Análisis

Testimonio Misionero: Amar hasta dar la vida

Muchos se preguntan hasta donde uno puede amar, hoy el amor es una palabra que ha perdido su verdadero valor, Dios nos amó primero, el amor se hizo vida desde Jesucristo misionero del padre, la palabra de Dios nos habla acerca de cómo es el amor.

Puedo afirmar que ha sido el amor lo que me ha llevado a la aventura y loca decisión de optar por la misión ad gentes, mi vocación misionera desde mi laicado comprometido se ha consolidado durante estos 4 años al servicio de la iglesia particular del Vicariato Apostólico de Aguarico ubicada en la amazonia ecuatoriana.

En la misión he aprendido que dar la vida tiene un valor muy fuerte, en estas tierras selváticas muchos hombres y mujeres dieron su vida por el evangelio dedicando parte de su vida a la misión hay casos en los que el martirio es una forma de dar la vida por el evangelio como es el caso de Mons. Alejandro Labaka y la Hna. Inés Arango que en defensa de los indígenas aislados que no tienen voz, fueron la voz de los sin voz y murieron por ellos, hoy por hoy el dar la vida significa amar, el amor te lleva a una entrega y esta entrega conlleva a muchos sacrificios (dejar tu familia, amigos, trabajo, comodidades, dejar tu tierra).

Ahora ya de retorno en mi Iglesia de Cochabamba traigo conmigo experiencias profundas de amor y fe, me siento feliz, creo haber vivido una etapa importante en mi vida, la alegría de la compartir la vida y aprender de ella desborda mi ser, el sentimiento de gratitud es fuerte en mi corazón hacia mi iglesia de Cochabamba, mi comunidad Centro San Martín de Porres, mi familia, mis amigos y hermanos en Cristo que me han tenido presente en sus oraciones. 

Siento el desafío de la misión ad gentes en mi corazón, el explotar la dimensión misionera en el laico es un desafío para nuestra iglesia, nuestra vida es misión, y a la luz de la fe es como debemos vivir, compartiendo las maravillas que Dios hace en nuestras vidas, yo viví una experiencia de amor con los jóvenes de la ciudad, del campo y de los poblados indígenas de la amazonia del Ecuador, he recibido más de lo que pude esperar, extrañaré a mi familia ecuatoriana, pero tengo la motivación, las ganas, la energía, de seguir gastando mi vida por el evangelio, de seguir amando hasta dar la vida.