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Tedeum por el 25 de Mayo: “Sucre ¿qué te pide el Señor en este 207 aniversario del Primer Grito Libertario?”

Con asistencia del Presidente del Estado Plurinacional, Gobernador de Chuquisaca, Alcalde de Sucre y demás autoridades nacionales y departamentales

Esta mañana, soleada en la capital, tuvo lugar el tradicional y solemne Tedeum con motivo de la celebración del aniversario del Primer Grito Libertario de América. En el momento de la homilía éstas fueron las palabras de Mons. Jesús Juárez, Arzobispo, que presidió la celebración. Estuvo acompañado de Mons. Adolfo Bittschi, Obispo Auxiliar y de Mons. Walter Pérez, Obispo emérito, además de un nutrido grupo de sacerdotes y pueblo fiel.

HOMILÍA EN LA EFEMÉRIDE DEL DEPARTAMENTO DE CHUQUISACA

“…Ungidos por el Espíritu y consagrados profetas de los nuevos tiempos…”

Queridos hermanos y hermanas:

El documento de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano realizada en la ciudad de Aparecida-Brasil afirma que estamos en “un cambio de época” (44) y nos invita a volver a lo que es fundamental: Jesucristo, dejando las “estructuras caducas” (365) y buscar la renovación de la vida cristiana mediante una verdadera conversión y un radical seguimiento de Jesucristo impulsado con un apasionado celo por la misión que Él dejó a sus discípulos en el día de su regreso a la casa del Padre de donde había salido.

Al celebrar el 207 aniversario del primer grito libertario, la Palabra de Dios que acabamos de proclamar nos impulsa a hacer realidad lo afirmado por Aparecida como imperativo categórico. Hay que dejar “el hombre viejo” para revestirnos “del hombre nuevo”, creado a semejanza de Dios dándole “la justicia y la santidad que proceden de la verdad” (Ef 4,24) y liberado de toda atadura para ser libre (Gal 5,1) y de esta manera ser responsable de sus propios actos. Cambiar no sólo nuestra forma de pensar sino, sobre todo, el corazón de piedra por uno nuevo de carne como leemos en el libro del profeta Ezequiel (36,26-27).

Pablo traza a la comunidad de Colosas un programa de vida para una verdadera conversión y renovación en el espíritu de Jesucristo. Les invito a reflexionarlo en la tranquilidad del hogar.

También nosotros partiendo del Evangelio de Lucas que hemos escuchado, hemos sido ungidos por el Espíritu y consagrados profetas de los nuevos tiempos el día de nuestro bautismo y enviados a la misión por el Espíritu Santo que recibimos conscientemente en el sacramento de la Confirmación.

Jesús prometió a sus discípulos que no los “dejaría solos” (Jn 14,18) y que estaría con ellos hasta el final de la historia (Mt 28,20).

Con la fuerza de esta promesa y la garantía de sus palabras hacemos nuestro el programa presentado por Jesús en la sinagoga de Nazareth:

• Anunciar a los pobres la buena noticia; esto exige luchar por la reducción de la pobreza y la indigencia anunciándole mejores días y recordando las palabras del Papa Francisco en su reciente visita a Bolivia cuando se dirigía a los movimientos sociales: el derecho de todos a las tres “T” tierra, techo y trabajo.

• Anunciar a los cautivos su libertad; que significa promover una justicia independiente sin retardación de la misma haciendo realidad la Palabra de Dios que dice: “quiero que la justicia sea tan corriente como el agua y que la honradez crezca como un torrente inagotable” (Amós 5,24).

• Anunciar a los ciegos que pronto van a ver. Pero “si un ciego guía a otro ciego ambos caerán en el hoyo” (Lc 6,39). Hay que cambiar nuestros ojos, nuestra mirada, para ver todo con los ojos de bondad y misericordia del Padre Dios y como el ciego Bartimeo (Mc 10,51) a la pregunta de Jesús de Nazareth que quieres que yo te haga, responder también nosotros “Señor que yo vea”, y cura nuestras nuevas cegueras.

• Despedir libres a los oprimidos. Comprometernos a luchar para liberar al oprimido de toda opresión: del pecado personal y social; de las estructuras injustas; de la indiferencia; de la injusticia y de la desigualdad, del racismo y de toda clase de exclusión y de toda violencia; de la falta de respeto a los derechos fundamentales a los que tiene toda persona y abrirles horizontes de esperanza.

• Proclamar un año de gracia. Es el año de la misericordia proclamado por el Papa Francisco, con la invitación a ser misericordiosos como el Padre, a perdonar y olvidar las ofensas a reconciliarnos y practicar las obras de misericordia. Amanece el año de gracia en que florecerán de nuevo la justicia, la libertad, la verdad, el amor, el progreso, la solidaridad y la paz.

Sucre ¿qué te pide el Señor en este 207 aniversario del Primer Grito Libertario?

• El valor y la fuerza para romper las distancias y diferencias entre campo y ciudad; acortar la división entre distintas clases sociales y caminar hacia una verdadera unidad respetando la riqueza de la diversidad.

• Una ciudad blanca sí, pero no sólo por la belleza de sus edificios coloniales, con calles limpias, libre de cables y propaganda de todo tipo, donde los transeúntes se abstengan de votar la basura en cualquier esquina o hacer sus necesidades biológicas sino por los valores de sus habitantes que cultivan la amistad con Dios mediante la oración, la lectura de la Palabra y la recepción de los sacramentos.

• Una ciudad sede del Poder Judicial que pone en práctica lo que es bueno y lo que el Señor exige: tan sólo que practiquemos la justicia, que sepamos amar y que nos portemos humildemente con nuestro Dios (Cfr. Miqueas 6,8).

• Una ciudad que dio el primer grito libertario, cuna de la democracia en América Latina donde sus habitantes sean verdaderamente libres, con libertad de expresión llena de verdad y de objetividad y con la fuerza de desenmascarar la mentira y la corrupción.

• Una ciudad donde el derecho a la vida sea defendido desde su concepción hasta su muerte natural, que los niños y adolescentes tengan acceso a la salud y calidad educativa, que a los jóvenes se los prepare para la vida con una formación integral, que los padres puedan llevar a su hogar todo lo necesario para vivir como honrados ciudadanos y buenos y comprometidos cristianos, que nuestros ancianos tengan siempre el cariño y la atención de sus hijos.

Sucre porque eres bendecida por Dios que quiere poner su morada entre nosotros (Ap 21,3) podemos decir feliz aniversario y feliz también la nación cuyo Dios es el Señor (Sal 33/32,12).

Mons. Jesús Juárez Párraga, sdb.
ARZOBISPO DE SUCRE

 

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