Internacional

ACOMPAÑEMOS CON LA ORACIÓN EL SÍNODO DE LOS OBISPOS

El próximo 7 de octubre inicia en Roma el Sínodo de los Obispos convocado por el Papa Benedicto VI; alrededor de 250 Obispos representantes de los Obispos de los 5 continentes estarán reflexionando durante tres semanas intensas en torno al Santo Padre sobre un tema de suma importancia hoy para toda la Iglesia: La Nueva Evangelización para la transmisión de la fe cristiana.

En los primeros siglos de la Iglesia el impulso de la vida cristiana, el afrontar graves problemas y errores que afectaban a varias Iglesias Locales  se llevaba a cabo a través de Sínodos Regionales; en occidente por situaciones históricas los Sínodos prácticamente se olvidaron por muchos siglos. Fue el Papa Pablo VI quien, acogiendo los deseos de numerosos Padres Conciliares, instituyó el Sínodo de los Obispos el 15 de septiembre de 1965 casi a fines del Concilio. Así se retomó la práctica de los Sínodos a diferente niveles: Ordinarios, Especiales y Extraordinarios que son convocados y presididos por el Santo Padre; el Sínodo Provincial es convocado y presidido por el Arzobispo y el Sínodo Diocesano es convocado y presidido por el Obispo Diocesano.

Los Sínodos están estrechamente ligados a la doctrina y orientaciones del Vaticano II, a mostrar el ser y quehacer de la Iglesia: fidelidad a Jesucristo y a la misión confiada, comunión y colegialidad. El Sínodo de Obispos es una instancia para ayudar al Papa; los Obispos expresan así ser corresponsables de todas las Iglesias bajo la guía del Santo Padre.

Los frutos de los Sínodos son ya palpables, además de fortalecer la comunión y colegialidad entre los Obispos, podemos mencionar entre otros: el Catecismo de la Iglesia Católica, el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, el Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos; en el curso de lo Sínodos se llegó al consenso sobre las normas que debían observarse en la promulgación del Código de Derecho Canónico y sobre la institución de la Comisión Teológica Internacional; el Sínodo de América propuso al Papa la fiesta litúrgica de Santa María de Guadalupe, madre de América, extendida a todo el continente. Desde el Sínodo de 1974 el Santo Padre envía una Exhortación Postsinodal a toda la Iglesia tomando las proposiciones del Sínodo recién realizado; así, periódicamente toda la Iglesia se ve animada y alimentada por el trabajo de los Sínodos.

El tema propuesto para el próximo Sínodo de octubre abordará los grandes desafíos sociales y eclesiales que afectan a toda la Iglesia y exigen una  nueva manera de vivir la fe, hasta nuevos modos de ser Iglesia; la nueva Evangelización comporta impulsar una profunda conversión y renovación personal y pastoral de las personas, movimientos y de las mismas estructuras; impulsar la Iniciación Cristiana como la manera fundamental y básica de educar en la fe en la que se dé prioridad a la experiencia de Dios, a la vivencia de la fe y al testimonio; asegurar y fortalecer los elementos fundamentales de la fe cristiana.

La oración, la reflexión y el diálogo será el ambiente en el que los Obispos con el Papa estarán atentos a lo que el Espíritu Santo diga y pida a las Iglesias. Sin duda todos los católicos de nuestro país nos veremos beneficiados de manera directa o indirecta por el próximo Sínodo. Acompañemos con nuestra oración a los Padres Sinodales y vivamos este acontecimiento eclesial con esperanza en el inicio del Año de la Fe.

Con mi saludo y bendición para todos.

+ José Luís Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca