La Paz

Conoce a la Congregación de las Hijas de Santa Ana, las primeras misioneras que llegaron a Bolivia

Este impulso generoso brotado a los pies de su “Sumo Bien”, que la atraía siempre más irresistiblemente a sí, constituyó el anhelo profundo del corazón de Ana Rosa Gattorno, hasta impulsarla a ofrecer totalmente su vida en una continua inmolación por la gloria y complacencia del Padre.

Rosa Gattorno nació en Génova el 14 de octubre de 1831, de una familia de condición económica acomodada, de buena posición social y de profunda formación cristiana. Fue bautizada el mismo día, en la Parroquia de San Donato, con el nombre de Rosa María Benedetta.

Su padre fue Francisco y su madre Adelaida Campanella, ella como sus otros cinco hermanos, fueron educados en su vida moral y cristiana. A los doce años recibió la confirmación en Santa María de las Viñas, de manos del Arzobispo Cardenal Plácido Tadini.

Durante su juventud, le fue impartida la instrucción en casa, como era costumbre en las familias acomodadas del tiempo. De carácter sereno, amable, abierto a la piedad y a la caridad, sin embargo firme, supo reaccionar ante del clima político y anticlerical de la época, que afectó también a algunos componentes de la familia Gattorno.

A los 21 años (5 de noviembre, 1852), contrajo matrimonio con su primo Jerónimo Custo y se trasladó a Marsella. Una imprevista crisis financiera turbó muy pronto la felicidad de la nueva familia, obligada a volver a Génova marcada por la pobreza. Desgracias aún más graves la amenazaban, su primera hija Carlota afectada de una improvisa enfermedad quedó sordomuda para siempre; Jerónimo para hacer fortuna se fue al extranjero y falleció tras una funesta enfermedad; el gozo de los otros dos hijos fue profundamente turbado por el fallecimiento del marido, que la dejó viuda a menos de seis años de casada (9 de marzo, 1858) y después de algunos meses la pérdida de su último hijito.

El apremiar de tantos acontecimientos tristes, marcó en su vida un cambio radical que ella llamará “su conversión” a la oferta total de “SI” al Señor, a su amor y al amor del prójimo.

Expresión de un singular designio de Dios, en su triple experiencia de esposa y madre, viuda y después religiosa- fundadora, Rosa Gattorno ha honrado la dignidad y el “genio de la mujer” en su misión al servicio de la humanidad y la difusión del Reino. Siempre fiel a la llamada de Dios y auténtica maestra de vida cristiana y eclesial, permaneció esencialmente madre: de sus hijos, que constantemente acompañó; de las hermanas, que profundamente amó; y de todos los necesitados, de los sufridos y de los infelices, en cuyo rostro contempló al mismo Cristo, pobre, llagado y crucificado.

La Familia Religiosa que denominó definitivamente más tarde será “Hijas de Santa Ana, Madre de María Inmaculada” (8 diciembre 1866). Vistió el hábito religioso el 26 de julio de 1867 y el 8 de abril de 1870 emitió la profesión religiosa junto a doce hermanas.

En el desarrollo de la congregación recibió la colaboración del P. Juan Bautista Tornatore, sacerdote de la Misión, a quien pidió expresamente que escribiera las reglas y que luego fue considerado Cofundador de la misma.

Primer amor misionero de Madre Rosa Gattorno

El Papa le dice; “Rosa tu Instituto se extenderá como el vuelo de una paloma” esta profecía se hace realidad, desde el nacimiento de Piacencia-Italia, dando el primer  impulso  misionero a Bolivia el  año 1879, con las primeras religiosas a la ciudad de La Paz, atendiendo a los enfermos en los hospitales y a las niñas en las escuelas. Así, esta obra se va extendiendo en las demás ciudades poco a poco. Actualmente las hermanas tienen  presencia viva en:

  • Santa Cruz –Colegio Santa Ana
  • La Paz – Colegio Rosa Gattorno y Colegio Santa Ana
  • Tupiza- Colegio Santa Ana
  • Cochabamba- Colegio Santa Ana
  • Tarija -Colegio Santa Ana
  • Potosí- casa de presencia
  • Oruro -Casa de presencia
  • Sucre- Colegio Santa Ana y hogar de Niñas
  • Coroico – Hospital

Su carisma está plasmado en la “Identificación de  Cristo en el ministerio de pobreza” y su espiritualidad tiene un profundo sentido como es el  “Espíritu de Familia-pobreza de corazón y donación materna”. Su carisma se ha difundido en la Iglesia con el surgir de otras formas de vida evangélica: Hermanas de vida contemplativa, Asociación religiosa de vida sacerdotal “Hijos de Santa Ana”, Instituto Secular y Movimiento  de la Esperanza y la pastoral juvenil -JUSA, hoy activamente eficaz en la Iglesia boliviana y en casi todas partes del mundo.

Dentro de la Iglesia las Hijas de Santa Ana buscan ser uno de los cien brazos de Madre Rosa, su amor a llegado a tener 152 años consolando al mundo y 142 años en Bolivia, haciendo eco de su amor.

Hermana Yoana de nacionalidad peruana, vive su  ardor misionero en tierras bolivianas hace muchos años, donde ha desarrollado su actividad pastoral en distintos campos de misión, su testimonio y entrega es un claro ejemplo que Dios necesita de más vocaciones y una de ellas está en esta congregación “Nuestra misión se lleva adelante con los niños, hogares, asilos, migrantes y las necesidades del mundo de hoy…¡Anímate, Cristo te ama!, ¡Cristo te espera!, la Familia de Santa Ana te acoge  y te abre sus puertas”expresó Sor Ana Yoana Zapata H.S.A.

Encuentra más información en:

Facebook: jusabolivia

Dirección: Casa Provincial Av. 14 de Septiembre Nº 6089, entre cales 14 y 15 de Obrajes – La Paz Bolivia

Teléfonos: 2-2785035- 2-2784978

Hijas de Santa Ana en Bolivia
Movimiento de la Esperanza 2019

Fuente: Bolivia Misionera