Análisis

Paulovich: Cómo saludar a Evo

Según Macacha, mi periodista asociada, la diputada por Cochabamba Norma Piérola se negó a estrechar la mano tendida del presidente vitalicio de Bolivia, Evo Morales Ayma.

Coincidí con la cholita periodista en el valor noticioso de tal hecho aunque me parecieron exageradas las reacciones de quienes vieron una oportunidad excelente para hacer méritos ante el dueño del poder.

Sin embargo, me pareció inteligente la sugestión de mi comadre Macacha en sentido de que hace falta en la sociedad boliviana un reglamento o un conjunto de normas para saludar a un presidente vitalicio que nunca lo tuvimos antes y que ejerce el poder por encima del Poder Legislativo, Ejecutivo y Judicial, y también sobre el Supremo Tribunal Constitucional, amén de también ordenar por encima de las autoridades financieras y económicas del nuevo Estado Plurinacional que nunca dejó de ser folklórico.

Dijo la cholita cochabambina: “Hace falta, compadrituy, un organismo que valorando los poderes que ejerce el Presidente, quien además es el máximo dirigente de las seis o siete federaciones de los trabajadores cocaleros del Chapare, fije un conjunto de normas protocolarias para que los ciudadanos comunes sepamos cómo tratar a tan alto dignatario…”

Comprendí la intención de la cholita de Quillacollo, pero inmediatamente vi una primera dificultad pues existe en este momento un director de Protocolo, dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, quien dispone el comportamiento de cada ciudadano en eventos donde se halla el Presidente, actuando a semejanza del protocolo que existe en todos los países del mundo civilizado.

Sin embargo, me di cuenta de que la cholita cochabambina quería algo más que un manual para funcionarios recientes o un libro elemental para uso de parlamentarios recién venidos de la provincia. Era algo más hasta que por fin pudo explicármelo, pues lo que Macacha ve que nos hace falta es un tratado práctico para que los bolivianos de todos los niveles sepamos cómo comportarnos ante la presencia del señor Evo Morales, creador de Estado Plurinacional y primer ciudadano de la República, dueño de vidas y haciendas y sin embargo un ciudadano elemental que goza del “Wallake”, sencilla sopa de pescado lacustre y que en vez de salir de cacería, como los antiguos reyes hacían con algunos nobles de la Corte Real, juega al fútbol con sus guardaespaldas y otros ayudantes y mastica coca proclamando que es una hoja sagrada que le cura de sus dolores de barriga.

Muy triste se fue mi comadre Macacha cuando le dije que no hay ni habrá un tratado sobre la forma de saludar convenientemente a un ciudadano tan contradictorio, producto del azar político que mueve nuestra historia.