Homilía para la fiesta de la Epifanía 2025
Domingo 5 de enero 2025
¿Se imaginan al noticiero más importante de la BBC y las primeras páginas de los periódicos más prestigiosos del país anunciando de la manera más seria y profesional que el 5 de enero por la noche tres Reyes Magos llegaron a la ciudad y que en su cabalgata de ingreso a la ciudad saludaron a miles de familias y niños que se reunieron en las calles para verlos?
Esto es lo que sucede en Madrid cada 6 de enero, allí existe una especie de pacto social en la que todas las familias participan de esta importante noticia y los niños son los coprotagonistas porque en España son los Reyes Magos quienes traen los regalos de la Navidad. Pero solo a los niños que se han comportado bien porque algunos reciben un pedazo de carbón dulce.
Como toda la Navidad, esta tradición también tiene su origen en la Biblia y, como cristianos no debemos quedarnos en la superficie de esta fiesta, porque la Navidad es la fiesta del Hijo de Dios que viene entre nosotros y que el árbol de Navidad, Papa Noel, los Reyes Magos, todos encuentran su sentido en Dios que se trasformó en uno de nosotros, Dios que se hace carne. (A los niños podemos decirles que Papá Noel y los Reyes Magos traen los regalos gracias a Jesús).
Pero la festividad religiosa de hoy con la que, en cierta manera, comenzamos a cerrar el tiempo de Navidad, nos enseña que muchos buscan al Hijo de Dios con intenciones distintas y opuestas entre sí.
Por un lado, los reyes magos, que representan a las personas de otros continentes o países, con culturas y creencias muy distintas. Son personas curiosas y facultosas que han sentido una inquietud en su corazón y quieren entender mejor la inquietud de la fe, y su búsqueda termina delante de un niño sencillo y humilde que ha nacido en un establo.
Algunos grandes de la tierra son capaces de reconocer a su salvador, postrarse ante él, adorarlo y darle lo mejor de sí,
¿Y nosotros, somos capaces de sentir esa inquietud que nos impulsa a dejar la zona de confort y buscar o adorar a Dios a través de nuestras vidas?
Si la inquietud se apaga, nos volvemos apáticos y conformistas.
(Además estos Reyes Magos nos recuerdan que la humanidad es un gran mosaico de tantos colores y que existen muchas personas que no conocen a Cristo pero que en su vida están buscando a su salvador y a veces el viaje puede ser largo).
Por otro lado hay otros que buscan a Jesús para eliminarlo y borrarlo de la historia. Es el caso del rey Herodes porque la presencia de un salvador lo desestabiliza y quiere matarlo. Primero ocurre al engaño, porque pide a los reyes magos que le indiquen el camino para llegar a él en teoría “para adorarlo”. La presencia del “Emmanuel” incluso hace que Herodes mate a todos los niños de la región. El contraste entre los reyes de la tierra y el Rey de Reyes producen escenas dramáticas, y este drama para la humanidad todavía se sigue repitiendo en la historia.
Pidamos al Señor que nunca perdamos la inquietud que nos hace buscar, ponernos en movimiento y finalmente adorar a nuestro salvador.
Pero sobre todo, no olvidemos que en también hay una estrella que nos guía en la noche fría y obscura. En nuestras vidas esa estrella es Jesús, la estrella de la mañana, el sol de justicia y el fulgor misericordioso de Dios que nos ama al punto de dar su vida por nosotros.
POR ARIEL BERAMENDI


