Análisis

Dejándolo todo lo siguieron

Una voz infantil hace eco en mi memoria, me recuerda una hermosa conversación entre dos hijos, Jesús de Nazaret y Marcelino Pan y Vino.
El niño pregunta al hijo de Dios ¿cómo son y qué hacen las madres? La respuesta certera de Jesús es: dan Marcelino, siempre dan. Dan todo se dan a sí mismas, dan a los hijos su vida y la luz de sus ojos hasta quedarse viejas y arrugadas, aunque nunca feas.
Las madres siempre dan y eso me hizo pensar en aquellas que dan sus hijos para servir a Dios y a su Iglesia. En este artículo quiero compartir con ustedes el testimonio de Miguel Zabala, sacerdote de la Diócesis de El Alto.
En Bolivia celebramos este 27 de mayo, el día de las madres. Este año me ha tocado vivir la Misión en Humanata, localidad ubicada en la provincia Eliodoro Camacho del departamento de La Paz.
En la vicaría del altiplano norte de la Diócesis de El Alto, tuvimos el encuentro zonal antes del día del padre (19 de marzo), y ya se hablaba de rumores, pandemia, los médicos realizaban charlas y los rumores por los que están respetando la cuarentena no se dejaron esperar.
Este fin de semana reconté el tiempo transcurrido, dos meses y tres días, este tiempo pude ver a misioneros extranjeros que se llenaron de Dios y que dejaron a sus padres, hermanos y familia por venir a servir y ayudar en Bolivia.
Se desapegaron por un bien superior, y siguieron a Dios. Se lanzaron a la misión a un lugar lejano a miles de kilómetros de su patria para ayudar al pueblo boliviano. Voluntarios, religiosos, religiosas, algunos pertenecen al clero, otros son parte de algún proyecto, son personas que empezaron a amar como Jesús.
Al final, uno se da cuenta que madres, padres, familiares y amigos de estos misioneros están enfrentando la pandemia por el COVID-19 e incluso muriendo a miles de kilómetros de Bolivia en países europeos o de otras latitudes del planeta. Su dolor es guardado en el silencio de su corazón.
El amor de una madre en cualquier parte del mundo es único y especial. Este 27 de mayo, en Bolivia, se celebra un día de la madre diferente, sin embargo; es importante pensar en estos misioneros que lejos del hogar ven a María como su madre y dejándolo todo deciden seguir a Jesús por los caminos de esta tierra.
Felicidades a todas las madres de Bolivia, a seguir rezando con fe y esperanza en este tiempo que nos toca vivir.