Análisis

Paulovich: “Precarnavales en El Alto”

Mi amigo el Yatiri Kalimán y también los yatiris Titirico y Huayruru me presentaron a algunos de los nuevos “padres de la Patria”, esforzándome mucho para no decirles que preferiría ser huérfano a tener tales padres, pero mi buena educación se impuso

Para algunas personas, febrero es sinónimo de Carnaval y así lo entiende mi pariente espiritual y colaboradora periodística que convirtió mi escritorio en aposento del dios Momo, quien debería llamarse “dios Mamo” ya que sus entusiastas seguidores lo festejan “mamando”, sinónimo popular del verbo emborracharse.

Al hallar en mi escritorio distintos disfraces carnavaleros, serpentinas desplegadas sobre mis libros y envolviendo a mi sagrada máquina de escribir “Olimpia” y una máscara de la Morenada estuve a punto de sufrir un infarto y ordené a la cholita que limpiase mi sagrada habitación y le devolviese su anterior dignidad, lo cual sólo produjo risas en la cochabambina y un alegre grito de “¡Viva el Carnaval, compadre!!!”, mientras me bañaba en mistura y me adornaba de serpentinas.

Tratando de imponer cordura y seriedad, ordené a Macacha que procediera a leer la correspondencia recibida y ella empezó a leer una invitación de “La cumbre de Yatiris y Blindadores de Bolivia” a la fiesta precarnavalera que se realizaría la noche del sábado en el Naiclú “Malena” de la ciudad de El Alto.

Yo me hallaba tan fastidiado por esta irrupción tan grosera de Macacha y los Carnavales en mi escritorio que tiene algo de santuario, que dije a mi reportera cholita que no iríamos a esa fiesta precarnavalera, pero ella sin dejar de sonreír me contestó: “Sería una pena que tenga que ir sola estrenando estos calzones rojos, ante todos los senadores y diputados del oficialismo que cobraron su primer sueldo…”

Llegados al baile precarnavalero, mi amigo el Yatiri Kalimán y también los yatiris Titirico y Huayruru me presentaron a algunos de los nuevos “padres de la Patria”, esforzándome mucho para no decirles que preferiría ser huérfano a tener tales padres, pero mi buena educación se impuso.

Sin embargo, la locuacidad y la jactancia de algunos hicieron que unos pocos me relataran la actuación de nuestro presidente vitalicio Evo en Celac, reunión de presidentes de América Latina y el Caribe en San José de Costa Rica, donde nuestro mandatario se lució dando lecciones sobre la mejor forma de luchar contra el imperialismo norteamericano e invitando a todos los asistentes a reunirse nuevamente pero esta vez en Bolivia, corriendo Bolivia con todos los gastos de traslado, organización y estadía, preguntándose algunos de qué manera Bolivia se volvió rica de la noche a la mañana porque seguramente no sabían que en Bolivia tenemos un Ministro de Blindaje.

Estuvo interesante este contacto con los nuevos parlamentarios, pero tuve que interrumpirlo porque en ese momento los altavoces anunciaban que a continuación se realizaría el “French Can Can” bailado por cholitas bolivianas. Entre las principales figuras vi a la cholita cochabambina Macacha viuda de Racacha quien lucía los calzones rojos que vi esa mañana en mi escritorio.

¡Ya llegó el Carnaval!