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Sacerdotes argentinos: Declaración ante muerte de P. Viroche

Un equipo de sacerdotes de villas y barrios obreros de CABA y Gran Buenos Aires, emitieron una Declaración sobre la muerte de padre Juan Viroche. Asimilan su muerte con la “mafia” y piden esclarecer el caso.

A continuación la Declaración de los sacerdotes argentinos:

Declaración ante la muerte del padre Juan Viroche

El jueves 6 de octubre al mediodía rezamos junto a otros sacerdotes, en el Santuario de San Cayetano de Liniers, la Misa por el padre Juan Viroche.

En Santuarios como el de San Cayetano se ponen en juego los valores más queridos por el pueblo argentino, en este caso: “Paz, Pan y Trabajo”. Este es un lugar simbólicamente muy fuerte, ya que allí se atesora el deseo que tiene nuestra gente de “vivir bien”.

Sin embargo, las mafias que se han ido conformando en nuestro país se organizan desde otra lógica, el “pasarla bien”. Están detrás de la trata de personas y del narcotráfico por nombrar dos ejemplos, pero hay más. Las mueve el deseo de acumular dinero, sin importarles que esté salpicado de sangre inocente. Sin importarles el dejar hipotecadas vidas de niños y niñas, adolescentes y jóvenes.

A medida que pasan los días crecemos en la certeza de que al padre Viroche lo mató la mafia que él denunció y por la cual fue amenazado.

La mafia es como una mancha de aceite que lo invade todo, no hay institución a la que no pueda alcanzar. Y le seduce todo lo que de alguna manera detente poder. Por consiguiente no confundamos la mafia del narcotráfico con dos pibes jóvenes que usan visera.

La mafia busca complicidades a través de la corrupción. La corrupción es proselitista, crece, contagia, se justifica y llega un tiempo en el que se terminan sacrificando al dios dinero las convicciones de toda una vida, amistades, la propia familia.

Con una mirada creyente podemos decir que todos tenemos pecados, lo que no podemos permitirnos como sociedad es dialogar con la tentación de la corrupción en sus distintas formas. Si lo hacemos estaremos aportando el caldo de cultivo para que se consoliden las mafias en nuestra querida Patria.

Hoy queremos enviarle un sentido saludo a la familia, a la comunidad parroquial y a los barrios donde el padre Juan ejerció su ministerio sacerdotal. Y un fuerte abrazo a todo el clero de Tucumán que ha perdido un hermano.

Y celebrando con alegría la canonización del Cura Brochero –cuyo modelo sacerdotal, nos interpela e inspira–, renovamos el compromiso pastoral con nuestros barrios, con el anhelo de que a través de nuestras obras nuestro pueblo sepa que comprendemos su dolor.

16 de octubre de 2016