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¿Quién le da a uno derecho a infligir sufrimiento a los demás? ¿el Estado? Mons. Eugenio Coter

El Estado no puede dar el poder de torturar, solo los maleantes, los dictadores son los que se acogen a ese poder y lo disfrutan

 

No sirve de mucho pedir perdón a Dios si después vivimos de maleantes, jugando con la vida de los demás

 

Que el Señor nos libere de cierta gente

 

Vivir intensamente la vida es aprender también a prepararse para la experiencia de la muerte

 

¿Qué hay más allá de la muerte?

 

La resurrección de Jesús la han visto más de 500 personas, sus testimonios están en las escrituras

 

Jesús resucitado partió el pan y comió con sus discípulos para mostrar que tenía cuerpo

 

Homilía de Mons. Eugenio Coter
Obispo del Vicariato Apostólico de Pando
Catedral de Riberalta
Noviembre 6 de 2022

Los niños que están en el vientre de la mamá no imaginan quién es la mamá, pero tienen conciencia de que están viviendo

Permítanme apelar un momento a su fantasía y retomo uno de los varios teatros que hay sobre diálogo entre niños que están en el vientre de la mamá, aún no han nacido, sin embargo, los niños escuchan ruidos. No tienen consciencia de la mamá, pero tienen consciencia que están viviendo, tampoco imaginan quién es la mamá, para ellos la mamá es esa “bolsa”, ese “saco” donde están.

Imaginémonos que dialogan entre ellos, imaginándose qué son estos ruidos que vienen del otro mundo que no conocen, no saben qué será. Imaginémonos que uno se pregunta: ¿Será que nos estamos imaginando? ¡no hay ruido! y se discute con el otro que dice: Ciertamente el ruido se escucha, pero no vemos nada y si hay ruido tienen que haber algo, pero no vemos nada, entonces ¿qué habrá más allá de esta bolsa donde estamos?

¿Qué hay más allá de la muerte?

Hay teatros simpáticos y lindos al respecto, es una imagen, es una parábola que a veces actores o escritores de obras teatrales han escrito para referirse a nuestra condición de personas frente al mundo, frente a la vida y nos imaginamos ¿qué hay más allá de la muerte? Porque indiscutiblemente para los niños que están en gestación y llegado el momento del nacimiento, si fueran dos, para el que nace segundo, la salida del primero sería comparable a la muerte, desapareció de su vida, se fue, ya no está con él, ya quedó solo.

Es imposible tratar de decir cómo será la vida más allá de la muerte, solo con la imaginación

Son las mismas cosas que repetimos frente a la muerte, y decir que no hay nada más, que todo lo que podemos saber, sentir, escuchar de los ruidos que vienen de afuera, es solo imaginación, es tener la cabeza chica. Pretender describir lo que está afuera a partir de lo que se está viviendo en esta bolsa, es una tontería, nada que ver, es otra realidad, es otro mundo. Así de igual es nuestra vida concreta al imaginar cómo será la vida más allá de la muerte.

Si no viene alguien a contarlo, es imposible que lo logremos. Y ciertamente la historia de la humanidad muchos la han descrito y son descripciones que suenan simpáticas y van desde que estaremos en casa con jardín y con piscina -que suena a sueño americano- que está detrás de ciertas intuiciones o que tendremos un paraíso lleno de mujeres, entonces las mujeres “pobrecitas” ¿Qué? Y que tendremos un paraíso lleno de sol porque lo han pensado desde el frio de los polos y entonces los que han vivido todo el tiempo en el África, los Tuareg que han vivido en el desierto ya que están cansados de sol. Bien son todas descripciones a partir de esta bolsa donde vivimos.

Jesús es el único que nos da señal de la vida más allá de la muerte, es que Él vino de allá

El único que nos da una señal de la vida más allá de la muerte es el que vino de allá, “yo he venido del Padre. Antes que el mundo fuera, yo era, yo estaba. Yo y el padre somos uno, el que me ve a mí, ve al Padre. El que vino de allá de ese otro mundo es el que nos da indicaciones -atención- dentro de la palabra, del Evangelio, para que podamos vivir, imaginar e intuir lo que será esta vida futura que nos describe Jesús.

Jesús nos habla de la dimensión de la eternidad con palabras no eternas sino finitas

Solamente el pasaje que hemos escuchado: En el paraíso las relaciones serán distintas, no habrá esposos y esposas, no habrá esclavitud, no habrá dolor, no habrá sufrimiento. Jesús hablándonos de esta dimensión de la eternidad con palabras no eternas sino finitas, entonces hay alguna dificultad, nos habla, nos compara que será como estar en la Casa del Padre, la casa del Dios creador.

La resurrección de Jesús la han visto más de 500 personas, sus testimonios están en las escrituras

Y de verdad hay una resurrección, lo hace, nos presenta Jesús con su resurrección de los muertos, lo han visto más de 500 personas. Si queremos veamos el testimonio de estas 500 personas que nos ha llegado a través de las escrituras, de la Palabra de Dios, así podremos tener una respuesta. Si no lo demás, son fantasías de un niño que piensa en lo que hay afuera de la barriga de la mamá, que describe el mundo a partir de lo que está pensando ahí adentro: Pura fantasía e incapacidad de entender.

Jesús resucitado partió el pan y comió con sus discípulos para mostrar que tenía cuerpo

Seguimos, entonces sí hay una resurrección y hay una resurrección de la carne, -aquí de verdad atención- porque hay cristianos que piensan que la resurrección es del Espíritu. No señores, Jesús no ha resucitado con Espíritu, Jesús ha resucitado con su carne y el testimonio de los apóstoles es claro: Comió delante de ellos, les pidió algo de comer y comió delante de ellos ¿Por qué ha comido delante de ellos? Algunos dirán porque lo habían matado tres días antes y entonces no había comido tres días y tenía hambre. ¡No señores! ha comido delante de ellos porque es la prueba que está con cuerpo. Los espíritus no comen, no pueden agarrar cosas, los espíritus no tragan, entonces ha comido delante de ellos para mostrar que tenía un cuerpo y la Magdalena lo ha abrazado y Jesús le dice: Deja que todavía no ha llegado el momento de abrazarnos, pero lo ha abrazado e invita a Tomas a tocarle, meter su dedo en el costado y ha partido el pan con los discípulos de Emaús.

Jesús apareció en el cenáculo, pasó a través de paredes que son de piedra sin abrir ninguna puerta

Tiene un cuerpo y sin embargo ha aparecido en el cenáculo, pasando a través de paredes que son de piedra, sin abrir ninguna puerta. Apareció ahí en el medio y sin embargo estaba en Jerusalén a diez kilómetros de distancia. Contemporáneamente hoy la física cuántica ya lo podría casi explicar científicamente esto, pero bien, es un cuerpo, pero no es el cuerpo que estamos acostumbrados a tener y de verdad la dimensión de la resurrección es una dimensión verdadera, porque nosotros no somos un espíritu, somos también cuerpo y disculpen qué eternidad seria si no puedo abrazar a la persona que he amado en vida, que es parte de mí, de mi manera de vivir y de sentir, así ciertamente hablamos de resurrección de los muertos y pero por lo demás tenemos que estar a las pocas palabras que Jesús nos da respecto a la eternidad.

Lo que estamos haciendo en nuestras relaciones son relaciones que marcan la eternidad

Pero ahora voy a la vida concreta y ¿esto qué cambia? Cambia el valor de la vida, cambia el valor de las cosas que vivimos ¿Por qué entonces? Porque por una parte ya estamos camino a la eternidad, las cosas que hacemos y lo que estamos haciendo en nuestras relaciones, ya son relaciones que marcan la eternidad que tendremos por delante.

Lo que estoy haciendo, mi amor, mi servir a los demás tiene una dimensión para la eternidad

Claro que la eternidad deja entender las parábolas de Jesús sobre este reino del cielo, que lo veremos de otra manera que no es la tierra, veremos con los ojos de Dios a los demás. Y esto entonces implica recordar que lo que estoy haciendo, que las cosas concretas tienen una dimensión de eternidad, mi amor a los demás, mi servir a los demás, tiene una dimensión ya para la eternidad, construye ya la eternidad con Dios.

Probamos a dar el valor a las cosas a partir de la eternidad

O rechaza al Dios ya en la vida que es parte de esta eternidad y entonces ya construyo un rechazo de Dios. Esto ya es parte, pero no solo esto, indican los que reflexionan sobre esta dimensión y sobre los padres de la Iglesia, nos dicen y entonces pensamos la vida a partir de este camino que es hacia la eternidad, entonces probamos a dar el valor a las cosas a partir de la eternidad.

Pensar desde la eternidad es saber poner en esto verdaderos sentidos, valor y significado de estas vidas

Cuántas veces frente a la muerte de algunos con quienes tuvimos problemas o batallas, los miramos y decimos: Qué tonto ¿valió la pena hacer lo que hemos hecho para acabar así? ¿Verdad? Entonces frente a esto sí entendemos que hay acciones que determinan la vida de los demás y pensar desde la eternidad es saber poner en esto verdaderos sentidos, valor y significado de estas vidas.

Vivir intensamente la vida es aprender también a prepararse para la experiencia de la muerte

Entonces aprendamos a vivir, lo reflexionamos hace pocos días en la celebración del cementerio, de los difuntos, mirar la muerte es para aprender a vivir y quién no mira la muerte, quién no es capaz de acompañar a los que mueren, es incapaz de vivir. Y aprender la vida, vivir intensamente la vida es aprender también a prepararse para la experiencia de la muerte. Prepararla como paso, recordarlo en el cementerio el día de los difuntos que San Francisco por la vida que ha vivido llega a llamar la muerte: hermana y la siente no como algo que le quita, que le rompe su historia, que lo hace más pobre, que le roba la vida, sino la ve como pasar al encuentro del abrazo de Dios.

Esta es la visión de quién vive intensamente la vida, aprendamos a pensar la muerte desde la vida y pensar la vida desde la muerte para aprender a vivirla de verdad, como valor y con la grandeza que merece, que tiene.

¿Quién le da a uno derecho a infligir sufrimiento a los demás?¿El estado?

El último detalle lo hago a partir del libro de los Macabeos cuando escuchamos de las torturas que todavía hay en el mundo y que todavía hay no solo en el mundo lejano, también en el mundo cercano a nosotros. ¿Quién viene de pensar esto? ¿Quién da derecho a uno de infligir sufrimiento, el mal a los demás? ¿Quién le pone encima del otro para poder apelar a un poder de hacer sufrir voluntariamente y en manera rebuscada a los otros? ¿Quién le da este poder? ¿El estado? Es imposible, no puede darle el poder, porque el Estado está para proteger a los ciudadanos y a todos los ciudadanos, no solo a alguien.

El Estado no puede dar el poder de torturar, solo los maleantes, los dictadores son los que se acogen a ese poder y lo disfrutan

Más a todos los ciudadanos porque es administrador de un país, al cual la sociedad le ha dado la tarea de administrar el bien de todos, no de unos. Entonces el Estado no puede dar el poder de torturar ¿Quién entonces? Sólo los maleantes, los dictadores son los que dan el poder y solo los maleantes son los que acogen este poder y lo disfrutan y lo meten en el camino.

No sirve de mucho pedir perdón a Dios si después vivimos de maleantes, jugando con la vida de los demás

No sirve de mucho pedir perdón a Dios si después vivimos de maleantes, haciendo daño, matando a los demás o jugando con la vida de los demás para buscar nuestra ganancia, nuestra ventaja, como en rio revuelto.

Que el Señor nos libere de cierta gente.