valores y opiniones. Si queremos usar la televisión, que es muy costosa, se requiere un alto grado de calidad, o nuestra audiencia se reduce a nosotros mismos, o a nadie; quizás es mejor apostar por un mejor uso del internet, con pod-casts, videos, cursos virtuales, etc. La comunicación es tan central y transversal para nuestra misión, que todos los agentes de pastoral deben tener una base mínima para comunicarse eficazmente en los diferentes medios. Nadie debe ser analfabeta en el uso del Internet. En Cochabamba la “banda ancha” es en realidad muy estrecha y costosa, salimos de la ciudad y es inexistente. Ojalá la infraestructura y las ofertas mejoren.

17.Según su punto de vista qué elementos son fundamentales en un sitio web de una diócesis?

Primero, la página web debe contener toda la información actualizada sobre toda la organización de la Iglesia local, sus servicios, las Parroquias, las Congregaciones, las Obras Sociales, etc. o links a estas instancias, para que cualquiera pueda encontrar y tomar contacto con la instancia que necesite.

Segundo, es un portal de noticias, de criterio católico y de portavoz de la Iglesia local, que no debe reducirse solo al Obispo.

Tercero, debe tener su elemento interactivo como foro de diálogo y opinión con la cultura actual. Este aspecto requiere algo de control para que contribuya a la misión de la Iglesia y no sea como nuestras plazas y calles cubiertas de grafitis faltos de respeto y estética.

Cuarto, la página web debe ser fácil de navegar, rápida y atractiva. Personalmente yo prefiero leer el texto de noticias que esperar videos, pero esto es cuestión de estudiar la audiencia y tener buena tecnología.

LA “YAPA” DE LA ENTREVISTA.18.En Bolivia hay muchos matrimonios de hecho, o matrimonios civiles, ¿qué se puede hacer al respecto?

Hacen falta estudios serios para entender este fenómeno mejor. En Santa Cruz, yo había promovido una encuesta con más de 2000 entrevistas para ver las motivaciones para casarse por la Iglesia o no; y saber también la experiencia de los cursillos prematrimoniales. Aunque es una realidad compleja, ligada en muchos casos a la pobreza, en otros a la secularización, estoy convencido, como había indicado anteriormente, que hay una comprensión muy superficial del Sacramento de Matrimonio y en realidad de todos los Sacramentos. Se pierde el elemento más esencial que es la inserción y participación en el Misterio Pascual, no solamente en cuanto al Matrimonio, sino de todos los sacramentos. He publicado un librito sobre los sacramentos titulado “Arco Iris de la Nueva Alianza” en el que profundicé este tema precisamente desde una reflexión sobre el Santo Matrimonio.

Creo que muchos ven la cuestión matrimonial así: “Concubinado, puedo separarme sin complicaciones si no nos va bien; Casado por lo civil, tengo algo de protección legal pero el divorcio será costoso; Casado por la Iglesia, aunque estoy cumpliendo con mi deber cristiano para tener la bendición de Dios, estamos atrapados si no nos resulta bien” Detrás de esto está el miedo y la desconfianza de poder llevar una relación exitosa. También hay una falta de conciencia de la relación entre la dignidad de la persona y la sexualidad. Moralmente, aunque estén solamente concubinados, deberían considerarse obligados, por respeto a la dignidad de sí y de su pareja, y por su capacidad de engendrar la vida, a permanecer fieles de por vida. Cualquier compromiso menor abarata a la persona como si fuese desechable, un objeto de consumo, un juguete o peor, como basura.

Pastoralmente, tenemos que ayudar a las personas, tanto en la comprensión de la dignidad humana y de la sobrenaturaleza de la vida cristiana y matrimonial, como en la capacitación humana y psicológica para poder asumir con gozo cristiano el compromiso de “dejar padre y madre y unirse a su mujer/marido, haciéndose una sola carne” y una nueva familia en Cristo. Sospecho que son temas descuidados, tanto en la catequesis y educación de los niños y jóvenes, como en las homilías.

19.¿Una reflexión sobre la Misión Permanente en Bolivia?

Ya mencioné en varios contextos el desafío de dinamizar la Misión Permanente en Bolivia, en la perspectiva de Aparecida, para formar Discípulos y Misioneros de Jesucristo, para que nuestros pueblos, el Él, tengan vida.Hay varias realidades que ponen de relieve la urgencia de esta misión. La dificultad con el Matrimonio revela que faltan ciertas bases en la evangelización de nuestro pueblo. La facilidad con que se cae en la violencia, incluso con violaciones, linchamientos y la permanente conflictividad de nuestro pueblo, el narcotráfico creciente, indican que la búsqueda de vida, para muchos, no tiene nada que ver con Jesús.

Viendo la actuación de las dictaduras de la derecha, con muchos de sus protagonistas formados en los colegios y universidades católicas, como también las actitudes de los gobiernos socialistas actuales, con sus protagonistas acompañados por la Iglesia mediante colegios de convenio, la pastoral social, las comunidades de base y nuestras luchas por la justicia, también nos llevan a la conclusión que no habíamos logrado formarlos como discípulos de Cristo.

El desafío es ser cada vez más claros y comprometidos nosotros mismos como seguidores de Jesús, para que podamos invitar a los demás a caer en la cuenta de tantos callejones sin salida y descubrir que Jesús realmente es, en todas nuestras realidades y búsquedas, “el camino, la verdad y la vida”.



[1] No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza “es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”. A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” .