Santa Cruz

Vicariato Apostólico de Ñuflo de Chávez: Condolencias Q.E.P.D. Dn. Konrado.

Gracias Koni
Para la despedida con nuestro hermano y amigo del pueblo, Konrado, he escogido este evangelio, y Ustedes se dan cuenta el por qué. Porque las palabras de Jesús: no he venido para ser servido, sino a servir y a dar mi vida como rescate por muchos se reflejaron en la vida de Dn. Conrado
Konrado llegó en el año 1960 a Bolivia y concretamente a nuestro Vicariato Apostólico de Ñuflo de Chávez siendo miembro de la Familia Kolping no para ser servido, sino para servir; no vino para ganar el dinero, sino más bien: Compartir lo que tenía, sobre todo su fe, su vivencia familiar, sus conocimientos profesionales como electricista, mecánico, soldador.
Promotor de la cooperativa de servicios públicos, sobre todo de la luz y del agua; la represa de agua si pudiera hablare, hablaría mucho a su favor, sobre todo cuando el pozo de “San Antonio” ya no abastecía al pueblo en crecida.
Encargado de la instalación eléctrica en durante la restauración de la catedral y después.
Educador de las generaciones jóvenes en nuestra Escuela Técnica de Aprendizaje Hans Roth.
Recorrió el Vicariato a lo largo y a lo ancho, auxiliando a las nuevas parroquias sobre todo en instalación de la energía eléctrica y del agua potable.
Queda grabada en nuestra mente y en nuestro corazón la imagen de Conrado viajando en bici con la escalera al hombro.
Pero sobre todo le estamos agradecidos por su fe, y su devoción a la Virgen María. Estoy seguro que Ella, ya lo presentó a su Hijo Jesucristo en la casa del Padre en el cielo con alegría.
Cuando ayer por la tarde me llamó Dña Nacha, su esposa, a la cual agradezco mucho por acompañarle y colaborar con él durante su vida matrimonial, y sobre todo en sus sufrimientos en los últimos años, me decía: “Ven, Monseñor, ya se fue mi misionero…”
Pidamos al Señor y a la Virgen, que no falte en nuestro pueblo hombres y mujeres que se identifiquen con Cristo servidor, misionero del Padre; que no falte las, personas que buscan el bien común, y sobre todo se acuerdan de los que sufren y viven tristes por diferentes motivos.
Conrado, ayúdenos a todos, no solamente a los miembros de la Familia Kolping, a la cual también agradezco pos su solidaridad con Conrado en estos tiempos de sufrimiento, que no abandonemos a Dios vivo y verdadero, que no nos entreguemos a dioses falsos que no traen la felicidad verdadera; que nos alimentemos como cristianos católicos del pan de la Palabra y de la Eucaristía, sobre todo cada domingo; que no abandonemos a la Familia como educadora en la fe y buenas costumbres; que sepamos tener y valorar un trabajo digno y honrado; y finalmente que compartamos con alegría todo lo que somos y tenemos en el servicio humilde y desinteresado.
Porque esta es la verdadera escalera, por la cual podemos subir al cielo, que nos abrió Cristo Jesús por su muerte y su resurrección
Mons. Antonio B. R.
Concepción, 11 de septiembre de 2020