Análisis

Seguir a Jesús en el Encuentro de la Catequesis

“Si quieres venir en pos de mí, toma tu cruz y sígueme” Mt 16,21-27

Hace unos días aparecía un artículo titulado “Seguimiento de Jesús o logro del cartón”

Hoy les animo a reflexionar acerca del desarrollo de encuentro con Jesús en la catequesis.

Todos los catequistas usan algún libro con orientaciones o directrices para emplear en los “encuentros”  en la catequesis. ¿Pero realmente se conocen estos pasos y qué indican en el anuncio del mensaje que tratan de compartir con quienes se les han encomendado?

¿Se les ha dado las pautas de lo que entrañan cada uno de estos pasos?

Los senderos de la Catequesis son: Hecho de vida, iluminación cristiana, oración, compromiso personal y/o social.

Podríamos decir que la mayoría de los distintos libros siguen la pauta del VER, JUZGAR Y ACTUAR.

El VER indica que a partir de la realidad de quienes van a compartir el mensaje; se les invita a escuchar al Señor. Hay que tener en cuenta la problemática, las vivencias o experiencias de vida de a quienes se va a dirigir el mensaje. Por esta razón, el hecho de vida que plantean los libros no son más que un ejemplo, un modelo que nos anima a descubrir qué hechos de vida similares viven nuestros catequizandos.
El siguiente paso es JUZGAR, según el método que estamos viendo, tomado de Monseñor Joseph Cardijn, Obispo Belga, fundador de la JOC (Juventud Obrera Cristiana) decía: que en el JUZGAR el hecho de vida debía ser visto, primero, desde nuestra óptica: Cómo lo valoramos, qué criterios empleamos, qué valores vitales o mentales usamos. Y segundo, si nuestros criterios, juicios, valores… coinciden con los valores evangélicos o no.

¿Qué importancia tiene este JUZGAR?  Siguiendo el ejemplo del Señor, primero: escuchaba, observaba la vida, atendía los criterios que tenían las personas a quienes se dirigía (juicio humano). Acto seguido manifestaba su mensaje lleno de la Buena Noticia. Una Buena Noticia que animaba, llamaba e invitaba a la conversión.

Hoy para nosotros cuando nuestros pensamientos, nuestros valores no coinciden con los del Señor nos sigue animando, llamando e invitando a la conversión.

Después de haber juzgado, es importantísimo un encuentro personal y comunitario para escuchar al Señor; para que Él nos hable y nos envíe como misioneros. “Vayan por el mundo…” Mc. 16, 15.

Entonces vendrá el ACTUAR que supone un “compromiso revolucionario”. De lo contrario, la catequesis y nuestra vida se reducirían a una mera palabrería de teorías doctrinales con oraciones vacías y rutinarias, sin compromiso alguno. “Compromiso revolucionario” entendido como  un  cambio personal, de nuestro ser, nuestro modo de pensar y actuar como discípulos, con el estilo de Cristo. De ahí el compromiso por y para la vida; de ahí el ser y el vivir para los otros, sobre todo en favor de los más débiles. Sí, para transformar nuestra vida y con ella ser testigos del Amor de Dios que nos hizo a su imagen y semejanza.

Hermano/a, no nos esforcemos únicamente en enseñar. Lo importante no es la teoría sino el MENSAJE  con que el Señor nos invita a seguirle y a compartir.

No somos maestros; EL ÚNICO MAESTRO ES EL SEÑOR. Nosotros somos instrumentos que prestamos nuestro ser, nuestra vida para compartir la experiencia de vida, motivados y animados por el Señor a través del Espíritu que nos guía y fortalece.