Internacional

Un “nuevo acuerdo nacional” entre los chilenos

En la tradicional ceremonia de oración por la Patria, en las fiestas patrias de Chile, el arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, hizo referencia al “Acuerdo Nacional para la Transición a una plena democracia” de 1985 y llamó a “un gran propósito nacional, basado en el diálogo social, concebido como un decisivo pilar para avanzar y concretar una nueva cultura de proyecto país” que permita humanizar y compartir con equidad el desarrollo de Chile.

Al tedeum celebrado en la mañana de este jueves 18 de septiembre en la catedral metropolitana asistieron autoridades de la Iglesia y del país. La presidenta Michelle Bachelet coincidió en la ceremonia con los presidentes de los otros poderes y representantes de las Fuerzas Armadas, Carabineros y diplomáticos.

El arzobispo de Santiago exhortó en su homilía a las autoridades a concretar un propósito nacional, cuyos contenidos principales sean comunes a todos los chilenos. En primer lugar, apuntó a la dignidad de la persona humana, “que debe ser tratada con sumo respeto, desde su origen hasta su muerte”, en alusión a la intención del nuevo gobierno de despenalizar el aborto.

El cardenal Ezzati también se refirió a la necesidad de una justicia social “que permita a todos los chilenos, especialmente a los más pobres, el acceso a los bienes esenciales de salud, educación, vivienda, trabajo decente y remuneraciones que permitan a los trabajadores desarrollar con dignidad su vida personal y familiar”.

En este sentido, el purpurado invitó a desarrollar la actividad empresarial y laboral “bajo los valores y principios de rechazar los abusos y escándalos efectuados por personas inescrupulosas que, sin límite anteponen su interés personal al de la sociedad, afectando gravemente a personas y comunidades, deteriorando confianza y prestigio de tantos otros que ejercen sus responsabilidades con apego a marcos éticos y valores”.

Luego, indicó, el “respeto y valoración de nuestra diversidad” de creencias, de valores, de pueblos y de opciones de vida. Y finalmente el diálogo y la generosidad “fomentando nuestra capacidad de empatía y de humildad, de inclusión, procurando liberarnos de prejuicios e intolerancias”, construyendo una sociedad de confianza junto a quienes piensan distinto.