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El Santuario Mariano más importante de Bolivia tiene nuevo párroco. Marcial Sánchez párroco en Quillacollo

Marcial Sánchez, nuevo párroco de la Parroquia-Santuario San Ildefonso. Urcupiña sigue esperando una Basílica

El pasado domingo 2 de febrero, por la noche, se realizó la posesión del sacerdote Marcial Sánchez como nuevo párroco de San Ildefonso de Quillacollo, Santuario de la Virgen María de Urcupiña. Hasta ahora el nuevo párroco había trabajado en Punata (Valle Alto).

La Celebración fue presidida por monseñor Oscar Aparicio, con la presencia de los obispos auxiliares Carlos Curiel y Juan Gómez, además del  Obispo emérito Mons. Luis Sainz Hinojosa, rector del Santuario. Así mismo estuvieron presentes sacerdotes de la curia y amistades del padre Sánchez. Fue una ceremonia muy concurrida que vio a parroquianos de Quillacollo y de Punata. El Arzobispo también presentó a los  colaboradores del nuevo párroco en las personas del padre Germán Sainz (otrora párroco del mismo Santuario), P. Christian Rojas (oriundo de Quillacollo) y P. Rolando Villavicencio (de la comunidad carismática que ya trabajaba en la parroquia).

El cambio de párroco de uno de los santuarios marianos más importantes del país tuvo lugar después de 13 años en los que el sacerdote Víctor Benavente estuvo a la cabeza de la parroquia-santuario.

El padre Marcial Sánchez

Marcial Sánchez es nacido en Sacaba, comenzó su formación sacerdotal en el Seminario Conciliar San Cristóbal en la ciudad de Sucre, luego los estudios del bienio filosófico en el Seminario Arquidiocesano San Luis, aquí en la ciudad de Cochabamba y concluyó su formación en el Seminario Nacional San José.

Tuvo una larga estancia en la parroquia de Punata desde que egreso del seminario, su diaconado, posteriormente vicario colaborador y hasta este cambió fungió como párroco en de una de las provincias más pobladas del Valle Alto cochabambino. Su paso por la Parroquia San Juan Bautista (de Punata) quedó marcado por el dinamismo de este sacerdote que se tradujeron en obras pastorales, sociales, creaciones o refacciones de capillas en distintas zonas con la participación de la gente y de las autoridades ediles, muestra de esto fue la creación del Canal de Televisión parroquial con el nombre de “Televisión Valle Alto”, la construcción de la casa parroquial y espacios administrativos y pastorales.

Un nuevo desafío en Quillacollo

Cada año en el Santuario de Urcupiña se celebran cientos de matrimonios y miles de bautizos, pero su calendario pastoral está marcado por la celebración de la Virgen de Urcupiña en la que cerca de un millón de personas (peregrinos, comerciantes y turistas) se dan cita durante el mes de agosto.

La festividad en honor a la Virgen de Urkupiña, indica Wikipedia, forma una serie de eventos que marcan la vida en Quillacollo en julio y agosto. Empiezan con la Fastuosa Entrada Folklórica el 14 de agosto, un desfile de cerca de diez mil bailarines disfrazados y acompañados por músicos, evento inspirado por el Carnaval de Oruro que durante la segunda mitad del siglo veinte logró concentrar y estandarizar la multitud de expresiones folklóricas bolivianas y ahora se constituye la máxima expresión del complejo folklórico-religioso nacional y urbano de Bolivia por su colorido y majestuosidad, por la participación de miles de feligreses y engalanada con sus variadas músicas y danzas.

El 15 de agosto se celebra la misa solemne de fiesta, con la asistencia de las Autoridades Eclesiásticas, Nacionales y Departamentales de Bolivia, que finaliza con la procesión de la imagen de la Virgen de Urkupiña por algunas calles del centro de la ciudad de Quillacollo y la repetición de la Entrada Folklórica.

La fiesta culmina el 16 con la romería popular al cerro Cota (Calvario) donde, según la tradición, apareció la Virgen. En el calvario se realiza una serie de ritos, como la sacada de pedazos de piedra en señal de préstamo de bienes espirituales y materiales, con la promesa de volver al año siguiente para devolver los correspondientes intereses; y también está la compra simbólica de pequeños lotes de terreno y otros objetos en miniatura (casas, movilidades, títulos profesionales, etc.), con la esperanza de adquirir uno real hasta el próximo año. En ambos casos se realiza la ch’alla (libación y ofrenda a la Pachamama), pidiendo las bendiciones y favores a la Virgen de Urqupiña.

La fiesta suele atraer a cerca de un millón de feligreses y turistas nacionales e internacionales y constituye un hito importante tanto en la vida religiosa y social como en la economía, el folklore y el recorrido turístico en Bolivia y los Andes.

La vida parroquial y el sueño de la Basílica Mariana en Quillacollo

Es una parroquia antigua, tiene una vida parroquial marcada para la particularidad de ser Santuario pero las comunidades siguen vigentes como desafío del camino pastoral de la niñez, juventud, familias; así mismo de formación continua de la feligresía.

La construcción de una Basílica de proporciones similares a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en México, ha sido un proyecto anhelado desde hace varias décadas, incluso monseñor René Fernández había puesto una “Primera Piedra”.

Según fuentes bien informadas, en la actualidad existe un terreno consolidado y amurallado de más de 20 hectáreas de propiedad de la Parroquia de Quillacollo donde se había soñado construir un Basílica Mariana. Las murallas y el atrio del “Calvario” fueron construidas gracias a la gestión del sacerdote Federico Torrico.

En fin, se podría escribir mucha historia sobre el Santuario en Quillacollo, pero por ahora será Marcial Sánchez a escribir un nuevo capítulo.

 

Fotos: Arzobispado de Cochabamba

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