Santa Cruz

Roberto Flock: La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo

corpus christi 2018

Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, 24 de mayo de 2020

LIV Jornada de las Comunicaciones Sociales

Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China

Queridos hermanos,

La Ascensión del Señor al cielo marca el pleno cumplimiento de la misión de Jesús en la tierra, quién aprovecha este momento para dar el mandato misionero a sus discípulos. Su tarea, sin embargo, no empieza de inmediato. Aunque los Apóstoles habían sido formados personalmente por Jesús “desde el bautismo de Juan hasta el día de la Ascensión” (Hechos 1,22), habiendo escuchado sus enseñanzas, visito sus milagros, participado en la Última Cena y tocado su cuerpo resucitado, no era suficiente. Se nota por la pregunta sobre la restauración del reino de Israel que les faltaba todavía cierta comprensión del verdadero proyecto de Dios, que no se reduce a un programa político. Jesús, pues, predicó el Reino de Dios. Al mismo tiempo, además de formar y bautizar a nuevos discípulos, Jesús dijo que tenían que ser sus testigos en todo el mundo. Entonces Jesús hace dos grandes promesas. Primero, recibirán el don del Espíritu Santo. Segundo, Jesús mismo los acompaña todos los días hasta el fin del mundo.

San Pablo, al ser incorporado a la misión, después de su profunda experiencia de conversión y de años de evangelización escribe a los Efesios sobre lo que realmente desea, presenta los objetivos de la misión apostólica: “Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.” Será que conocemos a Dios verdaderamente. No me refiero solamente a las verdades de la doctrina, que celebraremos, por ejemplo, en la fiesta de la Santísima Trinidad, sino de su cercanía, de su amor, de su bondad y de su poder.

Vemos en la historia algunas de las consecuencias que nacen de un concepto equivocado de Dios: sacrificios humanos para aplacar su enojo o comparar su favor, guerras sangrientas, conversiones forzadas en su nombre, teocracias y atrocidades. Semejantes prácticas equivale a invocar su nombre en falso, tergiversando la identidad y voluntad de quien merece nuestro amor y obediencia. Otros por no conocer a Dios, liberan persecuciones contra los creyentes, como vemos en China donde el gobierno ateísta está quitando cruces de las iglesias cristianas y en algunos casos demoliéndolas.

Aquí en Bolivia, a pesar de nuestra religiosidad católica, ¿conocemos a Dios verdaderamente? La corrupción entorno a la compra de respiradores para salvar la vida de los enfermos graves de Covid19, evidencia un conocimiento muy superficial, como también se ve en las poblaciones dedicadas al narcotráfico y el fácil recurso a la violencia en conflictos sociales. ¿Acaso conocen a Dios quienes actúan como la turba que gritaba “crucifícalo” y luego se burlaron de Él en la cruz?

San Pablo añadió: “Que Él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.”

Valorar la esperanza a la que hemos sido llamados”: Nuestra esperanza incluye la vida eterna, pero empieza con una convivencia santa y digna como hermanas y hermanos. Supera la utopía de una sociedad de justicia y paz. Esto es lo más lejos posible del llamado “darwinismo social” donde los más fuertes sobreviven y los débiles mueren, situación que la pandemia pone de relieve al mostrar la vulnerabilidad de las poblaciones más pobres. En el auténtico cristianismo, los más fuertes se dedican a cuidar a los más débiles, como Jesús que sano a los enfermos y liberó a los endemoniados.

Valorar … los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos.” En el mundo los tesoros de gloria son como ganar la copa mundial de futbol o los Premios Óscar. Los valoramos porque se requiere mucho sacrificio y excelencia en sus respectivos campos. Pero la gloria que encierra nuestra herencia entre los santos va más allá. Una cosa es recibir el Premio Nobel de la Paz, y otro es ser premiado por Dios por alcanzar la santidad. Dios, pues, hace milagros a través de sus santos.

Valorar… la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.” En La Paz celebran la fiesta del Gran Poder. Ojalá ayude a que este Poder transforme la vida de los devotos. Como explica San Pablo: “Es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación.

Este poder obra en nosotros a través de los Siete Sacramentos que recibimos para integrar todas las dimensiones de nuestra vida en el misterio pascual empezando con la misma familia e infiltrando toda la sociedad. Todos los Sacramentos nos ayuda a vencer el mal y convivir con dignidad. Por ejemplo, al pensar en la persistencia del machismo y de la violencia contra la mujer en nuestra sociedad, se puede apreciar que un Sacramento como el Matrimonio, que integra la unión del varón y la mujer al misterio de la muerte y resurrección de Cristo, tiene el poder para sanar esta realidad y para santificar a la familia. Y si la familia se transforma, también se transforma la sociedad. Así es “la extraordinaria grandeza del poder que obra en nosotros los creyentes”.

Finalmente, en esta Solemnidad de la Ascensión del Señor, Jornada de las Comunicaciones Sociales, tan importantes para transmitir el Evangelio, agradecemos a quienes por estos medios nos ayuden a conocer a Dios verdaderamente y a promover siempre el bien. Que Dios los bendiga.