Cochabamba

Alrededor de 1400 jóvenes reafirman su vocación a la santidad

Luego de cuatro años, volvió a darse una nueva versión de Campo Bosco (CB), en la que participaron alrededor de 1.400 jóvenes de distintas regiones de Bolivia; con la finalidad de: “Fortalecer y vivir en profundidad los valores de la Espiritualidad Juvenil Salesiana (EJS)… viviendo decididamente la invitación a la Santidad en la vida cotidiana; misioneros de esperanza y evangelizadores entre los mismos jóvenes” y de esta manera hacer eco del Aguinaldo del Rector Mayor, P. Ángel Fernández: “La Santidad también para ti”.

 

Bajo el lema: “Sean santos, porque Yo el Señor, soy santo” (Lv 11,44), se meditó y profundizó las palabras del Papa Francisco: “La santidad no es algo que nos proporcionamos a nosotros mismos, que obtenemos con nuestras cualidades y nuestras habilidades. La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada…”.

 

El delegado de la Pastoral Juvenil Salesiana, P. Iván Mamani, subraya el hecho que la fiesta en torno a la santidad, no fue sólo concentrada en los días de CB, sino más bien durante todo el año, ya que los grupos juveniles se fueron preparando espiritualmente con la ayuda de los subsidios, celebraciones penitenciales, actividades y reuniones periódicas, que le fueron dando profundidad y consistencia a este evento masivo.

 

El testimonio de los mismos jóvenes que participaron en el CB, nos ayuda a tener una idea clara, de cuan esperada es esta fiesta del MJS en Bolivia.

 

Para Diego Espinoza, encargado pastoral del colegio Don Bosco de Cochabamba, fue una bella experiencia festiva donde varios jóvenes hablan el mismo idioma y comparten la misma espiritualidad. “En este encuentro los jóvenes salesianos pudieron darse cuenta que la santidad está al acceso de cada uno de ellos. Fue muy grato ver como paulatinamente cambiaron de chip al respecto”.

 

Reina Lía Machaca, joven integrante de la obra de Escoma en La Paz, nos comparte que existieron dentro del evento hermosos detalles que magnificaron las actividades programadas, sin duda fue una buena apuesta en esta versión del CB.  “Ha sido una experiencia muy hermosa en la que he podido adquirir conocimientos y ahora mi misión es transmitirlo a los jóvenes de las comunidades de Escoma. Para ser santos hay que ser alegre, enseñar la alegría a los niños y demostrar toda la alegría que uno tiene”.

 

Muchos jóvenes pensaron que el Campo Bosco culminó con la clausura pero P. Iván, les dio una nueva misión, vivir el post Campo Bosco. “Queda poder realizar y concretar todo lo que han recibido en las catequesis, que este lema de la santidad del cual hemos meditado en estos días sea de verdad un motivo de vida para ellos, que se comprometan a ser santos en su vida diaria”, declaró el Delegado Inspectorial de Pastoral Juvenil. El post Campo Bosco es una invitación a vivir la santidad en la vida diaria y en los espacios donde estén.

 

Un evento de estas características requiere un gran despliegue logístico y allí estuvieron religiosos, religiosas y un ejército de laicos voluntarios comprometidos con la espiritualidad juvenil salesiana. Una de ellas, Pamela Huanca nos comparte: “Padre Iván me ha dado la oportunidad de renovar mi carisma salesiano ayudando como voluntaria; fue una tarea cansadora pero mi espiritualidad está renovada. Confío en Dios y en lo que voy a hacer de aquí en adelante para apoyar al MJS desde donde esté”.

 

“Agradezco a todos quienes han podido ayudar y coadyuvar en el éxito de este Campo Bosco. Que Dios bendiga a todos aquellos que tienen el afán tan hermoso de regalar vida a los jóvenes”, acotó el P. Iván.