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Cuatro nuevos Diáconos para la Iglesia de Tepic

(México) El sábado 24 de noviembre, en la Catedral de Tepic, Mons. Luis Artemio Flores Calzada ordenó a cuatro nuevos diáconos. Ezequiel Robles Arteaga, José Armando Díaz Sánchez, José Manuel Guillén García y Manuel Cortes Ramón, alumnos egresados del Seminario Diocesano de Tepic.

La Catedral de Tepic lució repleta de fieles que fueron testigos de la primera ordenación diaconal que celebró el Obispo Luis Artemio, desde su llegada a la diócesis en mayo pasado. En la concelebración eucarística también estuvo Mons. Alfonso H. Robles Cota, Obispo Emérito de Tepic, además de 46 sacerdotes y 11 diáconos.

Mons. Flores Calzada en su homilía les recordó a los nuevos diáconos: “Están llamados a ser santos porque están tocando las cosas de Dios”. El diácono, el sacerdote y el obispo también están llamados a amar y a servir, y nuestra familia es la Iglesia, los niños, los jóvenes, todas las familias son nuestra familia, afirmó el Obispo de Tepic.

Después de la homilía, uno a uno, los elegidos para el orden de los diáconos se arrodillaron frente a Mons. Flores Calzada e hicieron sus promesas de obediencia y respeto al Obispo de la Diócesis de Tepic y a sus sucesores. Luego se postraron rostro en tierra y se entonaron las letanías de los santos.

El Obispo Luis Artemio impuso sus manos sobre la cabeza de cada uno de los diáconos, para después hacer la plegaria de la ordenación diaconal. Los diáconos fueron revestidos con las vestiduras propias –estola cruzada y dalmática– ayudados por sus familiares. Ya revestidos, recibieron del Obispo el libro de los Evangelios y el abrazo de bienvenida al Orden de los Diáconos.

Los diáconos en la Iglesia son instituidos para ser servidores en función de actos litúrgicos y para la atención a los hermanos. Los nuevos diáconos podrán administrar el sacramento del bautismo y del matrimonio, así como presidir los ritos exequiales y la predicación de la palabra de Dios entre otros servicios específicos a ellos encomendados en sus respectivas parroquias a las que serán destinados.