InicioAnálisis¿Qué Celebramos en el Corpus Domini?

¿Qué Celebramos en el Corpus Domini?

Homilía para el domingo – Fiesta del Corpus Domini 

22 de junio de 2025

Allá en el siglo XIII, cuando un sacerdote celebraba la misa en Bolsena, un pueblo ubicado a unos 130 km de Roma, sucedió un milagro. Ese sacerdote ya no creía en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, y mientras celebraba la misa, la hostia comenzó a sangrar.

Este milagro eucarístico conmocionó y afectó a toda la Iglesia, y desde entonces se comenzó a fomentar la fe en la presencia real de Cristo en la hostia consagrada. Veinte años después el Papa instituyó la fiesta del Corpus Domini, en la que, una vez al año, reflexionamos y renovamos nuestro asombro y nuestra alegría ante la Eucaristía, como el don más maravilloso que nos ha dejado el Señor.

En esta fiesta estamos llamados a renovar nuestra fe en este sacramento, a convencernos que Él está presente en el pan y el vino consagrados. No se trata solo de un símbolo, o de un recuerdo de la Última Cena.

Gracias a nuestra fe, tenemos que estar convencidos de que el lugar más sagrado de la Iglesia es el Santísimo, es decir el lugar físico donde guardamos las hostias consagradas, porque para los cristianos católicos aquellas hostias, compuestas por harina sin levadura, después de la misa son el Cuerpo de Cristo.

En cada iglesia donde hay culto, hay un altar del Santísimo Sacramento, y como recuerdo, siempre se pone una vela encendida o una pequeña luz, que indica que Cristo está allí. Por eso, cuando vamos a una capilla privada, o a una iglesia que ya no tiene culto no se enciende la luz. Es como un indicador que nos dice si debemos o no arrodillarnos ante Jesús sacramentado. Por cierto, también el Viernes Santo y el Sábado Santo, la eucaristía no está en sagrario o tabernáculo.

En esta fiesta de la Eucaristía, a pesar de que en nuestras vidas tenemos solo dos panes y cinco peces, también nuestra vida puede convertirse en una vida eucarística, en una ofrenda y una acción de gracias constante.

En muchas partes del mundo, en la fiesta del Corpus Christi, se hacen solemnes procesiones, llevando a Jesús Eucaristía por las calles del pueblo de Dios. El lugar donde se pone la hostia consagrada se llama custodia u ostensorio, y tiene forma de sol; históricamente estaba hecho de materiales preciosos. Además, se hacen ofrendas florales por donde pasa Cristo Eucaristía.

Y todos esos signos hablan de la fe y de la importancia del Corpus Christi.

Por esta razón, al final de la misa, daré la bendición final con Cristo Eucaristía que es lo más sagrado que tenemos en la Iglesia.

POR ARIEL BERAMENDI

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