La Paz

Perspectivas históricas y teóricas de la lucha contra la violencia de género

“Nuestro enemigo principal es el miedo y lo llevamos adentro” decía, de manera acertada, Domitila Chungara, una mujer que lideró grandes transformaciones en el ámbito social y político en Bolivia.
Rememorando las palabras de esta luchadora por los derechos humanos en Bolivia, la Pastoral Universitaria de la Arquidiócesis de La Paz, PUNA, a través del voluntariado “Edu-activistas PUNA por una vida sin violencia” en la víspera, desarrolló el conversatorio Perspectivas históricas y teóricas de la lucha contra la violencia de género a través del entorno virtual Zoom.


La lucha de la mujer en Bolivia

Para mí, fue el fruto de la experiencia del pueblo, de mis propias experiencias y de los pocos libros que he podido leer. … Y yo no debo más que a los gritos, a los sufrimientos y a las experiencias del pueblo esa conciencia y esa preparación que tengo. Domitila Chungara

Hablar de las luchas de las mujeres no es lo mismo que hablar de feminismo afirmó, Pamela Valdez, en su reflexión: La lucha de la mujer en Bolivia, en ella destacó la acción pacífica de Domitila Chungara que hizo de su vida un ejemplo a seguir que ha inspirado a las nuevas generaciones a levantar la voz, a generar condiciones de habla para las mujeres en Bolivia.
Esposa de un minero y madre de siete hijos, Domitila fue la única mujer de la clase trabajadora que asistió a la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, organizada en México en 1975. Ahí surgió la idea del testimonio “Si me permiten hablar” que da cuenta del antecedente revolucionario propiciado en torno a los centros mineros de estaño, epicentro de la actividad económica en la Bolivia.
La palabra de Domitila va tejiendo una historia forjada en el recuerdo de lo vivido en un sendero marcado por la condición social. Ese “vivir lo que otras hablan”, hizo y hace de su testimonio un importante aporte en la historia de Bolivia para entender la lucha de las mujeres que dejando miedos han decidido levantar la voz en espacios públicos que nacieron en las casas, en la calle en las fábricas y en los mercados.

Mujer y religión

La teología feminista es una modalidad de teología crítica o de la liberación, pues ofrece alternativas a las contradicciones teológicas que guardan relación con situaciones de discriminación e injusticia… Teresa Forcades

Los grandes marginados en la historia de la humanidad: pobres, enfermos niños y mujeres, han sido objeto de profundas reflexiones y acciones revolucionarias y hasta “escandalosas” propiciadas por un joven carpintero de Nazaret de nombre Jesús, que pasó de las palabras a las acciones en distintos momentos a lo largo de su vida, que estuvo marcada de grandes encuentros en los que destacaron el valor la sabiduría y el protagonismo de las mujeres.
Las mujeres en época de Jesús, siervas de su propio esposo, recluidas en el interior de la casa, discriminadas religiosa y jurídicamente, constituían un sector profundamente marginado en la sociedad, pero ellas tomaron un rol que, aunque silencioso fue protagónico en las páginas de la historia de la salvación.
Para hablar sobre mujer y religión, Heydi Galarza se refirió al ejercicio de una violencia simbólica e histórica en un sentido de autoridad y poder de hombres hacía mujeres desde el inicio de los tiempos.
A través de un recorrido panorámico plasmado en las páginas de la Biblia y de otros documentos de la literatura universal y en específico de la historia de las religiones, la expositora dio cuenta del rol de las mujeres en ámbitos de la vida social, comunitaria y principalmente de fe.
En su recorrido destacaron mujeres como María la madre de Jesús, María Magdalena y las mujeres que marcaron un hito importante en la historia de la Iglesia en la conformación de las primeras comunidades cristianas.
El Papa Francisco reconoció que gracias a muchas mujeres las primeras comunidades cristianas salieron adelante, gracias a ellas florecieron las iglesias domésticas, entre los primeros cristianos.


Nuevas masculinidades

Las nuevas masculinidades nacen en ambientes académicos como propuestas de transformación de estereotipos sociales referidos al rol de los hombres, sostuvo César Antezana a su turno.
Durante siglos el pensamiento dirigido a una masculinidad hegemónica en la que el hombre “todo lo puede” debido a la manera tradicional de concebir al varón como protector y proveedor ha suscitado un ejercicio de poder histórico bajo el concepto de la supremacía del más fuerte.
Las nuevas masculinidades proponen replantear la idea de masculinidad y desaprender los roles de género adquiridos durante toda la vida y perpetuados a lo largo de siglos en el sentido de la búsqueda de equidad e igualdad de género.
El surgimiento del tema en el escenario académico latinoamericano se dio paralelamente al desarrollo de grupos de hombres interesados en transformar sus prácticas en las relaciones de género por considerar que éstas eran fuente de opresión e insatisfacción no sólo para las mujeres sino para ellos mismos.
Actualmente se cuestiona la presencia de un hombre universal, ya que actuar como hombre varía de acuerdo con el contexto histórico, social, cultural, etcétera. Por tanto, hablar de masculinidades también tiene que ver con la perspectiva de algunos hombres que no siguen el estereotipo de los más fuertes, su capacidad económica no es grande, no comparten rasgos como el autocontrol emocional, pertenecen a una minoría y en Bolivia son casi imperceptibles tomando en cuenta que aún es un país compuesto por una sociedad mayoritariamente machista.