Análisis

Una carta que circula por la Red

Hoy traigo a esta ventana uno de esos muchos textos que circulan por la Red. Es fácil que los lectores se hayan topado con él en alguno de los variados Power Points que recibimos diariamente.

No puedo asegurar su veracidad. Pero sí su verdad de fondo. No dudo de que lo que relata el autor es tristemente real.

Se trata de la carta de un sacerdote católico, religioso Salesiano, al periódico americano New York Times, bien conocido por su gran “interés” en airear los pecados de los miembros de la Iglesia Católica. En especial los referidos a los abusos cometidos por el clero.

Ya es lindo leer sus líneas de presentación, su “sentirse feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero”.

El P. Martín -así firma la carta- continúa: “…me da un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos…”

“Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo”. No duda, nuestro autor, de que existen presentaciones periodísticas “ponderadas y equilibradas”.

Y añade el gran reto que alimenta su carta: “¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo!…”

“…pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas…”

“…que haya tenido que enterrar decenas de pequeños, fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años a más de 110.000 niños…”

Me estremece tanto su testimonio, que lo copio literal:

“…no es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU…”

“…no es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina…”

“…que otros sacerdotes, como el P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio…”

Ciertamente, “…no es noticia que más de 60.000, de los 400.000 sacerdotes y religiosos, hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a seropositivos… o, sobre todo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar”.

Y para que quede clara la actitud de los hermanos sacerdotes que trabajan en el ya descristianizado Primer Mundo, añade el P. Martín: “No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías, consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve”.

Termina su escrito indicando algo muy auténtico: “El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir a sus hermanos. Tiene miserias, pobrezas y fragilidades como cada ser humano; y también belleza y bondad como cada criatura…”

Gracias, P. Martín, por su hermoso testimonio. Es tan transparente que cualquier comentario creo que lo estropearía.

“Sólo le pido, amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión”.

(Fuente: P. Martín Lasarte, sdb)

(Artículo publicado en el blog: Misión en Bolivia)