Análisis

¿COCA CERO EN SANTA CRUZ?

En una encuesta publicada en EL DEBER el 26 de junio de 2011, un 61% de los consultados asegura que las plantaciones de coca han aumentado en el último año, el 95% responde que el tráfico ilícito de drogas afecta al bienestar de la sociedad, mientras que un tercio opina que la disminución de producción de esta hoja podría ser una acción correctiva contra este flagelo. En efecto, todos saben que desde hace años vienen aumentando los sembradíos de coca en el departamento de Santa Cruz, lo cual es un flagrante delito, llegando a la osadía de hacerlo en parques nacionales o reservas naturales, destruyendo inmisericordemente a la ‘madre tierra’.

En medio de esta tragedia social y ecológica –por la cual dan ganas de llorar–, escuchamos estupefactos las declaraciones de un concejal del municipio de Santa Cruz de la Sierra proponiendo el cultivo de la hoja de coca en nuestro departamento, fundamentando aquello por ser aquí donde más se la consume. ¿Qué han dicho las autoridades, líderes de opinión o periodistas a este respecto? Nada o casi nada, o, lo que es lo mismo, complicidad pasiva. Parecería que cada vez están más convencidos de que lo mejor es el ‘nomeimportismo’ por ser la decisión más cómoda. Frente a esta anomia de la sociedad cruceña dirigencial, ¿será que algo pueda hacerse aún antes de afirmar que es una guerra perdida, como ya se dijo? Continúo afirmando que el exceso de cemento, que busca engalanar ciudades y provincias haciendo calles o caminos, solo servirá para que circulen por ellos nuestros escuálidos niños y drogadictos o marchen desnutridos, tuberculosos o enfermos de sida hacia los cementerios.

Tengo fe en que la prevención es una herramienta notable para combatir esta inanición. Frente a esta, es la hora de la sociedad civil; que desarrolle una educación preventiva en el hogar, la escuela, el barrio, las universidades, las iglesias, las fábricas, etc. Para ello es fundamental el apoyo de los medios de comunicación. Así como estos destinan largos minutos o mucha tinta al chisme, la farándula, la moda (fashion) y el consumismo, bien podrían dedicar unos minutos para alertar a la gente sobre la drogadicción, que de manera sigilosa penetra en el seno de la familia cruceña. Tan cierto es esto que informes oficiales dan cuenta del incremento de hombres y mujeres de Santa Cruz que son transferidos a centros de rehabilitación por consumo de drogas, llegando al extremo de atender a menores de ocho años.

Bien recuerdo que en momentos menos dramáticos, el Comité pro Santa Cruz organizó el seminario Narcotráfico y drogadicción; sociedad y destino (agosto, 1986), en el que se asumió de manera consensuada muchas decisiones. ¿Por qué no hacer algo así, ahora que la situación es peor a la de aquellos tiempos? ¿Quién toma la iniciativa? Este es un desafío para la conciencia de quienes hoy dirigen la política, la educación, la economía, la prensa y todas las demás instituciones de nuestro pueblo.