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#PapaenBolivia: Rasgos de la Iglesia que Papa Francisco encontrará en Bolivia. Claves para entender el viaje papal.

La Iglesia boliviana ha tenido poco más de tres meses para preparar la visita del Papa Francisco que se realizará entre el 8 y el 10 de julio y que tendrá como escenarios de esta visita pastoral a las dos ciudades más grandes de Bolivia: La Paz y Santa Cruz de la Sierra.

PRIMER DÍA DE LA VISITA DEL PAPA
Se tiene previsto que Papa Francisco llegue al Aeropuerto Internacional de El Alto – a 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar – hacia las 16:00 hrs. desde donde se dirigirá hasta la Sede de Gobierno en la ciudad de La Paz para intercambiar los saludos protocolares con el Presidente Evo Morales, que gobierna este país desde el año 2006 luego de haber sido reelegido por tercera vez consecutiva.

Durante su descenso a la ciudad de La Paz Francisco hará una pausa de silencio y oración cerca del lugar donde 35 años atrás fue hallado el cuerpo sin vida del jesuita español Luis Espinal, quien fue vilmente asesinado por orden del dictador García Mesa. Si bien muchas ideologías han querido adueñarse del legado de Espinal, no se debe olvidar que su figura representa la persecución de muchos sacerdotes, obispos y catequistas que al inicio de la década de los ochenta fueron perseguidos, torturados y exiliados por defender la democracia en Bolivia, clara muestra de que la Iglesia boliviana ha acompañado de cerca la historia del pueblo boliviano.

Inmediatamente después el Papa Francisco visitará la Catedral de la Arquidiócesis de Nuestra Señora de La Paz, ubicada en la misma zona de la plaza principal de la ciudad y allí se espera que el Pontífice salude a las autoridades civiles, políticas y religiosas de la Sede de Gobierno.

Por la tarde, a tan solo cuatro horas de su llegada a Bolivia, el Obispo de Roma dejará La Paz para dirigirse a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra – a 416 metros de altura sobre el nivel del mar – y ya al anochecer se dirigirá a la residencia del Cardenal Julio Terrazas donde se alojará por dos noches.

Tradicionalmente los papas durante sus viajes pastorales siempre se han hospedado en las nunciaturas, seminarios o casas religiosas, pero esta vez el Santo Padre ha querido dar un signo claro de su apoyo y amistad que le une con el cardenal Julio Terrazas que sistemáticamente ha sido descalificado por el gobierno de Evo Morales quien lo acusa de ser “parte de la oposición y estar en contra del proceso de cambio” que se lleva adelante en Bolivia.

Y es que las relaciones entre la jerarquía episcopal y el gobierno no han sido nada fáciles debido a las críticas que la Conferencia Episcopal realizó ante los problemas que laceran la sociedad boliviana: el narcotráfico, la indigencia, la corrupción y los atentados contra la libertad.

Después que en el año 2009 Bolivia estrenó una nueva Constitución Política del Estado, abandonando la idea de República y asumiendo la identidad de “Estado Plurinacional y Multiétnico”, dejó atrás el reconocimiento de la Iglesia Católica como creencia mayoritaria. Así, el nuevo gobierno instituyó la laicidad e independencia del Estado frente a la religión; sin embargo, se creó el Viceministerio de Descolonización que viene promoviendo la religión ancestral y andina, que en los últimos años ha sido protagonista oficial de rituales con los que se celebran las festividades cívicas de Bolivia, como la misma posesión presidencial de Morales.

Desde esta perspectiva la estructura eclesial católica empezó a ser identificada como un elemento colonizador que debe ser erradicado en el nuevo proyecto de país multicultural y multiétnico, lo que ha ocasionado momentos de elevada crispación entre la Conferencia Episcopal Boliviana y las esferas del gobierno. En el último quinquenio el protagonismo de los obispos de Bolivia vio disminuida su visibilidad en los procesos de pacificación y de promoción humana, ya que el gobierno fue ocupando espacios donde antes no estaba presente y cambió las leyes de educación y tributación que en cierta medida afectaron a la iglesia en Bolivia.

Pero luego de momentos de tensión legislativa e institucional, la Iglesia – concebida como Jerarquía y Pueblo de Dios – no fue disminuida ya que la religiosidad del pueblo boliviano – que todavía en un 82% se declara católico – ha mantenido viva la fe a través de sus manifestaciones de religiosidad popular que convocan masivamente a la feligresía y donde los mismos políticos oficialistas y lo que queda de la oposición, están presentes.

SEGUNDO DÍA DE LA VISITA DEL PAPA

El jueves 9 de julio por la mañana el Papa Francisco presidirá la única Misa pública ante el pueblo de Dios que peregrina en Bolivia, lo hará en la zona del Cristo Redentor – ícono histórico instalado en una zona céntrica del casco viejo de la ciudad con ocasión del IV Congreso Eucarístico Nacional de 1961 –; se espera en esa Misa una participación de dos millones de personas. Todas las jurisdicciones eclesiales de Bolivia ya se están organizando a través de sus vicarías pastorales y obispados para asistir a esta celebración que será el momento que reunirá a más personas durante este viaje papal. También se esperan para esta celebración de extensas delegaciones internacionales de los países fronterizos de Bolivia, en particular de Argentina y Brasil.

En horas de la tarde Francisco sostendrá un encuentro con los sacerdotes, seminaristas y la vida consagrada de Bolivia. Como es habitual el Papa realizará una reflexión y responderá a algunas preguntas. Es importante entender que en los últimos diez años el país boliviano atraviesa una “sequía vocacional” que ha dejado los seminarios vacíos y ha visto elevarse el número de abandono del sacerdocio.

Las 18 jurisdicciones eclesiales de Bolivia se caracterizan por tener una presencia masiva de misioneros y de comunidades religiosas que han acompañado la historia misma de Bolivia. Las vocaciones nativas, tanto para el clero diocesano como para la vida religiosa, tuvieron su momento fructífero en la década de los ochenta y noventa, pero este momento no ha logrado forjar una iglesia de rostro totalmente propio. Esto se ve por ejemplo en las variopintas nacionalidades de los obispos de Bolivia o de los mismos provinciales o superiores de comunidades religiosas, lo cual no desmerece el sacrificio de misioneros que han entregado su vida por la Iglesia y por este país. Pero tampoco contradice el hecho de que el rostro eclesial en la vida consagrada y en el clero ha entrado en una fase de consolidación y madurez.

Sin embargo, existen temáticas muy delicadas como la sustentación económica del clero o su seguridad social-sanitaria que aún no han encontrado una solución clara y definitiva: en muchas diócesis el clero diocesano se sostiene con los aportes de las celebraciones sacramentales y, sobre todo, con algunas donaciones que llegan desde el exterior, de las cuales se pagan impuestos al gobierno. Los sacerdotes pueden agregarse a un seguro llamado Mutual-Pax que les reembolsa sólo una parte de los gastos de salud y una pequeña pensión para su vejez.

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La última actividad pública del jueves 9 de julio será el saludo a una actividad paralela de la que Evo Morales es el anfitrión. Se trata del Segundo Encuentro Mundial de los Movimientos Populares (del 7 al 9 de julio) cuya primera versión fue celebrada justamente en el Vaticano bajo el patrocinio del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, presidido por el cardenal africano Peter Turkson, y que vio a Evo Morales como invitado de honor. Esto provocó cierta perplejidad en la Conferencia Episcopal Boliviana y ambientes cercanos a la Nunciatura que al parecer no habían sido informados de esta invitación – ocasión además en la que Evo Morales visitó privadamente al Papa Francisco en su residencia -. Al poco tiempo fue el mismo Papa Francisco quien escribió una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, Mons. Oscar Aparicio, para respaldar el servicio y la entrega de los pastores bolivianos y en particular del Cardenal Terrazas que sólo días antes al encuentro entre el Papa y Evo Morales, nuevamente había sido objeto de apreciaciones desafortunadas por parte de ministros del gobierno.

Con todo, el Papa Francisco participará con un saludo en el segundo encuentro mundial de los movimientos populares que será inaugurado por el Cardenal Peter Turkson.

TERCER DÍA DE LA VISITA DEL PAPA

El viernes 10 de julio – último día de la visita del Papa Francisco – estará dedicado fundamentalmente a dos actividades importantes: la visita a la cárcel de alta seguridad Palmasola y luego encontrará al episcopado boliviano.

La visita que el Sumo Pontífice realizará al Centro Penitenciario Palmasola, la cárcel más grande de Bolivia, que alberga a más de cinco mil reclusos – y donde en agosto de 2013 murieron 35 personas incluyendo un niño de un año y medio – debe ser interpretada como la predilección del Papa Francisco por hacerse presente en las periferias existenciales de la humanidad en situaciones dramáticas. Y Palmasola lo es. La prensa internacional estará atenta a este momento álgido de la visita papal.

Las 250 sentencias en cinco días – el pasado mes de mayo – para reclusos que guardaban detención preventiva, como parte de un plan de la Fiscalía para descongestionar la administración judicial, y la limpieza del frontis de la cárcel de Palmasola no evitarán que la visita del obispo de Roma ponga en evidencia un sistema judicial y carcelario acechado por la corrupción y la lentitud. Actitudes que han provocado que las cárceles de Bolivia se conviertan en un sub-mundo regido por la ley de la selva, en condiciones de total hacinamiento. Y que incluso contemplan la presencia de aproximadamente dos mil “niños presos”, que viven con sus padres y sus madres en el interior de las cárceles bolivianas, expuestos a los peligros que implica convivir con las personas privadas de libertad.

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Al final de la mañana el Papa Francisco sostendrá un encuentro con los obispos de Bolivia en la parroquia de La Santa Cruz. Francisco encontrará un episcopado boliviano que en los últimos cinco años se ha renovado con el nombramiento de nuevos obispos jóvenes a quienes les toca seguir el camino que han abierto figuras como el Cardenal Terrazas y otros arzobispos y obispos que recientemente se han jubilado o se jubilarán pronto. Tendrá que pasar algún tiempo para que la iglesia boliviana vuelva a tener líderes proféticos que sepan anunciar y denunciar con fuerza en un ambiente intolerante a cualquier objeción.

En las últimas décadas los obispos de Bolivia no han tenido situaciones críticas de división como las que han sacudido al episcopado paraguayo, pero uno de los mayores desafíos que deben enfrentar es su actual situación, que en palabras de un arzobispo emérito, se explica así: “los obispos continúan trabajando cerca del pueblo boliviano, pero en los últimos años ya no existe esa percepción de cercanía y esto debe hacernos reflexionar”.

Otra situación que se ha venido gestando en Bolivia es la promoción de la figura de Evo Morales, ya no sólo como un líder social, sino como un líder espiritual de los pueblos originarios. Claramente se ve el culto a la persona que viene promovido casi como una política de Estado y que por ahora no ha tenido mayores resultados.

Después del medio día, el Papa se dirigirá al aeropuerto internacional de Viru Viru y se despedirá de Bolivia partiendo hacia el Paraguay.

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No se puede predecir si Papa Francisco cambiará el programa o si insertará algún encuentro privado fuera de su programa ya que representantes de detenidos, exiliados o enjuiciados por motivos políticos también desean ser escuchados por el Sumo Pontífice.

Recientemente el Cardenal Julio Terrazas ha alertado que en Bolivia está en peligro el valor de la libertad, añadiendo el pedido de que en Bolivia se respete a la Iglesia: “ya que la Iglesia no es una ONG que ha surgido sólo para recibir al Papa, como muchos pretenden”, dijo el arzobispo y añadió que en Bolivia: “la Iglesia se ha encarnado y puesto al servicio de los hombres de este país”. Otro tema pendiente es la demanda marítima que Bolivia ha renovado en ámbitos internacionales y que seguramente el Papa Francisco conoce bien.

Datos de la Iglesia de Bolivia (Según las últimas estadísticas del Vaticano en diciembre de 2013)

N° de católicos: 9.301.000
Jurisdicciones eclesiales: 18
Parroquias: 600
Obispos: 39
N° de sacerdotes diocesanos: 619
N° de sacerdotes religiosos: 589
N° diáconos permanentes: 101
Religiosas: 2.643
Existe un sacerdote por cada 9.338 habitantes
Existe un sacerdote por cada 7.699 habitantes católicos
Instituciones educativas: 60.958
Instituciones de asistencia y beneficencia: 759

 

Autor: Leónidas del Campo