La Paz

Saludo del Presidente de la Conferencia Boliviana de Religiosas y Religiosos de Bolivia, P. René Cardozo

A LA VIDA RELIGIOSA EN BOLIVIA Y A NUESTRAS COLABORADORAS Y COLABORADORES

Queridas hermanas y hermanos,

Un fraternal saludo a todas y todos, y mucha bendición de Dios en sus vidas y misiones.

El pasado 9, 10 y 11 de enero, hemos vivido el XXXI Encuentro Nacional de la Vida Religiosa en Bolivia. Ha sido un encuentro fraterno, lleno del espíritu del Señor y de confianza en buscar y cumplir la voluntad de Dios.

El tema que nos congregaba era muy importante para nuestra vida: “La misión de la vida consagrada”. Todo bajo el lema: “escuchemos a Dios donde la vida clama y seamos allí esperanza profética”.

Yo creo que ha sido un encuentro con un matiz diferente. Así como otras veces, nuestros encuentros estaban marcados por cierto pesimismo y angustia por nuestras muchas fragilidades, personales e institucionales, el encuentro de este año ha estado marcado más bien por la esperanza, el optimismo, una actitud propositiva y el deseo manifiesto de “remar mar adentro”.

El P. Gabriel Naranjo nos introdujo, de forma magistral, en el tema, desde esta perspectiva. En este sentido: pudimos VER el impacto de los cambios culturales y de época en la Vida Consagrada; pudimos JUZGAR los derroteros misioneros de la Vida Consagrada; y ACTUAR en la formación para la Vida Apostólica, y en el servicio a Cristo en los pobres.

Muchos temas volvieron a resonar en nuestros corazones: la opción por los más pobres, la intercongregacionalidad, la nueva cultura relacional, la vida comunitaria, la escucha atenta de la Palabra, el año de la fe, nuestra identidad hoy.

Todos nos fuimos conscientes de que el Señor nos llama a la fidelidad y a la creatividad en nuestros distintos carismas. Nos sentimos una Vida consagrada llamada a las nuevas fronteras de la exclusión, de la pobreza, de la injusticia y de la muerte. En estas fronteras tenemos que llevar la Buena Noticia, la vida, la esperanza, la Palabra, el testimonio.

Fue un encuentro de mucho fruto para el Señor. Agradecemos muchísimo la presencia de Mons. Roberto Bordi, delegado de la Conferencia Episcopal Boliviana para la Vida consagrada. También agradecemos de corazón la presencia tan fina y profunda del P. Gabriel Naranjo, Secretario General de la CLAR. Lamentamos mucho el que el P. Gabriel Naranjo sufriera graves problemas de salud en su estadía en Bolivia. Gracias a Dios se recuperó posteriormente para volver a Colombia. En nuestro encuentro también despedimos a Rosángela de la Secretaría General y dimos la bienvenida a Olga. Pedimos a Dios que bendiga a Rosángela en su nueva misión en Haití, y a Olga en el nuevo servicio que comienza.

Durante el mes de enero también pudimos vivir con alegría y esperanza las ordenaciones episcopales de Mons. René Leigue en Santa Cruz el 16 de enero, y de Mons. Robert Flock en Cochabamba el 17 de enero. Fue una experiencia de comunión eclesial y de pedir al Señor que les bendiga abundantemente en este servicio tan importante que les pide nuestra querida Iglesia.

Finalmente, nuestra querida Iglesia nos pide rezar de forma especial por la vida religiosa el próximo 2 de febrero.

Yo creo que, dentro de nuestras fragilidades, el próximo 2 de febrero podemos hacer una acción de gracias al Señor por tantas vidas de religiosas y religiosos, que permanecen fieles y comprometidos en la misión de Cristo y en el servicio a la Iglesia y sociedad.

Pero podemos dar gracias al Señor de forma muy especial por todas las comunidades, y todas las religiosas y religiosos, que trabajan infatigablemente, silenciosamente, humildemente, en lugares marginados, abandonados y muchas veces en medio de pobreza y soledad. Tantas hermanas y hermanos que, con la sonrisa en sus labios, viven con alegría y esperanza, viven con los más pobres y diferentes de nuestra sociedad.

También tengamos presentes, de manera especial, a nuestras hermanas y hermanos enfermos y en situaciones de dolor y aflicción. Son situaciones que ponen a dura prueba nuestro seguimiento y nuestra misión.

En fin, recemos por nuestra querida Iglesia y nuestro querido País. Para que la vida religiosa, sirviendo a la Iglesia y a la sociedad, en actitud de pobreza y humildad, reafirme su obediencia al Señor, y que sienta el soplo del Espíritu para continuar siendo fieles y creativos en nuestras misiones, desde nuestra diversidad de carismas.

Muchas felicidades a todas y todos!

Unidos en el servicio a la misión de Cristo y de los más pobres y diferentes,

René Cardozo, S.J.
Presidente de la Junta directiva Nacional.