Pando

“El tiempo de Adviento es abrir nuestro corazón al arrepentimiento”, Padre Luis Guardia Tanaka en Riberalta.

“Hemos comenzado a recorrer el camino de preparación hacia el nacimiento del Salvador. A este Jesucristo que los Profetas anunciaron desde antiguo se hace realidad naciendo de una Mujer, se hace humano para cargar con nuestros pecados y así liberarnos de toda esclavitud de pecado”. Lo expresó el Padre Luis Guardia Tanaka Vicario de Monseñor Coter, Obispo de Pando. El sacerdote exhortó a la feligresía a vivir este tiempo que la Iglesia nos ofrece como un tiempo propicio para abrir el corazón a la renovación y a la conversión:

“…En el tiempo de Adviento tenemos que dedicar un espacio para la preparación de la navidad. Más allá de la preparación del encuentro con la familia, encuentro como Iglesia, primeramente tenemos que preparar nuestros corazones. Al principio del Adviento la Iglesia nos pide estar atentos, estar preparados, estar en constante vigilancia, preparar nuestros corazones, liberarnos de todo aquello que nos ata por dentro, nuestras actitudes negativas, el pecado que a veces quiere sobreponerse sobre la Gracia de Dios; son muchas cosas que tenemos que sacar desde dentro de nosotros. A veces nuestra humanidad nos hace sentir muy limitados y con la mirada corta hacia Dios. El tiempo de Adviento es abrir nuestro corazón al arrepentimiento, a la conversión para configurarnos con el rostro de Dios, así el Adviento nos invita a una renovación espiritual. Las celebraciones litúrgicas serían como lo central de la preparación a la navidad.

Al final de su mensaje el padre Guardia hizo notar la invitación al Sacramento de la Reconciliación, es digno esperar al Señor limpios de pecado, señaló:

“ Uno de los aspectos importantes de nuestra vida de renovación cristiana es justamente la Confesión de nuestros pecados para así llegar a la navidad el Señor nos encuentre limpios de pecado. El Sacramento de la Confesión no es solamente para desahogarnos de nuestra negatividad humana, es también para reconocer cuánto Dios nos ama. Por eso invito a los feligreses a acudir a este sacramento de la reconciliación para así liberarnos de nuestros males”.