Sucre

Alegría al celebrar la gran fiesta de San José

19 de marzo de 2021, celebramos la SOLEMNIDAD de SAN JOSÉ, esposo de la Virgen MARÍA y proclamamos el Evangelio según San Mateo 1,16.18-21. Gloria a ti, Señor.

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Homilía Mons. Adolfo Bittschi

TÚ LE PONDRÁS POR NOMBRE JESÚS
Queridos oyentes, con mucha alegría celebramos la gran fiesta de San José. El Papa Francisco con motivo del 150 aniversario de la declaración de SAN JOSÉ como PATRONO DE LA IGLESIA UNIVERSAL el 8 de diciembre 2020 escribió una carta Apostólica “PATRIS CORDE” (con corazón de padre); además declaró este año 2021 un Año Santo dedicado a SAN JOSÉ. Después de Jesús, el Dios hecho hombre, y la Virgen Inmaculada María es SAN JOSÉ el hombre más excelso de todos los hombres.

La carta del Papa inicia: “Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios “el hijo de José”. San Mateo y San Lucas relatan muy poco pero suficiente para entender la figura de San José como padre en representación de Dios Padre. A él, por ser descendiente del rey David de Belén e inscrito en esa ciudad, le hubiera tocado reinar en Israel y no al extranjero Herodes. Por la Divina Providencia San José llega ser el padre de Jesús rey de los judíos y rey del universo. Un rey humilde que aprendió del carpintero José, el humilde trabajador con sus manos para el sustento de la familia. Dios quiere ser y vivir entre los pobres para que nadie se sienta excluido.

San José es el varón del SILENCIO. El silencio es indispensable para poder escuchar la voz de Dios en nuestro corazón. Cuando el agua está agitada no se puede ver al fondo. El problema es que nos hemos acostumbrado vivir con tanto ruido que nos cuesta estar quietos. Además en el silencio nos encontramos con nosotros mismos y nuestras faltas y nos asustamos. Sin embargo, Dios nos quiere mostrar donde necesitamos liberación y sanación, lo que Él quiere realizar para liberarnos. San José es hombre de silencio atento a la voz de Dios hasta en los sueños. Los Evangelios no relatan ninguna palabra de San José, pero sabemos que él puso el nombre al Divino Niño: “JESÚS”. Con el nombre JESÚS San José ha dicho todo. Jesús es la Palabra de Dios hecha carne. Poner nombre en la Biblia significa adquirir autoridad. Adán puso nombre a las creaturas en signo de su dominio (Génesis 2,19s). San José asumió la paternidad legal con autoridad sobre Jesús. Luego San José fue testigo de la adoración de los pastores y de los reyes Magos, representantes de Israel los unos y de los pueblos paganos los otros.

El Creador obedeció a su creatura porque el criado obedeció a su Creador. San José por ser varón del silencio llegó ser PADRE EN LA OBEDIENCIA (carta del Papa nro.3). Así como la Virgen María decía su FIAT, su sí, al plan de la salvación de Dios, de la misma manera San José.
Escribe el Papa: “José estaba muy angustiado por el embarazo incomprensible de María; no quería “denunciarla públicamente”, pero decidió “romper su compromiso en secreto” (Mt 1,19). En el primer sueño el ángel lo ayudó a resolver su grave dilema: “No temas aceptar a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo”… Su respuesta fue inmediata: “Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado” (Mt 1,24). Con la obediencia superó su drama y salvó la vida a María y al Divino Niño.

El título de San José en los Evangelios es “padre de Jesús” y en la celebración de la liturgia se le nombra “esposo de la Virgen María”. Después de la prueba y del susto, una inmensa alegría para San José poder estar tan cerca a la mujer más buena y más santa. Ser testigo del amor y la ternura entre su Dios y su Esposa y ser incluido en esta relación íntima y casta. Tenía que comprender que Dios, que parece que quería quitarla, la encomendó de nuevo como su esposa y la madre de su Hijo único para cuidarlos y salvarlos.

El Papa dice también: “La lógica del amor es siempre una lógica de libertad, y José fue capaz de amar de una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso en el centro. Supo cómo descentrarse, para poner a María y a Jesús en el centro de su vida” (nro.7). A ejemplo de San José valoramos la vocación de tantos hombres buenos que cumplen su servicio de ser padres valientes, amorosos y trabajadores, que ponen en el centro a Dios y su familia.

Pidamos entonces por intercesión de San José la confianza en Dios Padre, en Jesucristo y en el Espíritu Santo en la pandemia y en las atrocidades que pasan en el país; pidamos también la luz de poder reconocer nuestra falta de silencio y de escucha a Dios y la gracia de nuestra conversión y la de todos los pecadores. San José ruega por nosotros. El Papa nos invita a orar para tener valor de recibir el Sacramento de la Reconciliación y así saborear la ternura y la infinita Misericordia de Dios. De ésta manera colaboramos para que termine ésta pandemia y toda maldad. En este AÑO SANTO en honor a SAN JOSÉ podemos conseguir cada día las indulgencias para nosotros o para las almas de nuestros seres queridos difuntos al confesar, comulgar y rezar por la Iglesia y el Papa. El Evangelio es alegría. ¡Anúncialo! Y la Bendición de Dios: del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo descienda sobre ustedes y sus familias y les acompañe en esta Fiesta. Amén.

Mons. Adolfo Bittschi

Obispo Auxiliar de Sucre

Obispo Resp. de Misiones CEB

Fuente: Bolivia Misionera