Análisis

TIPNIS, DDHH Y COMUNICACIÓN

Luego de la intervención violenta, el pasado domingo, a la marcha de los indígenas, y ampliamente reflejada por los medios de comunicación, ocasionó la reacción de toda la población boliviana con manifestaciones de apoyo a los marchistas, rechazando la forma de trato inhumano a los indígenas. Pero, ¿Qué lecciones nos enseña esta coyuntura vivida?, ¿el Gobierno habrá aprendido la lección?, ¿si el presidente Morales asistía a la primera convocatoria de los marchistas en Trinidad, se hubiera evitado este conflicto?, ¿está mal asesorado el Presidente? Sin duda, hay muchas preguntas, en este espacio queremos reflexionar algunos aspectos.

Sobre el actuar del Gobierno. Desde el inicio, antes y durante la marcha, el Gobierno se equivocó en su accionar, no reconoció la legitimidad de las demandas de los indígenas; por el contrario se ocuparon de denigrar, acusar a los indígenas de que estaban financiados por Organizaciones No Gubernamentales, el Gobierno norteamericano; incluso mostraron públicamente documentos referidos a este tema. El Presidente en todas las intervenciones calificó a la marcha como política y contraria a los intereses del país. La forma como se refería a este tema ocasionó una postura de soberbia que fue reflejada por los medios de comunicación. Y así entendido por los ambientalistas, ecologistas, líderes sindicales, estudiantes, población en general que salió a las calles a respaldar a la causa indígena.

Sobre el actuar de los medios. Hace unas semanas, en este mismo espacio, escribía sobre el rol que estaban protagonizando los medios de comunicación en relación a la marcha de los Indígenas de las Tierras Bajas. Resaltando que los medios se concentraban más en los pormenores de la marcha y no así en informar a la población boliviana sobre los detalles del proyecto carretero y su verdadero impacto al medio ambiente. Hasta hoy poco cambió ese panorama. No existen informes, reportajes en el mismo terreno de la construcción. Ni el canal estatal le da la importancia que merece este proyecto. ¿Será que tampoco tienen información? Muchos medios piensan que al hacer unas cuantas entrevistas a “expertos”, cumplieron con su misión.

¿Qué nos queda luego de este daño ocasionado a un sector de la población boliviana? No podemos seguir alimentando el fuego con más leña. El Gobierno debe promover cambios en las relaciones de poder hasta ahora ejercidos. Debe reconocer que se equivocó pero no sólo con palabras y discurso, sino con el accionar del mismo Presidente y sus ministros. Esto implica que deben acudir al encuentro de los indígenas para escuchar, participar de las demandas que tiene este sector.

Se debe buscar una empatía en la interacción entre estos sectores. Sólo se logra una interacción abierta cuando se produce un sinceramiento de ambas partes, tanto de pensamiento como en su accionar. El Gobierno debe cambiar la arrogancia, desprecio, agresividad, soberbia hacia los indígenas y otros sectores, por la valoración, respeto, reconocimiento, construyendo mensajes positivos.

En esta coyuntura se debe entablar una negociación de interés compartido. Es decir, los indígenas y el Gobierno deben ser capaces de resolver los desacuerdos que tienen y empezar a construir acuerdos de respeto mutuo con base en sus diferencias. Y los medios de comunicación deben ser los portadores de estos valores, deben buscar que los sectores en conflicto encuentren el diálogo sincero y transmitir a la población boliviana esa empatía e interacción que beneficie a los intereses de la población boliviana. No metamos más leña al fuego.