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Consejo Boliviano de Laicos lanza mensaje para orientar a los católicos que van a votar elecciones

El Consejo Boliviano de Laicos ha realizado un llamamiento a todos los católicos que asistirán a las urnas este próximo 12 de octubre “para reflexionar y tomar con seriedad el deber y la obligación del voto” y para ello ha ofrecido un mensaje en el que brinda pautas de reflexión acordes a la fe católica y la moral cristiana.

Según el comunicado de los laicos católicos “El católico debe participar de la vida democrática de manera plena; sin dejar su identidad católica fuera de la casilla de votación” por lo que señala los “principios innegociables” que deben ser tomados en cuenta a la hora de elegir a sus autoridades: «el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas».

En este sentido –señala el comunicado.- Un católico no puede votar por un partido o por un candidato que:

    Esté en contra del respeto absoluto que se debe a la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la manipulación de los embriones.
    Que no respete el derecho primario de todo hombre o mujer a practicar, en privado o en público, individualmente o en grupo, sus creencias religiosas; o que obstaculice de cualquier manera la enseñanza de la religión, prohíba las manifestaciones públicas de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el culto que pida la comunidad.
    Que se oponga o niegue el derecho inalienable de los padres de familia a escoger el tipo de educación que, de acuerdo a sus convicciones, quieran para sus hijos.
    Que no se comprometa a promover la dignidad de la familia fundada sobre el matrimonio monogámico entre personas de opuesto sexo.

“Pedimos a los electores que en las próximas elecciones del 12 de octubre den su apoyo a los partidos que apuesten por los principios innegociables con el objetivo inmediato de conseguir que dichos valores empiecen a estar bien representados en las instituciones parlamentarias” dice el comunicado en la parte final.

MENSAJE DEL CONSEJO BOLIVIANO DE LAICOS

AL PUEBLO DE DIOS EN BOLIVIA ANTE LAS PROXIMAS ELECCIONES GENERALES

« HAY QUE OBEDECER A DIOS ANTES QUE A LOS HOMBRES » (HCH 5, 29)

El Consejo Boliviano de Laicos, hace un llamamiento a todos los católicos para reflexionar y tomar con seriedad el deber y la obligación del voto y para ello ofrece al pueblo boliviano pautas de reflexión acordes a nuestra fe, a la moral cristiana y al conocimiento natural sobre el hombre que vive en sociedad.

I. Amaras a Dios sobre todas las cosas

Ser Católico supone poner a Dios en el primer lugar de nuestras vidas. El partido político o el candidato no pueden ser amados más que Dios: Es preciso obedecer a Dios antes que a los hombres (S. Pedro: Hechos 5,2).

Lamentablemente y con frecuencia vemos a creyentes que ponen sus simpatías hacia un partido político antes que la fidelidad a las enseñanzas de la Iglesia; todo partido político, tiene cosas buenas y siempre podemos encontrar en esas cosas buenas una excusa para justificar las cosas malas, que también tienen todos los partidos políticos; pero eso no sirve cuando se choca contra los “principios innegociables”; si esto sucede, lo menos que se puede pedir a un católico es que en las votaciones se abstenga de votar al partido de sus simpatías, lo cual servirá entre otras cosas para ayudar a sus dirigentes a reflexionar y quizá a cambiar al ver que determinadas políticas les hacen perder votos.

II. El derecho y el deber de Votar en conciencia

En democracia los gobernantes son elegidos por el voto popular. Por eso todo ciudadano tiene la responsabilidad de votar habiendo estudiado seriamente los temas y conocido la posición de los candidatos.

El católico debe participar de la vida democrática de manera plena; sin dejar su identidad católica fuera de la casilla de votación ya que tanto la construcción de una sociedad justa es necesaria, así como el destino sobrenatural de la persona humana, por consiguiente un católico no puede eludir su responsabilidad civil ya que eso sería cederle el paso al mal.

El que no vota o vota sin atención a las leyes de Dios es culpable de los resultantes males.  “Los fieles laicos de ningún modo pueden abdicar de la participación en la política” (Vaticano II, Ch L 42). Por ello es necesario formarse en la fe y la doctrina social de la Iglesia para discernir sin dejarse seducir por las pasiones y las mentiras que se presentan en las campañas electorales. (Cf. Gaudium es Spes, 43).

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, en su número 570 indica que cuando en ámbitos y realidades que remiten a exigencias éticas fundamentales se proponen o se toman decisiones legislativas y políticas contrarias a los principios y valores cristianos, « la conciencia cristiana bien formada no permite a nadie favorecer con el propio voto la realización de un programa político o la aprobación de una ley particular que contengan propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral »

III. Principios innegociables a la hora de elegir por quien votar

La Iglesia Católica acoge a todos los bautizados y no apoya a ningún partido político; más aún, acepta que una misma fe puede inspirar opciones políticas diversas, no obstante los fieles católicos están obligados a ser coherentes con su fe en público y en privado; no pueden, por lo tanto, sin traicionarse a sí mismos, adherirse o votar por un partido o por un candidato contrario a sus convicciones religiosas y a sus exigencias morales.

La exhortación apostólica postsinodal Sacramentum Caritatis, nos deja claro cuáles son los principios innegociables: «el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas».

Un católico no puede votar por un partido o por un candidato que:

Esté en contra del respeto absoluto que se debe a la vida humana desde la concepción hasta su muerte natural, como serían los que propician el aborto, la eutanasia o la manipulación de los embriones.
Que no respete el derecho primario de todo hombre o mujer a practicar, en privado o en público, individualmente o en grupo, sus creencias religiosas; o que obstaculice de cualquier manera la enseñanza de la religión, prohíba las manifestaciones públicas de fe o se oponga a la instalación de los lugares para el culto que pida la comunidad.
Que se oponga o niegue el derecho inalienable de los padres de familia a escoger el tipo de educación que, de acuerdo a sus convicciones, quieran para sus hijos.
Que no se comprometa a promover la dignidad de la familia fundada sobre el matrimonio monogámico entre personas de opuesto sexo.

El Católico, entonces, no puede, por coherencia, colaborar con partidos políticos que no respeten y defiendan de forma inequívoca estos principios, aunque, dejando a salvo estos valores no negociables, cada candidato y elector es libre de adoptar la actitud política que desee y de secundar las iniciativas públicas que considere más convenientes, en ejercicio de su libertad inalienable.

IV.  Nuestro voto construye

Este próximo 12 de octubre los católicos Bolivianos estamos llamados a las urnas. Debemos votar. Tenemos el deber y el derecho de hacerlo. Debemos implicarnos a fondo para que triunfe en las urnas aquel programa político que posee una visión lo más cercana posible a los valores del Evangelio. ¿Teoría del “mal menor”? Posiblemente. Lo que no podemos permitir es que triunfe el “mal mayor” que cercena de raíz los valores que la Iglesia propone.

Pedimos a los electores que en las próximas elecciones del 12 de octubre den su apoyo a los partidos que apuesten por los principios innegociables con el objetivo inmediato de conseguir que dichos valores empiecen a estar bien representados en las instituciones parlamentarias.

Digámosle al Señor que le Adoramos, que Él es el primero en nuestro corazón, que nada ni nadie está por delante o por encima de Él en nuestra vida y tengamos muy presente esta primacía de Dios a la hora de decidir el voto en las próximas elecciones, escuchando para ello lo que enseña la Iglesia.

Viva Jesús, Viva Bolivia

Ing. Víctor Hugo Valda Antelo

CONSEJO BOLIVIANO DE LAICOS

Santa Cruz, Bolivia 7 de octubre de 2014