Internacional

Que el mundo sepa el drama de Iñapari (Perú). Palos y bombas de gas en la frontera cerrada

Compartimos una carta que ha llegado hasta la redacción de infodecom sobre la situación de los migrantes de la frontera entre Perú y Brasil.

La frontera entre el estado de Acre (Brasil) y Madre de Dios (Perú) ha sido escenario de emergencia social y humanitaria en estos días, tras la llegada de casi cuatrocientos migrantes de diferentes nacionalidades, mayoritariamente haitianos y africanos que han quedado bloqueados debido al cierre de fronteras a causa de la emergencia sanitaria.


¡Hola amiga, hola amigo!

Os escribo  todos juntos y juntas, pues no tengo tiempo para hacerlo en particular.

Esta semana estamos viviendo una triste situación. Desde hace cinco días estamos con unas 380 personas en el puente que une Perú (Iñapari) y Brasil (Assis Brasil), pero que está cerrada por la pandemia. O sea que, en este caso, no está uniendo… La mayoría son haitianos, habiendo también algunos africanos y hasta de Bangladés y Paquistán. Hay bastantes niños pequeños y de pecho, y varias mujeres embarazadas y hasta una persona de silla de ruedas.

Ellos, hace años que están trabajando en Brasil, pues fueron acogidos. Muchos son gente cualificada (profesores, mecánicos…). Por causa del desempleo por la pandemia y de otros motivos como ver su familia qua hace años no la ven, salieron de diferentes lugares (São Paulo, Cuiabá, Santa Catarina…) y quieren atravesar el Perú para llegar a otros países o a su lugar de origen.

Después de pasar 4 días de promesas peruanas sobre la apertura de un corredor para ellos poder continuar su viaje, y después de 3 noches de lluvia debajo de plásticos en esa situación precaria, irrumpieron ayer frente a la barrera policial y adentraron en Iñapari (Perú). La reacción posterior, ya en Iñapari, fue triste y violenta (a palos y bombas de gas), con unas 11 personas heridas en el hospital, incluyendo una o dos mujeres embarazadas y un niño… A un grupo de unos 80 los fueron empujando a través de la avenida hacia el puente, devolviéndolos a Brasil (creo que eso es ilegal en el fuero internacional) y después fueron cogiendo otros y trayéndolos en camionetas o furgonetas de órganos de la municipalidad (creo también ilegal) para devolverlos al puente. Total, volvieron al punto cero y parece que el gobierno peruano no abre mano.

Nosotros nos hemos hecho presentes al tumulto, intentando disminuir la violencia e incentivando al respeto mutuo. También, en nombre de la iglesia Católica (infelizmente las otras 15 o 20 iglesias ‘evangélicas’ no se han hecho presentes como tales) y junto con la alcaldía, le estamos providenciando lonas para cubrirse, alimento y agua. Nuestros recursos aquí son limitados, pues Assis es un pueblo de unos 4.000 habitantes y 8.000 en todo el municipio.

El obispo de Puerto Maldonado (lado peruano), David, en nombre de la Iglesia se ha pronunciado pidiendo al gobierno una solución humanitaria para esta situación crítica.  

Ojalá me equivoque, pero por ahora, no creo que el gobierno peruano abra las fronteras y no sé cómo estas familias van a reaccionar y van a ser ayudadas definitivamente. Se anuncia que hay más familias llegando (otras 150 personas) en el pueblo vecino a 110 km.

Y me voy al puente que quiero ver cómo están y acompañarlos en lo que pueda.

Reza por todo y veas si puedes influenciar para que se dé una solución a nivel mundial para estos casos límites.

Abrazo solidario,

Paco.

pacoitinerante@hotmail.com 

P.D. Podéis obtener más informaciones en la redes sociales, claro, espero que confiables; lo escrito aquí por mi es verdad, sin exagerar lo más mínimo.