Análisis

Profesión hacer Cola

Sugiero que se promulgue una ley que establezca la obligación de que en todos los documentos personales que exigen las oficinas del Estado Plurinacional, conste la profesión del interesado. Que consten el nombre y apellidos, el lugar y fecha de nacimiento, el estado civil, domicilio, teléfono, fijo o celular, dirección electrónica, y la profesión que ejerce. No me extrañaría que, en la casilla de la profesión, no faltaría el humorista que se atribuyera el oficio de hacer cola.

Pues la cosa no tiene ninguna gracia. Si Ud., amigo lector, ha recorrido la ciudad, habrá visto que por todas partes hay colas. Cola en la puerta de los colegios de mejor reputación. Porque hoy en día las familias, incluso las que envían a sus hijos a colegios fiscales, porque carecen de recursos para enviarlos a colegios particulares, son muy finolis en diferenciar a unos establecimientos públicos más prestigiados, de los colegios del montón. He aquí un tema que merece ser considerado seriamente por el ministerio de Educación.

Colas para el renovar el documento nacional de identidad, para el pasaporte, para obtener un certificado buena conducta o de derechos reales, o un permiso municipal de línea y nivel.

Hay colas para la revisión de los vehículos, tanto más larga cuánto más automóviles circulan por la ciudad en virtud de una mejoría del nivel de vida de la nueva burguesía masista, así como por el ingreso de miles de “chutos”, misteriosamente legalizados. Colas para los permisos de conducir en alguna de sus variadas categorías; particular,  profesional, motocicleta. Sobre todo, el carnet de motorista, ahora que estos ruidosos artefactos rodantes han aumentado como la población china. Uno puede adquirir una motocicleta china pagando 50 dólares por la primera cuota y, automáticamente,  adquiere el derecho a ensordecer a toda la ciudad.

Si no he completado la lista de entidades públicas que exigen al ciudadano trámites repetitivos e inútiles y, además, le sacan al solicitante unos pesos bolivianos que nadie sabe a dónde van, les pido disculpen mi descuido.

Lo dicho hasta aquí no pretende que el ciudadano común sea un “sin papeles”, como ocurre en los países de fuerte inmigración clandestina. Es bueno y necesario que todo el mundo tenga sus papeles en regla y -ojo al fraude- obtenidos sin necesidad de pagar coimas ni hacer interminables colas.

Para esto es indispensable que las diferentes reparticiones de la administración pública se despoliticen y se profesionalicen. Basta de improvisados ineptos pero dotados de algunos méritos partidistas. Y aquí entramos en otro capítulo que merece atención aparte. Me refiero a las colas -invisibles pero agobiantes- en los tribunales por la consuetudinaria retardación de la justicia.

Y termino escribiéndoles una carta a los tres Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, cuya fiesta litúrgica celebramos hoy, domingo, pidiéndoles que nos ayuden a resolver el engorro de tener que hacer cola para aquellas cosas que requieren tan sólo de confianza mutua y de buena fe.