La Paz

Asociación Virgen Niña, centro integral para niños con discapacidad

En la calle Balboa, de la zona Los Andes de El Alto, se encuentra la Asociación Virgen Niña para niños con discapacidad. La institución se erigió a iniciativa de una religiosa italiana y hoy se cobija en las escuelas populares Don Bosco.

“Llevamos 23 años de funcionamiento. Fue creado bajo la iniciativa de la hermana Gracia Micaeli, que junto a otros laicos comprometidos con las necesidades de los niños con discapacidad fundaron este centro”, relata la directora general, María Eugenia Mendizábal.

A el acuden niños desde los seis meses hasta los 12 años de edad. En un principio funcionaba como un centro de apoyo integral, pero al ver la necesidad de brindar educación se convierte en una escuela fiscal de convenio.

“Influenciada por la cultura europea su visión era bastante amplia y quiso que los niños reciban el apoyo integral en rehabilitación, educación y también en alimentación, porque esta es una de las grandes falencias. Los niños con discapacidad llegan con problemas de nutrición”, dice Mendizábal.

El lema es “una vida digna por toda la vida”. Por eso no parte de la idea de la gratuidad, pero sí de la accesibilidad. Por día los padres deben pagar cinco bolivianos por la alimentación y otros cinco por el uso de los talleres.

Los pequeños llegan a la institución a las 8:30 y se van a las 16:30. Desayunan, almuerzan y meriendan en el centro, lo que significa a los padres una oportunidad para trabajar.

“Porque es muy difícil para los progenitores cuidar a su niño y mantener el trabajo. Con el apoyo pueden hacerlo y así mantener una vida digna”.

Por la mañana estudian en la escuela especial y si muestran estar listos, se integran a la educación regular. A la par reciben sesiones de forma gratuita.

“A la semana son dos de fisioterapia, dos de psicomotricidad, una de hidroterapia y una de fonoaudiología cada 15 días. Es lo básico que un niño con discapacidad requiere”, explica la directora.

De ser necesarias sesiones extras se las hace de forma externa con costos que oscilan entre los 20 y 35 bolivianos. En un centro privado tendrían un costo entre 80 y 200 bolivianos.

Si bien reciben ayuda del Ministerio de Educación con algunos ítems, a la fecha ocho educadores aún son pagados por los fondos de la asociación.

Los fondos que aún genera la religiosa impulsora del proyecto también financian los talleres fijos.

“Ahí les damos pintura, danza, música, psicomotricidad, deportes, panadería, computación, manualidades y pre-oficio”, sostiene.

Dentro la asociación existen cuatro proyectos, la escuela especial es solo uno de ellos. “Es el único centro verdaderamente integral y que ha logrado conjuncionar la labor de diferentes actores, como la Alcaldía, el Sedeges, Educación y Salud. La visión de la hermana Gracia fue realmente grande”.