Análisis

René D. Moreno: Mario Pani, el cura del barrio

Aún recuerdo la pequeña capilla donde los domingos mi madre Elsa, me llevaba a misa, en la esquina de las calles Agustín Saavedra y Libertad, frente a la cancha de fútbol, que después se convertiría en la plaza Excombatientes del Chaco.

Era por allá en los primeros años de la década del 70. En ese entonces Montero era un poblado que se alumbraba con el funcionamiento de un motor diésel que generaba electricidad. Yo estaba chico y no entendía todavía para qué eran las misas. Solo recuerdo que al frente de las bancas, se levantaba una gran mesa con un enorme paño blanco y velas, entre las cuales sobresalía al medio de ella un cura de tez blanca, un gringo, que hablaba a los feligreses. A mí corta edad, no podía entender mucho y solo tengo esa imagen de las misas bien temprano.

Los recuerdos de mi infancia llegaron al momento de escribir esta crónica, luego de visitar esta mañana al padre Mario Pani, sacerdote Salesiano.

El padre Pani, cómo así se lo conoce en Montero, me recibió con una amplia sonrisa en su casa parroquial, allí mismo donde hace alrededor de 47 años vive. Hoy tiene 91 años y camina firme a celebrar su cumpleaños el próximo 26 de octubre.

Fue mi director en Radio María Auxiliadora, la que fue impulsada por el hermano Pacífico Feletti, que en paz descanse.

Al saludarlo le pregunto cómo está, y me responde. Tengo noventa y un años y medio y siento que ya estoy fuera de combate, y sonríe.

Pero yo lo veo bien padre, le digo.

Y responde. Bueno, eso me dicen, que no aparento la edad que tengo.

Luego me explica que ya la edad le está cobrando la factura, y que eso le tiene preocupado, pues viene de una familia de longevos, su abuela murió a los 97 años y su mamá falleció a los 94 años.

Aquí me tienen porque la gente es muy buena conmigo, me quieren mucho, expresa.

Y así es. El padre Mario Pani Mulas, llegó a Montero en 1971, su vida transcurrió entre la Escuela Salesiana Muyurina y la parroquia La Floresta. Fue profesor de matemáticas y de inglés y también director de ese renombrado establecimiento educativo.

En La Floresta, tiene marcada su huella con distintas obras sociales y educativas, tales como el Centro de Medicina Preventiva, que dejó de funcionar porque un diputado de derecha lo bloqueó quitándole los ítems médicos para llevarlos a otro lugar.

Creó la cooperativa de vivienda, que hasta diciembre de 2017 construyó 500 casas para familias de escasos recursos.

De esta cooperativa Pani recuerda que comenzó con el Club de Madres, pero que hoy tiene una administradora particular.

Aparte de ello, también hizo funcionar un proyecto de capacitación y asistencia campesina con la cooperación alemana, en la producción ganadera de vacas.

Y la obra aún continúa con comedores populares para niños y para la tercera edad, tanto en el barrio La Floresta y en La Pampa de la Madre. Allí tenemos 90 niños que desayunan todos los días, refiere el salesiano.

Es una lista larga enumerar los beneficios que este sacerdote italiano, nacido en la Isla de Cerdeña, ha hecho en Montero.

En la década de los años 90 los superiores de la congregación Salesiana dispusieron su traslado a Cochabamba, pero la gente se movilizó y evitó que la orden se cumpla.

Añoranzas familiares

Durante tres años consecutivos el padre Pani viajó a Italia a visitar a su familia, en 2015, 2016 y 2017.

Mi familia quiere que yo vaya cada año, pero a mí me da vergüenza. Un religioso no puede tomarse vacaciones, señala.

Los viajes han sido impulsados por el actual inspector provincial de los Salesianos en Bolivia, un montereño que cuando tenía 14 años de edad lo buscó a Pani para indicarle que quería ser Salesiano.

El jefe provincial, es la máxima autoridad de esta congregación en un país.

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Foto: Archivo. Creditos: Facebook personal

Imagínate, un montereño es ahora nuestro jefe, dice con alegría. Y luego añade que un viaje de América a Europa es costoso, aunque aclara que los pasajes han sido pagados por su familia.

De ella recuerda a sus dos hermanas, María Kiara, ya fallecida, que tuvo a cinco hijos, de los cuáles uno falleció. Y su otra hermana, Ana Teresa (87), que nunca se casó y que terminó de criar a sus sobrinos. Y su hermano menor, Giovanni Juan, que hoy tiene 82.

Aficionado a la fotografía

En distintas épocas el padre Pani tuvo diversas máquinas fotográficas, incluso llegó a tener un estudio de revelado, cuando se usaba los rollos y tenían que ser revelados en un ambiente oscuro.

Recuerdo que los domingos en la parroquia, los jóvenes se reunían para jugar fútbol y básquet, y Pani tomaba fotos que luego de reveladas las regalaba a los que habían posado.

Al concluir mi visita recuerdo que el padre Mario Pani es ‘hijo predilecto de Montero, fue homenajeado con la Cruz Potentada de Santa Cruz y este año la cooperativa que provee de agua potable a Montero, Cosmol, en su 50 aniversario de fundación, también le rindió un merecido tributo a este sacerdote italiano.