Destacadas

Cardenal Terrazas pide una nueva manera de pensar en el país.

Invitó a todos los creyentes a “no echar discursos de odio o rencor sino llamar, como llama Cristo a todos, a una reconciliación que nos permita vivir como hermanos”. En otros temas, invitó a desplegar la solidaridad y asumir las responsabilidades para evitar que el dengue siga adelante; también aseguró que las personas en situación de discapacidad, que aún no son escuchadas, “son signo del reino de Dios”. El prelado también volvió a alertar sobre el consumo droga en el país asegurando que ya no se produce solo para llevar afuera sino para  consumir dentro “Nos duele una sociedad insensible que se permite el lujo de no comer pan cada día pero tener lo suficiente para comprarse droga” indicó.

Desde la Catedral de Santa Cruz, el Cardenal Julio Terrazas en su homilía de este tercer domingo del tiempo ordinario, dijo que es necesario un cambio de vida para seguir al Señor y construir los valores del reino de Dios en medio de nuestra realidad. Aclaró que el reino de Dios es “es una nueva manera de comportarnos, y una nueva manera de relacionarnos con el hermano, tendiendo puentes entre los pueblos para estar unidos”.

A todos los creyentes pidió “no echar discursos de odio o rencor sino llamar como llama Cristo a todos a una reconciliación que permita vivir como hermanos” -ya que- no se puede seguir al Señor escuchando discursos falsos cuando Él tiene la palabra de vida, la palabra que puede ayudarnos a caminar con dignidad y certeza de hacer el bien”.

También dijo que le “sacude” la noticia de que el dengue siga caminando con tanta fuerza en nuestro país y en el departamento “Es otro llamado a que realmente despleguemos la solidaridad y asumamos nuestra responsabilidad para evitar que eso siga adelante” dijo a tiempo de invitar a la población y a las autoridades a no descuidarse ni dejarse distraer en medio de estos carnavales.

Al unirse en solidaridad a las personas en situación de discapacidad que se encuentran marchando sin ser atendidos en sus necesidades, aseguró que ellos “son también un signo del Reino de Dios”.

Más adelante la máxima autoridad de la Iglesia Católica en Bolivia, volvió a alertar sobre el consumo de droga en el país “Nos duele el joven drogado pero nos duele más una sociedad insensible que puede permitirse el lujo de no comer pan cada día pero de tener lo suficiente para comprarse droga” afirmó.

En medio de esos antivalores, pidió a la Iglesia y a los cristianos ser los primeros en comprometerse con la causa de Dios y aseguró que la misión de la Iglesia tiene que seguir siendo la de “mostrar al Dios de la bondad y la vida”.