Análisis

Pablo J. Ginés: “Relaciones tóxicas, abusos y autolesiones, una epidemia que daña a los adolescentes: la fe protege”

Daño a adolescentes
La psiquiatra Mar Álvarez-Segura explica cómo la catequesis de adolescentes puede salvar a muchos.

Mar Álvarez-Segura es psiquiatra infantil y juvenil en el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, especializada en menores que sufren traumas por maltratos y violencia. Ha participado en el Encuentro Europeo de LifeTeen el primer fin de semana de marzo, explicando a más de 200 catequistas los peligros a los que se enfrentan los adolescentes hoy.

“Los 3 riesgos más frecuentes hoy en entornos adolescentes son las relaciones tóxicas y dañinas, el sufrir abusos y las autolesiones, incluyendo los intentos de suicidio”, detalló.

Frente a todo eso, a los adolescentes les ayuda y les protege el pertenecer a grupos, incluyendo grupos de fe y amistad como promueven las parroquias, los movimientos católicos y sistemas como LifeTeen.

Un boom innegable de las autolesiones e intentos de suicidio

Los profesionales en salud mental en España coinciden: entre los adolescentes y jóvenes hay una epidemia de problemas graves en salud mental. “Los profesionales no sabemos muy bien como reaccionar, estamos aturdidos”, admite esta psiquiatra especializada.

“Las autolesiones en menores hace cinco años que iban en aumento, pero con la pandemia de coronavirus se ha triplicado en España, y en mi hospital de Sant Joan de Déu se ha multiplicado por 6. Ahora nos llegan en un mes tantos casos como antes en todo un año”, señala.

Mar Álvarez-Segura cree que la pandemia ha sido un detonante, la mecha que ha encendido un combustible previo compuesto de:

– exceso de Internet, móvil en el bolsillo,
– ver chats y webs animando a las autolesiones,
– y, sobre todo, las familias rotas...
– lo que lleva a pobreza relacional (pocas personas con quien tener relación real, protectora).

“Se calcula que en los años 60, cada niño tenía 4 adultos disponibles, capaces de cuidarle si le pasaba algo. Hoy el modelo se ha invertido: hay un único adulto cercano, capaz de cuidar, para cada 4 niños”, señala la psiquiatra.

“Hace 10 años, en una guardia de psiquiatría en un hospital, casi no te encontrabas casos infantojuveniles. Ahora hay un boom“, advierte.

Joven absorta y aislada - foto de Isi Parente en Unsplash

La triple D que daña a los adolescentes y jóvenes

Los adolescentes se sienten abrumados por “la triple D: dolor, desesperanza y desconexión de la realidad”, detalla la psiquiatra.

Desconectados de lo real, dolidos y sin esperanza, buscan tomarse sobredosis de pastillas o hacerse cortes y lesiones, a veces con riesgo suicida, como “atajo”. Piensan: “me tomo esto y me olvido del problema”.

Desconexión de lo real significa también hiperconexión a un mundo digital falso, que ellos sienten como más real. “Hacen chaladuras como cortarse, o asumir retos peligrosos, porque luego lo suben a redes y chats. Sí, buscan llamar la atención con su dolor, pero detrás hay un sufrimiento real”. La psiquiatra cree que teleseries de ficción como 13 razones (que da razones para suicidarse) no ayudan precisamente a aportar esperanza ni realidad.

El músico católico Luis Enrique Ascoy trató el tema de la ideación suicida adolescente en esta canción:

Los catequistas y familiares han de estar atentos ante frases como: “no sirvo para nada”, “lo mío no tiene solución”, “me gustaría desaparecer”… especialmente si van acompañados de tristeza, irritabilidad y cambios muy rápidos. “Los adolescentes a veces expresan su tristeza como enfado”, detalla.

Estos chicos a menudo caen en un “efecto bucle”: se quedan ensimismados en su problema, su dolor, y no salen de eso. “El adolescente, por la psicología de su edad, es algo egocéntrico: se piensa que su problema es único, que nadie se enamoró antes que él, que nadie sufrió antes que él”, añade la psiquiatra. Por eso, la comunidad, la familia, el pertenecer a algo, ayuda y previene en este sentido.

Relaciones tóxicas: a veces, mutuamente dañinas

“A pesar de tanto discurso social sobre la igualdad y el respeto, en España cada vez hay más adolescentes metidos en relaciones tóxicas. Es un cambio que hemos visto en los últimos 10 años. Se ve en esas relaciones basadas en el control asfixiante de uno sobre el otro, algo que antes era mucho menos frecuente”, señala Mar Álvarez-Segura. Según algunas cifras del Ministerio de Sanidad español, 1 de cada 5 chicas jóvenes sufriría un control asfixiante por parte de su pareja actual.

Además, asegura, “abundan las relaciones en que ambos miembros se insultan y humillan mutuamente, tanto psicológica como físicamente. Son relaciones muy viciadas, pero que no dejan. Es un tema del que no se habla mucho”, advierte.

A veces, los adolescentes son como trofeos para su pareja: los colecciona, o los captura y los exhibe.

“Los catequistas y adultos deben estar atentos si ven que unos chicos, de repente, cambian de golpe su relación con compañeros y catequistas y se hacen completamente dependientes de su nueva pareja, están pegados a ella todo el día, cambian su forma de vestir, de actuar…”, advierte la experta.

Una fe fuerte, con confianza filial en Dios, puede proteger de esto, añade. “Si sabes que todos somos hijos de Dios, sabes que, ante todo, eres eso, Hijo de Dios, que eres importante y valioso para Dios, tu Padre, y eres eso antes que esposo o esposa, o madre o padre. En la adolescencia y juventud, saber eso te permite crear un noviazgo sano, y luego un matrimonio sano”.

Detectar y prevenir los abusos a menores

“Hace 30 años nadie hablaba de abusos sexuales a menores en ningún entorno, ni médicos, ni psicólogos, ni escuelas…”, señala la psiquiatra. Pero existían, estaban ahí, en cualquier lugar donde alguien fuerte podía acceder a un chaval débil o vulnerable.

También a este respecto han de estar atentos catequistas, padres, maestros y sacerdotes. Hay señales en los menores que despiertan las alarmas. Por ejemplo, cuando niños pequeños muestran conductas muy sexualizadas o conocimientos sexuales que no deberían conocer los niños, o cuando niños que eran tranquilos pasan a ser agresivos, o eran sociables y ahora buscan el aislamiento, o pierden hábitos que tenían controlados (dormían solos pero ahora se niegan), o se quedan abstraídos incluso en juegos que antes les gustaban…

Hay materiales para ayudar a catequistas y formadores en prevención de abusos, especialmente pensando en niños más pequeños. Los materiales más modernos están llenándose de ideología de género y de ideología trans. Esta experta prefiere utilizar materiales algo más antiguos y muy usados, los de “El cuento de Kiko”.

“Lo desarrolló una comisión europea hace años. Es amable y adecuado. Enseña al niño a distinguir entre secretos buenos -que no hacen daño, como una fiesta sorpresa- y secretos malos -los que nos hacen sentir mal, nos hacen daño, y dañan a otros-. Recordaremos que una persona que te quiere no te hará guardar un secreto malo”, detalla.

La regla de Kiko, a partir de 3 años: dónde te puede tocar la mano:

La psiquiatra, respecto al tema de abusos, recomienda trabajar con la Fundación Anar, porque “es de las mejores que trabajan este tema y son amables con las instituciones religiosas, porque hay instituciones hostiles a las entidades católicas y hasta consideran que una entidad católica será nido de abusadores de por sí. Cuando el problema es una familia que daña al niño, hay que hablar con el familiar que no sabía nada, y acudir ya a servicios sociales”.

Recomendaciones para catequistas

Mar Álvarez-Segura señala que catequistas y monitores pueden hacer algunas cosas para ayudar a los adolescentes que sufren, pero no pueden hacerlo todo, no son profesionales. Deben evitar “escaquearse” del tema pero también deben evitar creerse superhéroes que puedan solucionarlo todo por sí mismos. No hay que ser huidizo, pero tampoco alarmista.

La actitud prudente, dice, es la de observar con atención, vigilar y comentar las sospechas con algunos adultos más para mejorar la vigilancia.

La psiquiatra Mar Álvarez en el Encuentro Europeo de LifeTeen 2022, habla de salud mental adolescente

La psiquiatra Mar Álvarez en el Encuentro Europeo de LifeTeen 2022, habla de salud mental adolescente y de cómo la fe y la comunidad ayudan al joven.

Los catequistas deben reconocer que:

– Nos cuesta hablar de dolor y sufrimiento (y eso nos tienta a acallarlo u ocultarlo)
– pero callar no evitará estos daños a los chavales,
– y hablar no potenciará más daño.

Las autolesiones son peculiares porque se “contagian”: si un catequista hace una sesión en grupo sobre autolesiones, o sobre anorexia y bulimia, hay riesgo de que unos chicos imiten a otros en este comportamiento. En ese tema, es mejor que el catequista se acerque al joven en privado y le haga preguntas abiertas, porque lograr que el joven hable siempre le ayudará y aliviará su tensión.

Un catequista puede decir al joven: “Siento que estás pasando un momento difícil, y me gustaría que me dieses una oportunidad para poder ayudarte”. La frase “siento que” permite al muchacho decir que sí, o que no. Después se puede plantear el tema, por ejemplo: “¿Te da miedo hablar de la relación con tu novio?”

Al joven siempre le ayudará sentir que tiene un catequista cerca que le aprecia, le valora, está disponible y le escuchará. “Los catequistas, los grupos, las comunidades de iglesia, son factor de protección para los menores. Dan sensación de pertenencia y eso protege mucho”, insiste la psiquiatra.

“Como catequistas, si estáis ahí cada semana, podéis ser mucho más significativos para los adolescentes que sus psicólogos o psiquiatras. Y al darles un grupo hacéis muchísimo por ellos”, añade.

La psiquiatra advierte que ni catequistas ni profesionales ni consagrados pueden prometer cosas como “te vamos a proteger completamente y nunca te volverá a pasar” o “llámame en cualquier momento, 24 horas al día”. Lo que pueden decir es “te vamos a intentar ayudar” y “puedes hablar conmigo cuando vengas a catequesis”. Ofrecer horas, espacios de encuentro.

Es bueno dejar claro que para ayudarle, necesitaremos hablar con más gente. No hay que caer nunca en secretos del tipo: “no se lo diré a nadie”.

En resumen, Mar Álvarez-Segura ofrece estas ideas:

– Catequista, joven: no estás solo, hay gente en la Iglesia que ayudará.
– Habla con el joven herido, pero antes ora… y consulta a otros.
– Habla al joven y hazle preguntas abiertas; hablar le ayudará.
– Puedes hacer charlas en grupo con jóvenes sobre abusos (porque no crea efecto llamada) pero no sobre suicidio o lesiones (eso sí que tiene efecto llamada).
– Catequista: no eres un superhéroe, no desesperes, ni intentes arreglarlo tú solo.
– Catequista: habla con otros responsables de catequesis; y habla con la familia, a menos que sea gravemente dañina.
– Recuerda que Dios ama a todas las personas más que tú, no desesperes, los planes de Dios nos desbordan.
– Recuerda Corintios 2 Cor 4,7-8: “Llevamos este tesoro en vasos de barro, para que aparezca la extraordinaria grandeza del poder de Dios”.

 

[Fuente: Religión en Libertad]

[Imagen destacada: La psiquiatra Mar Álvarez explica a familias y catequistas que se multiplican los problemas de salud mental en adolescentes… abusos, autolesiones, relaciones tóxicas…]