Análisis

El país es una fogata bailable

Como ciudadano responsable tomé muy en serio las disposiciones que prohíben las fogatas en la noche de San Juan, pero como reza el adagio cholero “el hombre propone, Dios dispone, viene un cholo borracho y lo descompone”.

Quien lo descompuso todo fue mi amigo el yatiri Kalimán que organizó una sensacional fogata en el canchón que se halla en la parte posterior del naiclú “Malena” donde los socios solemos derramar nuestras ureas o solemos hacer pis porque nuestro amado club carece de instalaciones higiénicas, cual prescriben las disposiciones que dicta nuestro alcalde el arquitecto Patana.

Como la invitación indicaba, Kalimán señalaba que la fiesta sería una “fogata bailable”, lo cual entusiasmó a mi Pariente Espiritual quien para animarme me dijo: “será una fogata bailable igualita a nuestro país plurinacional y folklórico que es también otra fogata bailable…”

Quise hablarle convincentemente de los daños a la ecología pero ella, la cholita cochabambina, me paró en seco y me dijo que no haríamos daño a la atmósfera de nuestra ciudad de La Paz sino a la atmósfera de la ciudad de El Alto con la cual nada tenemos que ver, porque ella es cochabambina y yo soy paceño.

Como yo resisto todo, absolutamente todo, menos las tentaciones, accedí a los requerimientos de la cholita y nos preparamos convenientemente para asistir a la “fogata bailable”, gracias a la política de quienes hoy nos gobiernan.

El canchón del “Malena” había sido previamente higienizado y el directorio de nuestro querido club había colocado en varios sitios visibles unos letreros igualitos a los que existen en varios lugares de La Paz y que dicen: “Se prohíbe orinar bajo pena de multa”.

Cuando llegamos al naiclú “Malena” la fogata ya había sido encendida y los asistentes felices bailaban alrededor de las llamas, sin remordimiento alguno cual si hubieran intuido la frase feliz de la cholita de Quillacollo aunque todavía no la habíamos comunicado a nadie: “Bolivia es una fogata bailable durante todo el año y desde hace ocho años”.

Cuando el entusiasmo de los asistentes alcanzó los bordes de la inconsciencia vi en medio de las brasas y las llamaradas varios ejemplares de la Constitución Política del Estado Plurinacional y Folklórico y cuando estuve a punto de lamentar no haber llevado un ejemplar que no me sirve para nada, mi previsora comadrita me entregó un ejemplar de esta “ley de leyes” y la arrojamos a la fogata para que se consumiese por inservible.

Otros socios del “Malena” y que al parecer le tienen algo de “pica” al vicepresidente García Linera, por no reconocerlos como sus parientes, echaron al fuego algunos de los libros que había publicado el reconocido intelectual.

Mientras otros alimentaban la fogata, Macacha y yo bailamos alrededor de la fogata y ella me invitó una botella de “champú” francaise, la cual fue descorchada de inmediato produciéndonos gran alegría y entusiasmo, mientras nuestros amigos yatiris bebían “té con té”, diferentes ponches y también “sucumbé” que suele ser una bebida póstuma.