InicioAnálisisOmar Gómez Graterol: Formas de atentar contra la Iglesia Católica

Omar Gómez Graterol: Formas de atentar contra la Iglesia Católica

Para ninguno de sus integrantes es un secreto que en la actualidad la Iglesia Católica es blanco de múltiples ataques por parte de sus detractores o sectores que se le oponen. Esto no es un fenómeno nuevo, puesto que a lo largo de su historia como institución ha tenido adversarios. La lucha contra ella ha sido bastante encarnizada en la presente época. Especialmente cuando varios medios de comunicación se inclinan a explotar y acentuar las fallas, debilidades y equívocos que se han cometido en esta instancia religiosa permitiéndose además inventar y añadir falsedades.

Que haya alguna oposición a la entidad eclesiástica, no necesariamente es malo ya que la obliga a mejorar incesantemente en todos los aspectos, así como a vigilarse, revisarse y enmendar lo que se necesita corregirse como estructura para asegurar mantenerse ajustada a la voluntad del Padre, a las enseñanzas del Hijo y a la inspiración del Espíritu Santo. La crítica o las recriminaciones, por lo tanto, no son malas en sí: el problema que se quiera construir una imagen distanciada de la realidad para causar daño.

Es recurrente observar en las producciones norteamericanas la figura del sacerdote que parece bueno, pero al final resulta un hipócrita, pervertido sexual, aliado con fuerzas oscuras o demoníacas; o a la monja amargada, frustrada e intransigente que basándose en reglamentos goza haciendo la vida imposible a los demás. En uno de los servicios de tecnología multimedia que suministra la mayor cantidad de contenidos de video y audio internacionalmente, Netflix, es una constante este proceder. Bien sea incluyendo dichos argumentos como tema central, o subtemas tangenciales, en sus presentaciones. Sin embargo, lo relevante es que de una manera u otra se incorporan para erosionar y socavar los cimientos de esta congregación de fieles.

Lamentablemente, no solo son entes externos a esta organización sino también personajes o grupos que desde su interior pareciesen conspirar con el objeto de quebrantarla además de mermar a sus pastores y asambleas. Por lo señalado, los creyentes nos vemos comprometidos a permanecer alertas ante estas acometidas y desarrollar estrategias que nos posibiliten discernir lo que es mentira de lo verídico y defender esto último.

Una de las tácticas más ingeniosas, pero también más nociva que han adoptado los enemigos del catolicismo proviene de aquellas fuentes que afirman ser católicas, pero no lo son. Quienes utilizamos las redes sociales con Facebook o Instagram, entre otras, hemos divisado páginas que exponen doctrina introduciendo adrede medias verdades o errores barnizados con afirmaciones correctas, destinadas a confundir a la feligresía.

Recientemente, una página que se declara vinculada al clérigo Luis Toro ha recurrido a esta práctica (lo que es difícil de creer, pues éste ha mostrado en reiteradas ocasiones un profundo conocimiento de la Biblia y la instrucción que predica). Titulares como que “María es nuestra Madre Celestial, Madre de la Iglesia y Esposa de Dios” son expuestos (cuando jamás se ha sugerido siquiera que el Creador requiere de cónyuge) o tratando de escandalizar instigando división en bandos dentro de la comunidad católica, destacando con ironía que “Sacerdote Católico dice que la Virgen y los Santos no pueden hacer Milagros” (es sabido que para nosotros solo son intercesores para que se nos conceda una gracia o bendición).

Lo grave de esto es que nuestros hermanos más débiles en la fe consumen estas aseveraciones sin criterio o cuestionamiento alguno. Incluso, con ingenuidad, lo “comparten” convirtiéndose en multiplicadores de estas equivocaciones doctrinales. Por ello, debemos estar atentos. Detrás de cada pseudo portal, o supuesto portal católico, no está una persona, sino gente trabajando en equipo con el claro propósito es perjudicar este credo.

De acuerdo a lo planteado, es conveniente estudiar y formarnos mejor en los fundamentos de las creencias que profesamos para evitar confusiones infundadas que buscan apartarnos de la Iglesia. Participemos de los cursos o seminarios, entre otros, que se ofertan en las parroquias o por línea pero que estén suficiente y adecuadamente identificados. Y, asimismo, acudamos a los presbíteros y monjas para que nos orienten en temas de fe.

Autor: Omar Gómez Graterol, sociólogo

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Javier Gómez
Javier Gómezhttps://jegogra.blogspot.com/
Maracucho, sacerdote, periodista, locutor. Actualmente brindo atención pastoral en el oratorio de la Virgen María Desatanudos en El Hatillo, Miranda, Venezuela
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