Santa Cruz

VIDEO Homilía de S.E. Julio Cardenal Terrazas Arzobispo de Santa Cruz 14-08-2011

Muy queridos hermanos y hermanas:

¿Crece o no crece la fe?

Mujer que grande es tu fe, es la palabra que El pronuncia después de haber palpado la confianza, la valentía, las ganas de recibir los dones de la vida para ella y para su hija, y el Señor pronuncia estas palabras, estas son las palabras también que quisiéramos escuchar en bien de nuestro pueblo o cuando nuestro pueblo se moviliza por algo. Qué grande es tu fe, con tus celebraciones con los acontecimientos que recuerdas ¿crece o no crece en la fe?, ese debe ser el cuestionamiento de la gente, esa debe ser también la pregunta que hoy, mañana y otros días, nuestros hermanos que dejan sus casas para ir a Urkupiña, preguntarse si el Señor les puede decir que grande es la fe de ustedes, realmente creen, realmente aceptan, realmente están convencidos de que es el Señor el que dispone nuestras vidas y el que desea que nuestras vidas se encaminen hacia el padre.

Jóvenes llamados a construir un mundo mejor

Esa es la reflexión que deben hacer también ese millón de jóvenes católicos que se reunirán con el Santo padre a partir del martes de esta semana que viene. El Señor podrá decir también de ellos, qué grande es la Fe de estos jóvenes, que grande es la esperanza de estos jóvenes, cuan grande es el amor que ellos desean realmente dispersar por todos lados para poder soñar, como les ha dicho el Santo Padre, un mundo mejor. El Santo Padre ha estado preparando esta jornada que no es una jornada cualquiera, es la expresión de la juventud de la iglesia católica de la juventud de otras hermanas iglesias y aun de la juventud que no tienen creencias pero que se reúnen en estos acontecimientos, porque ven que hay una fuerza, que hay algo que conmueve, que allí hay una vivencia de poder construir un mundo mejor para todos, este mundo que ahora se ahoga con los problemas de la economía que se va tambaleando por todos lados y de este mundo que no sabe cómo actuar frente a esos miles y miles de hermanos que están echados de sus países por las guerras o por el hambre, que son miles de niños que mueren de hambre allá en el África.

El Señor convoca a todos

Estos problemas ¿quién los cambia? ¿Quién hace esfuerzo realmente para poder comenzar una nueva época? Época de amor, de entrega, de solidaridad pero sin desterrar a ese Dios que tanto nos ama y que camina con nosotros y que siempre ha soñado que todos los pueblos van a reunirse en el Monte Santo que les tiene preparado en la casa de oración que El tiene para todos los pueblos y naciones.

Este deseo de Dios expresado ya en el libro de Isaías, hablando de que es importante observar el derecho y la justicia, eso es lo característico del Pueblo de Dios, observar el derecho de Dios, y practicar la justicia que Él nos pide con Dios y con los hermanos, y a esto va a llamar a todos los pueblos, a todos esos pueblos que le sirven, que aman su nombre que son sus servidores, a todos esos pueblos que no están dentro de los límites del pueblo de Dios que están esperando esta salvación a todos ellos los convoca el Señor sin fijarse la raza ni el idioma ni las culturas.

Señor hijo de David, ten piedad de mi

Todos están llamados a llenarse de esa alegría que se siente viviendo en la casa de nuestro Dios. En este sentido va la lectura del Evangelio mis hermanos, es la mujer pagana, una mujer de otro pueblo, vecino al pueblo de Israel pero que tiene sus maneras de vivir un pueblo donde la idolatría, donde los males se habían metido ya y que eran despreciados por los otros porque no se imaginaban que de allí, de esta región de Tiro y de Sidón, saldría el testimonio más grande de confianza en el maestro imaginemos como habrán sonado sus palabras, después de haber escuchado el domingo pasado como Pedro comenzó a dudar cuando se hundía en las aguas como Pedro tuvo que escuchar aquel reproche: “Hombre de poca fe” como van a sonar las palabras de esta mujer: “Señor hijo de David ten piedad de mi, mi hija está terriblemente atormentada por un demonio…” Se supone que esta mujer no tenía fe, es evidente que esta mujer no era parte del pueblo de Israel, pero su lenguaje su atrevimiento de gritar en medio de todos, su acto de confianza reconociéndole a Jesucristo el título más grande: “tu eres el hijo de David, tu eres el Señor de la vida y de la historia” y se atreve a pedir en público no un portento para ella sola, para su hija, ese sentido extraordinario de servicio a la humanidad que nos muestra esta mujer es la que tiene que despertarse cada vez que nosotros pronunciamos el nombre de nuestro Dios, cada vez que peregrinamos o nos movemos para celebrar algo esto es lo que tiene que brotar una clara visión de quien es el maestro y una gran preocupación por el mal físico o el mal espiritual o el mal moral que podemos encontrar en nosotros o en nuestros hermanos o en nuestros pueblos. Hijo de David ten piedad, aquí no hay vuelta mis hermanos, es una oración totalmente hecha a la medida de Dios de una mujer humilde pero valiente, una mujer que tiene toda su confianza en el maestro que pasa, pero el Señor parece que no la escuchó o no quiso escucharla, ¿por dejadez?, ¿por indiferencia? son las preguntas que uno se hace, ¿Por qué el Señor no le respondió inmediatamente?.

El Señor no hace prodigios para llamar la atención…

Tuvo que esperar que los discípulos le digan: “Señor mira atiéndela porque si no nos va ha seguir gritando detrás de nosotros, atiéndela” Es la manera de actuar del Señor, El no hace prodigios para llamar la atención, lo que El quiere que cada uno que confiesa su fe crezca en esa fe y así tenemos que entender entonces, este primer silencio del Señor. Le da un tiempo y un espacio a esa Señora para que aumente su fe, para que su fe sea mucho más explícita. Cuantas veces nosotros, mis hermanos, necesitamos también escuchar a alguien que nos pregunte ¿eso que estás diciendo es verdad o no es verdad? O alguien que con su silencio nos obligue a todos a explicitar mejor en quien creo y porque creo y porque le pido esto al Señor.

Urkupiña ¿Expresión auténtica de fe o tradición egoísta?

Que bonito ambiente para todos nosotros que mañana celebramos la fiesta de nuestra madre la Virgen en el misterio de su asunción y que hermoso para tantos hermanos que están yendo a Urkupiña, de dejar que el Señor les pregunte, de dejar que el Señor los sacuda un poco, para ver si esa fe que dicen expresar es profunda es auténtica, es verdadera. O es solamente una tradición o una costumbre o un interés individualista y egoísta que muchas veces llevamos como expresión de amor decimos, pero en realidad e solo para favorecer algunos intereses.

Edificados y enraizados en Cristo

El no le respondió nada pero ante la insistencia de los discípulos el Señor habla: “Yo he sido enviado solamente a las ovejas descarriadas de Israel”, otra palabra dura que la mujer la ha escuchado, “yo he venido sólo a buscar a los que andan perdidos en el pueblo de Israel, es una prueba tremenda es para ver si realmente esa mujer iba a seguir confesándose seguidora del maestro y la mujer se adelanta y se postra a los pies del Señor y le ruega una vez más Señor socórreme, se postra, es el paso que el creyente tiene que dar en su vida, cualquier creyente, el que está en su casa y el que peregrina, el que está ahora en Madrid o el que está mirando los acontecimientos que pasan allá, tenemos que mostrar, dice el Papa a los jóvenes, que nosotros nos ponemos de rodillas delante del Dios de la vida para que el aumente nuestra fe, nosotros nos postramos ante Cristo para que El haga crecer nuestra fe, enraizados en Cristo, ello se edifican y nuestra fe aumenta, esa es la meditación de los jóvenes de toda la iglesia en todo el mundo, poner nuestra fe en la práctica de reconocer solo al Señor como el único Dios a quien adoramos.

Mucho diálogo pero nadie dice la verdad…

Pero una prueba más y quizás podría ser la más difícil, no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros, esta es una frase dura, no sé cómo reaccionaríamos nosotros, nosotros que le pedimos tantas cosas a Dios, que lo queremos hacer cómplice de todos nuestros deseos, nosotros que vamos y le decimos un camión una casa un pleito la muerte para este, el castigo para el otro, nosotros que a veces levantamos el nombre de Jesús para propagar justamente el mensaje contrario al que El nos ha llamado y convocado, sino escuchemos los discursos, escuchemos nomas las palabras, escuchemos los encuentros se habla mucho del diálogo, pero nadie dice la verdad, se habla mucho de sentarse a la mesa para hacer consensos pero se ponen condiciones tales que nadie puede pensar distinto de lo que ya está programado cuantos conflictos podrían solucionarse en nuestro país, en nuestra tierra, en nuestras familias si fuéramos capaces de poner nuestros deseos ante las afirmaciones del Señor nuestro Dios, “no es bueno tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros.”

Pan para todos los pueblos, para todas las naciones

Y que hace esta mujer, ¿se desalienta? ¿grita? ¿arma alguna presión pública contra el Señor?, ¿se decepciona llama a no hacerle caso?, no. Ella toma la palabra del Señor ella sabe que cuando el Señor dice, no es bueno tomar el pan de los hijos, se refiere a esa mesa de Dios donde hay para todos, para todos los pueblos, para todas las naciones aún para aquellos que no pertenecen legalmente a un pueblo a una comunidad Ella sabe y por eso su respuesta es la respuesta más inspirada en el lenguaje de Dios: “y sin embargo Señor los cachorros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos…” no hay nada que se pierda, aun esas migajas que caen sirven para los cachorritos, y ella se presenta con humildad: “yo no soy más que la última, yo soy una mujer del pueblo, yo soy alguien que viene a pedirte el favor para mi hija, para que termine en ella el imperio del demonio que la tiene atemorizada y aterrada, por eso es que el Señor dijo: “mujer que grande es tu fe, que se haga todo lo que has pedido…” y en ese momento su hija se sanó.

¿Hasta dónde va nuestra querencia?

Hermanos y hermanas las pruebas que tenemos hoy, las difi ultades que pueden haber en nuestra manera de comprender, de captar y de vivir la fe, tienen que pasar por esta criba, es el Señor el que nos va zarandeando un poco para ver hasta dónde va nuestra querencia para ver realmente si aquello que buscamos: la vida para los otros y nosotros mismos es algo que responde a la vida de Dios, no es algo que inventamos para pasar decorosamente nuestros días sin preocuparnos de los otros y siempre preocupándonos de nosotros mismos.

Dios no busca sacrificios humanos

Este es el mensaje del Señor este mensaje que lo escuchamos en este día tan extraordinario para la iglesia católica, la víspera de la Virgen de Asunción cuya imagen está aquí y que en estos días no nos dicen vayan y pidan cosas, que nos pide escuchen a mi hijo síganlo a El, El es el Señor, El es el Hijo de Dios, El es el salvador, el es el que puede aportar algo de la luz divina a nuestras búsquedas a nuestros proyectos, a nuestros deseos de mejorar entre todos, ella nos vuelve a invita a eso, escuchen a mi hijo este Evangelio queremos vivirlo también con nuestros jóvenes, no es el número que ya es grande es hermoso y del que tenemos que estar orgullosos los católicos del mundo, ese millón de jóvenes o más representando a más de 140 países del mundo expresando su fe en todos los idiomas de todas las razas de todos los pueblos que estos días van a convertir a Madrid en la casa de Dios donde va a reinar la alegría y donde se va a recrear las ganas de seguir sirviendo a un mundo que busca dividirse, hundirse, pero que el Señor quiere levantarlo y quiere decirle que es hora de aumentar la fe en este Dios que no busca sacrificios humanos, sino que busca el desarrollo de lo espiritual, de lo moral en cada persona, en cada pueblo para que con esa transparencia podamos construir un reino de Dios en medio de los reinos de la indolencia, del odio, de la venganza, construir el reino del amor, de la hermandad, de la paz y la verdad, eso es lo que nos pide el Señor hoy a toda su iglesia.

Amen

Santa Cruz de la Sierra, agosto 14 de 2011

Iglesia Catedral de San Lorenzo Mártir

Arzobispado de Santa Cruz de la Sierra – Bolivia