Santa Cruz

Celebran las bodas de oro y la labor del padre Alfredo

Sopló las velitas de 50 años. Aunque al padre Alfredo le es difícil hablar, sus allegados recuerdan sus palabras y sus enseñanzas de vida

“Mil gracias”. Esas fueron las únicas palabras que alcanzó a decir el padre Alfredo Spiessberger a los que lo homenajearon ayer por sus 50 años como sacerdote al servicio de Dios. Sereno desde su silla de ruedas, pero fuertemente afectado por la enfermedad de Alzheimer, más que rostros pudo reconocer el cariño de sus seguidores y de los niños y jóvenes de su hogar.

 Después de la misa y durante el acto que se realizó en su honor en el coliseo de la Aldea del Padre Alfredo en el 4to anillo, Claudio Caiguara (37), uno de sus ‘hijos’ mayores, se emocionó recordándolo como la figura paterna que lo rescató del abandono y lo acogió en San José de Chiquitos.

A él dijo deberle sus tres profesiones y su persistencia en la vida. Por su parte Rosario Vargas, presidenta de las voluntarias de las Aldeas del Padre Alfredo, rememoró las palabras del franciscano que se han convertido en lema para sus herederos que siguen su ejemplo de solidaridad. “Fácil es hacer el bien si muchos ayudan”.

Tanto para ella como para Felipe Becerra (76), un viejo colega de Spiessberger perteneciente a la orden franciscana, su labor de amor hacia los huérfanos y abandonados en Santa Cruz ha sido dura desde que empezó hace 47 años.

Por ello esperan que la figura del padre siga manteniendo unidos a los benefactores, incluso cuando él ya no esté y así continúen con su legado.

En honor a ‘papá’

Con una emotiva misa acompañada con las voces del coro de niños de la aldea y con actos de baile y teatro, alrededor de 200 personas celebraron y agradecieron al padre Alfredo.

“Felicidades papá”, gritaron los niños del hogar minutos antes de que el sacerdote apagará de un soplido las velas de 50 años del pastel de cocoa y café que prepararon para honrar sus bodas de oro  

  Una vida al servicio  

SU ESFUERZO

Desde sus inicios en San José de Chiquitos, en 1974, se caracterizó por su dinamismo para reunir fondos para ayudar a los niños desprotegidos.

AMOR POR Santa Cruz

Logró captar recursos para conformar aldeas de niños, residencias juveniles, colegio, guardería, centro para madres y muchas otras iniciativas.

El futuro de su obra

A sus 76 años y debilitado hereda en vida su legado a sus hijos y benefactores que están organizados en un directorio.