Análisis

Paola Zubieta: El poder del miedo a morir

Parecen imágenes extraídas de una película de terror, de una de esas películas en las que el mundo se está acabando, pero no, son solo las imágenes que registró un equipo de prensa de un noticiero central.

Cuesta mucho creer que el hombre “multipantallas”, “sobre informado” y “moderno” reaccione con tanta desesperación ante la llegada del coronavirus a nuestro país.

Decenas de personas comprando alimentos, peleas por barbijos, estantes de alcohol en gel vacíos en los supermercados, lavandinas con elevados precios a la venta y muchísima información falsa en las redes sociales, dejaron ver el poder que tiene el miedo a morir.

El miedo se apoderó de miles y generó un afán desmedido por “cuidarse”, por preservar sus vidas, aunque aquello signifique despreciar la vida del otro, del infectado, aunque implique negarle atención a los que la necesitan, aunque se señale sin argumento a niños que solo tienen un resfriado. La lucha por sobrevivir nos ha demostrado en pocos días lo egotistas y despreciables que somos. De sociedad llevamos muy poco y de comunidad nada.

Lo más extraño de este extremo y repentino cuidado es pensar que no hay  miedo a morir cuando se maneja ebrio el vehículo, cuando se fuma, cuando se come chatarritas en exceso, cuando aportamos con nuestra mugre al calentamiento global, cuando desafiamos a enfermedades comunes sin darles importancia. Prueba de ello es lo que ocurre con el dengue, que pese a tantas campañas de concienciación, sigue cobrando la vida de bolivianos cada año.

Es terrible ver cómo las autoridades no asumieron medidas preventivas reales, cuando hace semanas ya se sabía que el virus rodeaba Bolivia, tan ilusos fueron que ¿creyeron que el corazón de América no reportaría casos?, triste pero al parecer así fue.

El poder del miedo a morir no será malo, si nos ayuda a valorar la vida, si nos impulsa a vivir intensamente, si nos compromete a vivir de manera más solidaria, si nos enseña a pensar en el otro con empatía, si ese miedo a morir se traduce en fuerza para vivir mejor, valdrá la pena tener miedo a morir, aunque está claro que cada día nos morimos un poco. Que las ganas de vivir te recuerden lavarte bien las manos siempre y pedirle lo mismo a los que amas.