Análisis

Monseñor Flock: El problema del abuso sexual de menores no es fácil resolver. No ayuda nuestra cultura de libertinaje sexual y abuso de poder

abuso sexual de menores

Desde el Oriente Boliviano, el Obispo de San Ignacio de Velasco, Roberto Flock, comparte su reflexión sobre el tema del abuso sexual a menores, que estos día ha reunido a obispos de todo el mundo en el Vaticano. Esta es la reflexión de monseñor Roberto Flock.


Queridos hermanos en Cristo.

Al escribir esta nota, se lleva a cabo en el Vaticano una cumbre sobre el problema del abuso sexual a menores de edad por miembros del clero y otros dependientes de la Iglesia. Como principios básicos se adopta una postura de “tolerancia cero”, y se compromete a lo necesario para proteger a los niños y jóvenes de este mal, que les puede traumatizar por vida, además que ha hecho mucho daño a la Iglesia. Este compromiso supone colaborar con la justicia porque se trata de un verdadero crimen.

Se distingue entre:

  • Pedofilia: atracción sexual a niños
  • Efebofilia: atracción sexual a adolescentes
  • Pederastia: abuso sexual a menores de edad

En los Estados Unidos los estudios indican que 4% de los sacerdotes han tenido acusaciones creíbles de abuso sexual a menores. En el 2002 en los EEUU a nivel nacional se implementaron procedimientos para manejar las acusaciones; desde entonces el índice hay caído dramáticamente. Investigaciones recientes que han sacado a la luz los casos desde hace 70 años, y otros como del Cardenal McCarrick, recientemente expulsado del estado clerical, han mantenido el tema en las noticias. En Bolivia estamos en el proceso de elaborar los procedimientos, y hemos participado en la cumbre convocado por el Papa Francisco.

Hay mitos en torno al tema.

El primero es que la pederastia es consecuencia del celibato, y el segundo, de homosexuales. En realidad, la mayoría es cometida por hombres casados o concubinados en el mismo hogar. Las estadísticas son alarmantes, especialmente en Bolivia. Pero cuando se trata de sacerdotes, es un mal mayor porque el padrecito traiciona la confianza de los más vulnerables y traiciona a Jesús a quien representa.

A la mujer sorprendida en adulterio, Jesús evitó que fuese apedreada, y después le exhortó a dejar el pecado. Pero sobre abuso a niños dijo: “Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al mar” (Mc 9,42; Mt 18,6, Lc 17,2). Jesús fue comprensivo con el adulterio, pero demuestra tolerancia cero para la pederastia.

Nos dicen que los pedófilos son adictos incurables como alcohólicos; entonces, como un alcohólico puede dejar la bebida, aunque siga adicto, un pedófilo puede dejar el abuso. Más difícil es reparar el daño; a veces será imposible.

El problema del abuso sexual de menores (y adultos) no es fácil resolver. No ayuda nuestra cultura de libertinaje sexual y abuso de poder. Tolerancia cero es necesario, además mucha educación, y un poder superior, que viene de Dios. Hace falta una cultura de santidad.

Mons. Roberto