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SAN LORENZO TESTIMONIO DE SERVICIO Y ENTREGA A LOS MÁS NECESITADOS

(Tarija) Pobladores de San Lorenzo, capital de la provincia Méndez en Tarija, celebraron la fiesta de su Patrono.

Los festejos dieron comienzo en las vísperas de la festividad al Mártir San Lorenzo con un festival folclórico, donde participaron artistas del lugar e invitados especiales.

El 10 de agosto se llevo a cabo la misa central, Presidida por Mons. Francisco Javier del Río y concelebrada por el Párroco Padre Alexis Romero y Padre Bladimir Mamani, estuvieron presentes autoridades del lugar y todo el pueblo de San Lorenzo, la misa fue animada por el coro de estudiantes de música de la normal de Canasmoro.

Durante la homilía Mons. Javier, exhortó a la comunidad a servir a todos sin quedarse en el egoísmo y ser testimonios de amor y servicio a ejemplo del Diacono San Lorenzo.

Al terminar la Eucaristía, se llevo la imagen del Santo en procesión acompañado de devotos chunchos, quienes recorrieron las calles al ritmo de la caña, el tambor y la quenilla.   

El Mártir San Lorenzo, era un Diacono encargado de distribuir las ayudas a los pobres, en el año 257 el emperador Valeriano publicó un decreto de persecución en el cual ordenaba que todo el que se declarara cristiano sería condenado a muerte.

El 6 de agosto el Papa San Sixto estaba celebrando la santa Misa en un cementerio de Roma cuando fue asesinado junto con cuatro de sus diáconos por la policía del emperador, entonces Lorenzo viendo que el peligro llegaba, recogió todos los dineros y demás bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres.

El alcalde de Roma, que era un pagano, llamó a Lorenzo y le mando recoger todos los tesoros de la Iglesia y dárselos, porque el emperador necesitaba ese dinero para costear una guerra que quería empezar”.

Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas.

Y al tercer día los hizo formar en filas a toda la gente que sufría miseria, y los presentó ante el alcalde como, los tesoros más apreciados de la Iglesia de Cristo, el alcalde lleno de rabia lo mando matar, asado en una parrilla de hierro.