Análisis

Diácono Javier Gómez Graterol, SSP: ¿Seguirán las iglesias cerradas?

Dice un viejo dicho: Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Muchos cristianos se encuentran compungidos por el hecho de no poder acceder a sus templos debido a la pandemia. Manifiestan su respetabilísima necesidad de ir a la “casa de Dios” y recibir la comunión. Al respecto diré:

– Cuando se lee el Antiguo Testamento, se consigue la historia de un pueblo que tuvo al templo de Israel, construido por el rey Salomón, el cual lo erigió con el máximo de los esplendores que su época le pudo dar. Ese pueblo se alejó de Dios, y Él les envió profetas que les anunciaron que la desgracia sobrevendría sobre ellos a consecuencia del mal uso de su libertad.

– El pueblo de Israel quiso seguir tras otros dioses y terminó debilitándose tanto como nación, que Isaías, el profeta, cuando empezaron a recibir ataques de otras naciones, les transmitió el cansancio de Dios con durísimas expresiones, entre ellas “¿Dónde quieren que les pegue ahora, ya que siguen rebeldes? (Is 1,5 a).

– Como consecuencia de su corrupción como pueblo, el Templo de Israel, morada de Dios, fue arrasado, reconstruido una segunda y tercera vez, al punto de que actualmente solo queda “El Muro de los Lamentos”. El mismo Jesús lo predijo, cuando dijo que él no quedaría “piedra sobre piedra” (Lc 21, 5-9). Pese a esto, el pueblo judío sobrevivió, y el pueblo cristiano también.

– Una vez que el cristianismo empezó a expandirse, personajes como Maximiano (250-31o D.C.), promulgaron edictos para arrasar templos cristianos, (entre ellos la Catedral de Nicomedia). Recorriendo la historia del cristianismo veremos muchos templos e imágenes arrasados en diferentes épocas y latitudes (eso sin contar los de otras denominaciones cristianas y credos). Ninguna de estas acciones logró destruir la cristiandad ni evitar su expansión.

– Recientemente un incendio (que muchos dicen que fue provocado por extremistas) arrasó la Catedral de Notre Dame. Meses antes hordas comunistas, feminazis proaborto, e impulsores de la ideología de género han estado atacando y/o arrasando templos en España, Chile, Argentina y otros países, bajo la pasiva acción de las autoridades locales, el silencio de muchos medios, y la omisión de muchos cristianos. Ninguna de esas acciones ha podido ni podrá exterminar al cristianismo.

¿Por qué sucede esto? Tal vez sea para que tomemos nueva conciencia del valor de ser cristianos, en una época donde nos quieren inculcar que todo lo relacionado a él debería ser motivo de vergüenza, renovemos también nuestra conciencia de que todos somos Iglesia (CEC n.º 1213) y nuestro papel en ella, a fin de cuentas:

1. La “locura de Dios es más sabia que la sabiduría humana, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza humana” (1 Cor 1,25-31).

2. Nos toca revisar nuestras actitudes, en qué estamos fallando cuando manchamos nuestros cuerpos, “templo del Espíritu Santo” (Jn 14,23; 1 Cor 6,19), con el pecado, o si estamos siendo pasivos frente a leyes que atentan contra la vida y el cuerpo, promoviendo la pornografía, pederastia, el aborto, la eutanasia y la ideología de género.

3. Frente a tantos atentados contra los templos, Dios deja ver al mundo que es un Dios vivo y verdadero, que ama a su Iglesia, y que su afirmación de que “los poderes del infierno no prevalecerán contra ella (Mt 16,18), es una certeza absoluta de la cual no debemos dudar.

Luego de que todo pase, deberíamos ir de nuevo a la Iglesia haciendo sentir a otros la felicidad de ser hijos de Dios o esta espera habrá sido vana.

Autor: Diácono Javier Gómez Graterol, SSP

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