Santa Cruz

“Releamos, asimilemos y comuniquemos lo aprendido y escuchado” Mons. Braulio Sáez

Mons. Braulio Sáez, Obispo Auxiliar de la Arquidiocesis de Santa Cruz presidió la Santa Misa dominical celebrada en la Catedral de San Lorenzo Mártir. Aún alegre por los hermosos días vividos en torno a la visita de S.S. Francisco a Santa Cruz. 

En su homilía Mons. Saez hizo un resumen cronológico de los diversos actos oficiales que realizó Papa Francisco e hizo un apunte de las frases más importantes dichas por S.S. en cada uno de los actos.

Finalmente agradeció a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que aportaron con su trabajo para que la visita sea realizada en un marco de alegría y exhortó a todos los fieles a “salir a comunicar todo lo que hemos aprendido y escuchado” Pero antes, recomendó “releer lo nuevamente, después asimilarlo para transformar las estructuras de pecado que existen en Bolivia.

Homilía de Mons. Braulio Saez

Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Santa Cruz

Nuestra Iglesia de Santa Cruz y toda Bolivia ha vivido una fiesta al acoger en nuestro pueblo al “Pastor Universal de la Iglesia”: al Papa Francisco, tres días vividos con intensidad, pero sobre todo mirando en la persona del Papa a Cristo el Señor que se ha acercado a nosotros de forma más palpable. Días de gracias, de expectación y sobre todo de fe.

Hemos visto en su figura a un hombre sencillo, cercano, sensible y dialogante con todos los sectores del pueblo de Dios, no ha escatimado cansancios, ni tiempo, ni su propio interés, ha estado abierto a todos y ha dialogado con todos, en particular con los sectores más desamparados. No ha sido un viaje protocolar, no solamente se ha reunido con las autoridades y los grupos de poder, se ha acercado a los más pobres y desvalidos.

La palabra de Dios que acabamos de proclamar nos invita a alabar a Dios “Bendito sea Dios… que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales”. Bolivia ha vivido unos días de bendición y de gracia, es el sentimiento de la inmensa mayoría de quienes hemos tenido la dicha de verlo, de estrechar su mano, de escuchar su voz, de sentir que el Papa conoce y se preocupa de Bolivia.

Al pisar suelo Boliviano nos decía “Al iniciar esta visita pastoral, quiero dirigir mi saludo a todos los hombres y mujeres de Bolivia con los mejores deseos de paz y prosperidad. En esta tierra y en este pueblo, arraigó con fuerza el anuncio del Evangelio, que a lo largo de los años ha ido iluminando la convivencia, contribuyendo al desarrollo del pueblo y fomentando la cultura.

En la Eucaristía celebrada en el Cristo Redentor nos ha hablado del encuentro con Cristo en torno a la mesa del altar. La Eucaristía es el “Pan partido para la vida del mundo”, como dice el lema del V Congreso Eucarístico que hoy inauguramos y tendrá lugar en Tarija. Es Sacramento de comunión, que nos hace salir del individualismo para vivir juntos el seguimiento y nos da la certeza de lo que tenemos, de lo que somos, si es tomado, si es bendecido y si es entregado, con el poder de Dios, con el poder de su amor, se convierte en pan de vida para los demás.

Y la Iglesia celebra la Eucarística y celebra la memoria del Señor, el sacrifico del Señor. Porque la Iglesia es comunidad memoriosa. Por eso fiel al mandato del Señor, dice una y otra vez: “Hagan esto en memoria mía” (Lc 22,19) Actualiza, hace real, generación tras generación, en los distintos rincones de nuestra tierra, el misterio del Pan de Vida. Nos lo hace presente, nos lo entrega. Je4sús quiere que participemos de su vida y a través nuestro se vaya multiplicando en nuestra sociedad. No somos personas aisladas, separadas, sino somos el Pueblo de la memoria actualizada y siempre entregada.

La Eucaristía es “Centro y Culmen” de toda la vida cristiana y desde ella nos ha impulsado a un cambio de actitud, cambio que nos obliga a ser constructores de un mundo nuevo, de una Bolivia nueva.

Nos ha hablado de romper las fronteras del odio y los separatismos, construyendo una verdadera y auténtica comunión entre todos los bolivianos, porque todos somos hermanos y no puede haber divisiones por la cultura, las ideas, la política. (Y Jesús, una vez más vuelve a hablarnos y nos dice: “No, no, no es necesario excluirlos, no es necesario que se vayan, denles ustedes de comer”)

Ha hecho una invitación que resuena con fuerza para nosotros hoy: “No es necesarios excluir a nadie. No es necesario que nadie se vaya, basta de descartes, denles ustedes de comer”. Jesús nos lo sigue diciendo en esta plaza. Si, basta de descartes, denles ustedes de comer”.

En el encuentro con los sacerdotes, seminarista y la vida Consagrada ha insistido en cómo nadie puede ser indiferente ante el hermano que sufre, que está caído y abandonado, nos decía: es imposible “Pasar sin escuchar el dolor de nuestra gente, sin enraizarnos en sus vidas, en su tierra, es como escuchar la Palabra de Dios sin dejar que eche raíces en nuestro interior y sea fecunda. Una planta, una historia sin raíces es una vida seca”.

Y tomando la actitud de Jesús con el ciego Bartimeo nos repetía: “Levántate, levántense” Y es que “No existe una compasión que no escuche. No existe una compasión que no se solidarice con el otro. La compasión no es silenciar el dolor, por el contrario, es la lógica propia del amor, el padecer con. Es la lógica que no se centra en el miedo sino en la libertad que hace de amar y pone el bien del otro por sobre todas las cosas.

También a los movimientos populares les decía: “queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras. Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los Pueblos…

Queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuesta globales a los problemas locales. La globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres, debe sustituir esta globalización de la exclusión y de la indiferencia.

Un momento muy especial ha sido el encuentro con los privados de libertad en Palmasola: “reclusión no es lo mismo que exclusión, porque la reclusión forma parte de un proceso de reinserción en la sociedad”. Y como respuesta “Un amor que sana, perdona, levanta, cura. Un amor que se acerca y devuelve la dignidad. Una dignidad que la podemos perder de muchas maneras y formas”, aseguró. Y añadió que Jesús dio su vida por “devolvernos la identidad perdida”.

Y también nos habló a los obispos para que seamos pastores celosos del rebaño, entregados, con olor a oveja y servidores del pueblo de Dios.

¿Y ahora que tenemos que hacer?

Hoy la palabra de Dios nos habla de envío, de salir a comunicar todo lo que hemos aprendido y escuchado. Primero será releerlo nuevamente, después será asimilarlo para salir a proclamarlo y transformar las estructuras de pecado y de injusticia que existen en nuestra Bolivia.

Amén.