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San Ignacio y los Jesuitas en la Chiquitanía Boliviana

La diócesis de San Ignacio es la única diócesis en el mundo dedicada a San Ignacio de Loyola. Abarca un extenso territorio (197.000 km2) donde habitan 250.000 personas. Tiene sus raíces en las Misiones Jesuíticas de Chiquitos, fundadas por los misioneros de la Compañía de Jesús entre los años 1690 a 1755.

Aquí evangelizaron los Jesuitas hasta su expulsión en 1767. Los pueblos fundados por aquellos primeros misioneros subsisten hasta hoy y parte de ellos conservan las tradiciones religiosas y los templos jesuíticos. 

La ciudad de San Ignacio, fundada en el año 1748 por el jesuíta P. Miguel Areiger. 
En el 266 aniverario de fundasción de nuestra ciudad recordamos y agradecemos al Señor la labor de los jesuítas en nuestras tierras. 

Los jesuítas plantaron en neustra tierra la semilla de la Palabra de Dios, la fe, la adforación; Y desarrollaron a la vez su extena labor evangelizadora mediante las artes, la música renacentista y barroca, que se cultiva hasta el momento. 
Mirando la imagen del santo peregrino, con su sombrero, bolsa y bastón, traemos a la mente tantos jesuitas que a lo largo de los años fueron sembrando la fe en Jesús. Tanto trabajo, construyendo Iglesias, fundando pueblos. Hacían de todo. Ejercían su sacerdocio y a la vez eran albañiles, carpinteros, fabricaban instrumentos musicales, profesores de música, la organización de los pueblos, de las comunidades. Hasta hoy se mantiene la obra que aquellos grandes misioneros llevaron a cabo, y que algunos sellaron con su muerte al ser expulsados de estas tierras. Día para agradecer al Señor, y también para orar por nuestro pueblo, que mantiene firme su fe, inquebrantable. 

Bendito seas, Señor, que no te cansas de animarnos y apoyarnos en nuestro camino de fe. Gracias por nutrirnos y alentarnos por la fe de los hermanos. Gracias porque en el cada día de nuestra historia, no cesamos de encontrar semillas de tu Reino.

Gracias por Ignacio y por los Jesuitas, sembradores incansables de la fe en nuestra tierra. Y todo ello para mayor gloria de Dios y bien de los Chiquitanos.