Análisis

René Cardozo: Pobre Cochabamba

El Gobierno Municipal de Cochabamba, ha anunciado que va a racionar la distribución de agua en la ciudad de Cochabamba, porque no puede cubrir la demanda actual de ese vital elemento.

El agua, es uno de los problemas más graves de la ciudad de Cochabamba. La “guerra del agua” de hace más de una década, y que fuera sumamente mediatizada, de forma casi paradigmática para otras realidades, no ha solucionado este muy grave problema.

En Cochabamba, el agua continúa siendo un recurso escaso, y los carros “aguateros” siguen vendiendo este recurso natural, casi como empresas privatizadas o capitalizadas, extrayendo este recurso de los lugares más ricos de la ciudad, para venderlos a los lugares más pobres, en una suerte de círculo vicioso de la pobreza endémica.

Al problema del agua, se suman una serie de problemas graves, que alejan a Cochabamba del desarrollo y la van sumiendo en una innegable postergación. Mencionaremos solamente dos de estos problemas.

Por un lado, la basura, y todos los inconvenientes con el actual “botadero de basura” en la ciudad. Este problema se lo viene arrastrando desde hace muchos años, sin que se pueda definir una política ni siquiera urgente para este mal. Al ya planteado traslado del “botadero”, se suman graves problemas ambientales que se causan en la actualidad en extensas zonas de la ciudad, con la evidente contaminación ambiental.

Por otro lado, está el problema del transporte público, cada vez más cuoteado y sindicalizado, en torno a sistemas deficientes e inseguros de transporte masivo. Los sindicatos de transporte ya han dejado claro que se opondrán a cualquier iniciativa tipo teleférico, o Pumakataris, o Sariris. Mientras tanto se ha comenzado una guerra a muerte por rutas, enfrentamientos entre transporte sindicalizado y libre, y beneficios económicos al sector.

Estos son solamente algunos de los problemas de una ciudad que quiere ser pujante, y emprendedora. Estamos hablando de una ciudad privilegiada por su clima y su comida, y en la que el Presidente del Estado planea establecer una ciudadela del conocimiento.

Ya son varias las gestiones municipales que no han puesto remedio a estos y otros graves problemas. La estructura sindical y corporativa de la ciudad, parece que hace muy difícil, por no decir imposible, cualquier cambio innovador.

En las últimas elecciones, la ciudadanía ha dado muestras de toma de conciencia de esta realidad y la necesidad de un cambio profundo en la manera de administrar y gobernar esta ciudad. Hasta el momento las señales de este cambio no aparecen, y se hacen esperar. Es de desear que no se deban esperar otros cinco años de gestión, para volver a pensar en la necesidad de cambiar todo, y comenzar de nuevo.